
Rusia confía en mantener abiertas las negociaciones con Washington y Kiev pese al cambio de fuerzas en el Congreso estadounidense.
La derrota de los republicanos en las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos fue observada de cerca en Rusia, donde algunos observadores pronostican que podría anunciar un mayor apoyo a Ucrania cuando los demócratas tomen el control del Congreso en enero.
Sin embargo, el Kremlin se mostraba imperturbable y no daba indicios de temer que su invasión a gran escala del país vecino tuviera las horas contadas tras casi cinco años.
Cuando se le preguntó si el resultado electoral podría obstaculizar los intentos de Estados Unidos de ayudar a negociar un acuerdo entre Moscú y Kiev, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, expresó su esperanza de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continúe impulsando sus esfuerzos de paz.
“Ya hay un trabajo preparatorio en marcha, y está previsto que muy pronto tenga lugar otra ronda de negociaciones trilaterales”, afirmó Peskov sobre las conversaciones programadas para el martes y el miércoles, en las que participarán representantes rusos, ucranianos y estadounidenses en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos.
También elogió los “exitosos esfuerzos humanitarios de construcción de paz” de la primera dama, Melania Trump, y añadió que “esperamos que todo esto continúe”. El alto el fuego limitado de la semana pasada en torno a la ciudad de Oleshky, ocupada por Rusia, negociado con su ayuda, permitió la entrega de ayuda humanitaria y la evacuación de algunos residentes.
Peskov restó importancia a una pregunta de los periodistas sobre si el nuevo Congreso desafiaría la postura de Trump sobre Rusia y Ucrania, y lo describió como un “asunto interno” de Estados Unidos.
Los movimientos recientes de Trump han parecido favorecer a Moscú
En los últimos meses, las acciones de Trump parecieron favorecer a Moscú.
El mes pasado cerró un acuerdo de importación de diésel con Rusia en un giro sorprendente tras años de presión de Estados Unidos sobre el Kremlin, para consternación de Ucrania y sus aliados europeos. También sostuvo que los ataques de Kiev contra refinerías de petróleo rusas provocaron un aumento de los precios del diésel en Estados Unidos. Instó a Kiev a detener los ataques, aunque el alza de los precios globales de la energía estuvo impulsada en gran medida por la guerra con Irán.
Trump también firmó un decreto para dejar en pausa nuevas sanciones de gran alcance que asfixiaban la economía rusa, y le dijo al Congreso que la suspensión respondía al interés nacional. Legisladores de ambos partidos criticaron duramente la medida de Trump por beneficiar al presidente ruso, Vladímir Putin.
Al mismo tiempo, Ucrania informó de una reducción de las capacidades disponibles en Starshield, la versión de grado militar del servicio de internet satelital Starlink, propiedad de SpaceX, de Elon Musk. Trump negó ser responsable de la breve ralentización de Starshield, pero la decisión de limitar el sistema —que sirve como columna vertebral de las operaciones de drones de Ucrania y de las comunicaciones en el campo de batalla— fue ampliamente considerada como parte de los esfuerzos de Washington para presionar a Kiev.
El acuerdo del diésel pareció tambalearse esta semana después de que funcionarios federales y estatales de Estados Unidos advirtieran que gestionar cualquier envío podría acarrear consecuencias legales, y dos petroleros con destino a Estados Unidos cambiaron de rumbo. El Kremlin intentó minimizar el hecho, al señalar que las entregas continuarán.
Kiev necesita desesperadamente reponer sus existencias de interceptores Patriot fabricados en Estados Unidos para defenderse de los ataques rusos con misiles balísticos. El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy ha hecho solicitudes reiteradas para que Washington acelere la entrega de los sistemas defensivos, pero las reservas de Estados Unidos se han agotado por la guerra con Irán, y Estados Unidos ha priorizado reabastecer sus propios arsenales.
El 30 de octubre, el gobierno de Trump dijo que aprobó una propuesta de venta por 2.100 millones de dólares de interceptores Patriot para Ucrania, después de que Kiev hubiera acusado al Pentágono de retrasar la entrega.
Trump también pareció hacerse eco de la visión del Kremlin de que Zelenskyy era un obstáculo para la paz, al tiempo que decía que Putin estaba más abierto a un acuerdo.
Trump conversó el jueves con el enviado de Putin, Kirill Dmitriev, quien asistió a una ceremonia en la Casa Blanca con la primera dama en la que se reconoció la tregua humanitaria de la semana pasada. El presidente no se reunió con ninguno de los funcionarios ucranianos que también estaban en el acto, pero insinuó que se estaba gestando algún tipo de gran acuerdo sobre la seguridad europea.
Muchos en Rusia sostienen que la victoria de los demócratas podría ejercer presión desde el Congreso sobre Trump para que actúe con más cautela y endurezca su postura frente a Rusia.
Dmitry Medvedev, quien fue presidente de Rusia entre 2008 y 2012, pronosticó que Trump estaría menos inclinado a presionar a Ucrania cuando se instale el nuevo Congreso.
“No necesita una confrontación adicional con los demócratas”, comentó Medvedev, quien ahora se desempeña como subjefe del Consejo de Seguridad de Rusia.
El nuevo Congreso podría aumentar la ayuda a Ucrania
Ha habido un fuerte apoyo bipartidista a Ucrania, lo que abre la posibilidad de que se apruebe más ayuda para Kiev o nuevas sanciones duras contra Moscú con una mayoría suficiente para superar un veto.
Zelenskyy dijo el miércoles a la cadena alemana ZDF que, si bien ha habido respaldo a Kiev por parte de ambos partidos, los demócratas “hablan muy claramente sobre apoyar a Ucrania”.
En otras declaraciones el jueves, el líder ucraniano también señaló que las elecciones de mitad de mandato podrían tener un efecto positivo en la asistencia de Estados Unidos, incluida una entrega más rápida de los interceptores Patriot. “Creo que ahora pueden aumentar nuestras posibilidades de obtener asistencia adicional de Estados Unidos”, manifestó.
Abbas Gallyamov, un exredactor de discursos de Putin convertido en analista político que vive en el extranjero, argumentó que su antiguo jefe había perdido la oportunidad de cerrar un acuerdo sobre Ucrania antes de que ganaran los demócratas y que ahora podría enfrentar a un Washington menos cooperativo.
“Las perspectivas de Putin han empeorado significativamente”, escribió Gallyamov en un comentario. “Pensó que el tiempo estaba de su lado y no tuvo prisa por aprovechar la ventana de oportunidad que se abrió tras la victoria de Trump, y ahora esa ventana está empezando a cerrarse”.
Sin embargo, algunos expertos desaconsejaron contar con un giro dramático.
Los demócratas podrían poner más financiación para Ucrania en la agenda e incrementar la presión sobre Trump por el acuerdo del diésel o por las exenciones a las sanciones contra Rusia, pero es poco probable que existan límites duros al poder del presidente, dijo Jorn Fleck, director sénior del Europe Center del Atlantic Council.
“Incluso con una mayoría sólida en ambas cámaras del Congreso, a los demócratas les costará imponer límites significativos a la conducción de la política exterior de Trump, dadas sus facultades constitucionales y su disposición a estirar los límites”, escribió Fleck en un comentario. “Liberado de tener que volver a enfrentarse a los votantes en las urnas, Trump podría pasar a una fase de negociación acelerada para consolidar su legado”.
Algunos esperan un Trump más duro
Konstantin Kosachev, vicepresidente de la cámara alta del parlamento ruso, sostuvo que las facultades ejecutivas de Trump en el ámbito de la política exterior le permitirían seguir su rumbo independientemente de la oposición del Congreso.
Dijo que, si las autoridades en Kiev creían que la derrota de los republicanos haría que el gobierno de Trump fuera más receptivo a las solicitudes de Ucrania, podrían estar equivocadas.
“No encontrarán a un Trump más maleable o limitado”, afirmó Kosachev. “Más bien, se enfrentarán a uno más decidido, que ya no está mirando por encima del hombro a las próximas elecciones”.
Por más importante que sea el Congreso, “el papel del presidente de Estados Unidos en política exterior sigue siendo primordial, un hecho que Trump entiende mejor que nadie”, añadió.
El ministro de Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, adoptó un tono similar en una entrevista el jueves con The Associated Press, al decir que “el presidente es el presidente Trump”, y que tiene la capacidad de dictar la política exterior y de seguridad. “Debe esperarse imprevisibilidad”, agregó.
Kosachev dijo que, al depositar sus esperanzas en una victoria de los demócratas, Kiev y sus aliados en Londres, Bruselas y otras capitales europeas se han alineado con los adversarios políticos internos de Trump.
“En consecuencia, tienen prácticamente garantizados dos años de un Trump de línea dura”, afirmó.
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La periodista de AP Emma Burrows en Tallín, Estonia, contribuyó a este despacho.