Manifestantes de extrema derecha desatan disturbios en La Haya

Compartir

La Haya volvió a ser escenario de violencia de extrema derecha, con ataques contra policías y una marcha antimigración prohibida por las autoridades.

Los Ángeles Press / AP

LA HAYA, Países Bajos.— La policía antidisturbios holandesa dispersó el sábado a varios cientos de manifestantes de extrema derecha en La Haya, después de que estallara la violencia y las autoridades locales prohibieran una marcha prevista por la ciudad contra las políticas de inmigración y asilo.

La policía informó posteriormente de 24 detenciones, entre ellas por incumplimiento de una orden de emergencia y posesión prohibida de armas. De acuerdo con la corporación, algunos participantes lanzaron fuegos artificiales contra los agentes, causaron destrozos, utilizaron prendas para ocultar sus rostros y profirieron consignas y realizaron gestos antisemitas.

Los disturbios ocurrieron durante la concentración denominada Wij Zijn Het Volk —“Somos el pueblo”—, convocada en el Malieveld, un amplio parque situado en el centro de La Haya. Antes de la movilización habían circulado en redes sociales llamados a la violencia procedentes de figuras vinculadas con grupos de extrema derecha. Entre los asistentes se observaron pancartas con mensajes como “White Lives Matter”, llamados a la “remigración” y símbolos utilizados por organizaciones neonazis.

El ministro de Justicia y Seguridad, David van Weel, pidió una respuesta “extremadamente firme” ante lo que describió como “escenas repugnantes”. Señaló que participantes realizaron saludos nazis, corearon consignas antisemitas, atacaron a policías y arrojaron fuegos artificiales contra los agentes.

“Agradezco a todos los policías que, una vez más, defienden nuestro Estado de derecho democrático”, escribió el ministro.

Ante el aumento de la violencia, la autoridad municipal canceló la marcha que debía recorrer el centro de La Haya. La vicealcaldía ordenó terminar la manifestación a las 13:54 horas y emitió una orden de emergencia; posteriormente, los antidisturbios obligaron a los participantes a abandonar el Malieveld en dirección a la estación central.

Segundo episodio violento en un año

Los enfrentamientos se produjeron prácticamente un año después de los disturbios del 20 de septiembre de 2025, originados también alrededor de una protesta contra las políticas de asilo en el Malieveld. En aquella ocasión, policías fueron atacados con piedras y fuegos artificiales de gran potencia, un vehículo policial fue incendiado y grupos de manifestantes avanzaron posteriormente hacia el centro de La Haya, donde hubo nuevos destrozos y agresiones.

La sede del partido centrista Demócratas 66 (D66) también fue atacada durante aquellos disturbios. Un año después, el dirigente de ese partido, Rob Jetten, ocupa el cargo de primer ministro. Su gobierno asumió funciones en febrero de 2026 mediante una coalición integrada por D66, el liberal VVD y la Democracia Cristiana CDA.

El sistema judicial holandés continúa procesando a participantes en los disturbios de 2025. Hasta el 18 de septiembre de este año, la Fiscalía había llevado ante tribunales a 55 personas y obtenido 51 condenas por aquellos hechos.

Migración, eje de creciente polarización

La nueva protesta ocurre en medio de una creciente confrontación política y social en torno a la inmigración. El propio gobierno de Jetten ha adoptado una política destinada a reducir la llegada de solicitantes de asilo, endurecer determinados procedimientos y aumentar los controles migratorios, al mismo tiempo que mantiene el compromiso de proporcionar alojamiento a quienes esperan la resolución de sus solicitudes.

Apenas cuatro días antes de los disturbios, en el discurso de apertura del año parlamentario, el gobierno reconoció que la polarización en torno a la recepción de solicitantes de asilo estaba adquiriendo “formas cada vez más extremas” y advirtió sobre episodios recientes de amenazas y violencia. También señaló que la reducción de la inmigración sería gradual pese a las medidas adoptadas.

La protesta del sábado muestra que el endurecimiento de la política migratoria no ha reducido la movilización de los sectores más radicales. Las autoridades investigan ahora los actos de violencia, las expresiones antisemitas y la participación de grupos extremistas en los disturbios.