Narcocementerio en Mexicali: fosas clandestinas con decenas de cuerpos

Hazael Sayavedra

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Colectivos de búsqueda alertan sobre decenas de víctimas en fosas clandestinas y la falta de recursos para las excavaciones.

Por Hazael Sayavedra

Mexicali se ha convertido en un cementerio clandestino del crimen organizado.

En lo que va de enero de 2026, el Valle de Mexicali, en Baja California, ha registrado un escalofriante hallazgo tras otro: al menos 27 fosas clandestinas —de las cuales faltan diecisiete por destapar— en zonas rurales como la colonia Miguel Alemán, cerca de la frontera con Sonora. Hasta el 29 de enero, se han recuperado 22 cuerpos, muchos calcinados o en avanzado estado de descomposición, además de restos óseos dispersos, cráneos y fragmentos humanos. Colectivos de búsqueda y autoridades estiman que la cifra podría subir, con indicios de víctimas que incluyen posibles menores, mujeres y personas reclutadas forzosamente o víctimas de trata.

Las búsquedas, que arrancaron el 8 de enero en una reserva ambiental, avanzan lentamente por falta de personal, equipo y apoyo logístico: solo un backhoe disponible, perros K9 limitados y presencia intermitente de expertos de la Fiscalía. Activistas denuncian que el área es un “narcocementerio” recurrente; ya en 2023 se encontraron más de 20 cuerpos en la misma colonia Miguel Alemán, vinculados a ejecuciones del crimen organizado que abandonan los restos para ocultar delitos.

Baja California lleva años señalada como un “panteón clandestino” por activistas. En el rancho “Los Huesos” (Los Algodones, 2023) aparecieron más de 300 segmentos óseos, y la zona de hornos ladrilleros sirve de cobertura para cremar cuerpos y borrar evidencia. La presencia de grupos delictivos como el Cártel Jalisco Nueva Generación se siente tras la exhibición de narcomantas y amenazas recientes, mientras la cifra oficial de personas desaparecidas supera las 500 en Mexicali, con miles más subregistradas por miedo.

Fosa clandestina con restos humanos encontrados el 28 de enero de 2026. Foto: red

Los colectivos de búsqueda exigen acelerar las excavaciones y los peritajes, porque cada día sin respuestas es otro cuerpo que podría quedar en el olvido. En esta frontera olvidada, el desierto ya no esconde solo arena: guarda los secretos más oscuros del narco.

Paula Sandoval, integrante del colectivo tijuanense Familiares Unidos Buscando a Nuestros Desaparecidos, en su reporte a las redes informa que han estado trabajando en la zona, no han podido avanzar por la falta de personal de gobierno.