
Francia enfrenta una movilización marcada por reclamos estudiantiles, pérdida de poder adquisitivo y choques con la policía en varias ciudades.
Actualizado 18/10/2026 12:15 h.
Una marea de decenas de miles de jóvenes estudiantes protagonizó este sábado una manifestación en París durante la jornada de protestas con reivindicaciones sociales en Francia, una marcha que estuvo trufada de tensiones y enfrentamientos con las fuerzas del orden. El Ministerio del Interior francés informó este sábado de 400 detenciones en todo el país durante las protestas contra el encarecimiento de la vida y denunció también incidentes graves en ciudades como Marsella, Lyon o Nantes, entre otras, según datos aún provisionales.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, acusó a “grupos de ultraizquierda” a los que se unieron “delincuentes” de la violencia y los saqueos que se produjeron este sábado durante la jornada de protestas sociales organizada por diversos colectivos como estudiantes y 'chalecos amarillos'. En una declaración publicada en su cuenta de X, Lecornu afirmó que “los manifestantes pacíficos tienen cabida en nuestra República. Los incendios, los saqueos y las agresiones, ninguna”. Sobre todo, insistió en defender a policías y gendarmes “en un momento en que algunos tratan de desacreditar a nuestras fuerzas del orden”.
En la misma línea se ha pronunciado el presidente francés, Emmanuel Macron, quien afirmó este sábado que no hay “ningún lugar para la violencia” en Francia, prometió castigos para los autores de destrozos y saqueos en esta jornada de protestas por el encarecimiento de la vida, y pidió un “frente unido” contra “los que siembran el caos”.
“Quienes han destrozado, atacado prefecturas y comercios y saqueado incluso nuestros ayuntamientos, serán perseguidos y castigados”, escribió Macron en un mensaje en sus redes sociales. Por el momento, el Ejecutivo no ha anunciado nuevas medidas para hacer frente al incremento del coste de la vida o incrementar la inversión en servicios públicos como la educación.
En una comparecencia ante la prensa, el ministro del Interior, Laurent Núñez, ha ofrecido una cifra provisional de detenidos que alcanza las 400 personas, aunque ha detallado que era “provisional. Sobre los asistentes a la movilización de hoy, Interior estima que habían salido a las calles 550.000 personas en todo el país. Sindicatos como la Confederación General del Trabajo (CGT) elevan la cifra hasta los 800.000 manifestantes.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, afirmó que detrás de la violencia en la que degeneraron algunas de las protestas sociales de este sábado hay una maniobra política, y anunció que la cifra actualizada de detenidos era de 1.200 personas en un día en que 150 policías y gendarmes resultaron heridos.
Las protestas tienen lugar a seis meses de las elecciones presidenciales, con reivindicaciones relacionadas con la inflación, el precio de los carburantes y la pérdida de poder adquisitivo.
Uno de los incidentes más graves se produjo en la ciudad de Saint Étienne. Un joven que participaba en una manifestación perdió una mano al explotarle una granada que, según el periódico Le Progrès, recogió después de haberla lanzado la policía. La Prefectura (delegación del Gobierno) del departamento del Loira había indicado por su parte que un joven de una veintena de años había resultado herido de gravedad en una mano, sin dar más precisiones.
Miembros del personal médico del hospital universitario de Saint Étienne al que fue trasladado, citados por Le Progrès, señalaron que tenía la mano derecha destrozada. El joven herido explicó, de acuerdo con el relato de los sanitarios, que había cogido del suelo la granada antes de explotar.
Buena parte de los participantes en la manifestación de París, que comenzó en una plaza de la República atestada y en la que se respiraban por todos lados los gases lacrimógenos que lanzaban las fuerzas del orden para repeler los continuos choques con jóvenes encapuchados, llegaba con el impulso de la movilización de los alumnos de liceos y universidades francesas de las últimas semanas.
Además, varios grupos que participaban en marchas no autorizadas intentaron converger hacia edificios institucionales, incluido el Palacio del Elíseo, lo que llevó a las fuerzas de seguridad a intervenir para dispersarlos y proteger las sedes oficiales. También en la capital francesa un centenar de encapuchados trataron de bloquear el acceso al aparcamiento de la sede de la televisión CNews y de la emisora Europe 1, contra la que lanzaron diversos objetos y rompieron cristaleras. Una veintena de personas fueron detenidas en la acción contra esos dos medios muy significados ideológicamente propiedad del magnate Vincent Bolloré, conocido por su proximidad con la extrema derecha.
Por eso las reivindicaciones que dominaban en las protestas eran las que se han venido escuchando en ese tiempo para que mejoren las condiciones de educación, con más profesores, centros educativos en mejores condiciones y más becas. “Mi beca no me basta para vivir”, se quejó Moubarak, un estudiante de Tecnología de Datos en la Universidad de la Sorbona de París, que en declaraciones a EFE contó que recibe 80 euros al mes, de forma que no se compra el abono de transporte metropolitano y por eso se tiene que saltar los controles en el metro.
Los manifestantes corearon lemas habituales en las concentraciones de la izquierda radical, como 'todos somos antifascistas' (en italiano) o 'todo el mundo detesta a la policía', que fue especialmente el blanco de muchas de las pancartas y de las quejas por su actuación durante las semanas de movilización estudiantil.
Más allá de la plaza de la República, cuyas entradas estaban controladas y en gran medida bloqueadas por decenas de furgones de antidisturbios, miles de jóvenes desfilaron por calles adyacentes al margen del recorrido que la Prefectura de Policía había fijado en dirección de la plaza de Clichy, y grupos de encapuchados montaron barricadas con vallas, bicicletas y material urbano que impidieron la circulación.
Ante el temor a los incidentes, que en la práctica se multiplicaron en muchas ciudades francesas, el ministro del Interior, Laurent Núñez, había movilizado a 10.000 policías y gendarmes para esta jornada en todo el país, de los cuales 5.000 en París.
En Lyon, donde una oficina de turismo fue destruida por un incendio y varios comercios sufrieron daños, los bomberos que acudieron al lugar encontraron obstáculos para intervenir debido a la actuación de grupos violentos, según el Ministerio del Interior.
En el centro de Marsella, se quemaron contenedores de basura y otro material urbano ante una concentración de varios cientos de personas en el centro de la que es la segunda mayor ciudad francesa, en la costa mediterránea. Una comisaría de la policía municipal de Marsella sufrió un ataque que se tradujo en cristales reventados y en el lanzamiento de artefactos fumígenos al interior.
Se llevaron a cabo operaciones de ese tipo en las vías de circunvalación de Rennes (noroeste) o en las calles de Lille (norte). En Ruán (noroeste) en la madrugada del sábado hubo un incendio “voluntario” que quemó la fachada de un edificio de la universidad y la Prefectura ha abierto una investigación para determinar el origen del siniestro.
También se registraron incidentes en otras ciudades. En Aviñón, manifestantes entraron en el patio de la Prefectura del departamento de Vaucluse, mientras que en Grenoble se produjeron daños en el Ayuntamiento. En Pau, Montpellier, Toulouse y Valence, varios comercios fueron vandalizados, según las autoridades.
Más de 10.000 policías y gendarmes han sido movilizados para hacer frente a eventuales incidentes, 5.000 de ellos en París, donde la Prefectura de Policía ha prohibido concentraciones en zonas estratégicas como los alrededores del palacio del Elíseo, de la residencia oficial del primer ministro (Matignon), de las dos cámaras parlamentarias, de la avenida de los Campos Elíseos o de las estaciones de tren.
Detrás de estas protestas, en las que los sindicatos no están a la iniciativa aunque algunos de ellos (en particular la Confederación General del Trabajo) las respaldan, hay un grupo variopinto de colectivos, en particular estudiantes pero también algunos de los que fueron líderes del movimiento de los 'chalecos amarillos' en el movimiento de 2018 y 2019. Sus motivaciones también son múltiples, como la escalada de los carburantes y más en general la carestía de la vida.
Los partidos de izquierda, sin estar directamente implicados en la organización, han mostrado sus simpatías, en particular La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon. Bally Bagayoko, una de las cabezas más visibles de este partido de la izquierda radical, y alcalde de la ciudad de Saint Denis, junto a París, ha subrayado esta mañana en declaraciones a la emisora France Info que “el objetivo es a la vez la convergencia de luchas, de los indignados y de las generaciones”.
Bagayoko, que en las últimas semanas se ha destacado por sus apariciones para animar a los estudiantes de los liceos que reclaman mejores condiciones de educación, se ha mostrado convencido de que esta movilización de hoy será “el punto de partida de una dinámica más importante”. En su visor están, sin duda, las elecciones presidenciales de la próxima primavera en la que Mélenchon vuelve a ser candidato y podría calificarse para la segunda vuelta, según las encuestas actuales, para las que la gran favorita es la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen.
Fuente: elDiario.es / EFE