
Sheinbaum dio cuenta del diálogo con aguacateros afectados por la decisión de Trump de bloquear el ingreso de sus productos vegetales.
De igual modo, Sheinbaum se refirió a su reunión con el cardenal Parolin para que León XIV visite México próximamente.
Los Ángeles Press
La actividad de este jueves 6 de agosto en Palacio Nacional fue diseñada para concentrarse en el cambio de postura del gobierno federal frente al llamado fracking, una técnica de extracción de hidrocarburos que Andrés Manuel López Obrador cuestionó de manera reiterada durante sus tres campañas presidenciales, pero que, en los últimos seis meses se ha convertido en uno de los principales objetivos del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Según Sheinbaum, la actividad de este jueves fue sólo la presentación de la primera etapa de trabajo de las distintas comisiones que han investigado el tema. Sin embargo, ella misma reconoció que su posición respecto del fracking ha cambiado pues, según dijo, ahora existen nuevas tecnologías que permiten inyectar al subsuelo líquidos para extraer los hidrocarburos que ya no son, en su opinión, tan contaminantes como lo eran hace diez o 15 años.
No hubo, sin embargo, un cronograma que permitiera anticipar cuándo podría comenzar la explotación de esas cuencas, concentradas principalmente en el norte del país. Según explicó Sheinbaum, todavía se requieren numerosos estudios para determinar tanto la viabilidad de su aprovechamiento como las posibles afectaciones a otros recursos presentes en su subsuelo.
Con Sheinbaum, estuvieron presentes los funcionarios y algunos de los investigadores que han realizado los estudios preliminares y que, fieles a la tradición de este tipo de actividades en Palacio Nacional, ofrecieron su unánime aprobación, encomio y elogio a todo lo que diga la titular de la Presidencia de la República.
No hubo, en ese sentido, nadie que desentonara o insinuara alguna crítica a un modelo de explotación de recursos que sigue siendo blanco, en los países donde se le usa, de distintos tipos de críticas que en Palacio Nacional no tuvieron representación alguna.
A pesar de ello, Sheinbaum insistió en que una de las intenciones de la actividad de este jueves era la de presentar la manera en que su gobierno toma decisiones. Como era de esperarse, enfatizó tanto como pudo el hecho de que, según ella, cuenta con la asesoría de los conocedores del tema, sin reconocer el hecho que hay quienes, a pesar de los supuestos avances, insisten en el alto riesgo de este tipo de explotaciones.
Aunque reconoció la posibilidad de que no todos estén de acuerdo con su idea de abrir las cuencas a la explotación, Sheinbaum presentó su decisión como determinada por la creciente dependencia energética de Estados Unidos, sin reconocer, en cambio, el hecho que los gobiernos de López Obrador y el suyo, han hecho todo lo posible por minimizar el potencial de la energía solar y eólica, con argumentos que recuerdan los que esgrime Donald Trump para rechazar ese tipo de energías.
En todo caso, habrá que esperar a que avancen los estudios que, según se dijo en el Salón Tesorería, continuarán en desarrollo, para saber más adelante dónde y en qué condiciones concretas podrían ocurrir estas explotaciones aunque es claro que hay una decisión de avanzar en este asunto sin importar tanto la mucha evidencia acerca de los efectos negativos del fracking.
Tampoco parece existir disposición para reconocer lo barata que resulta la generación de energía solar y eólica en un país con las características de México, especialmente en el norte, donde abundan las zonas desérticas y la radiación solar se mantiene durante todo el año.
El gobierno de Sheinbaum sólo ha reconocido la viabilidad de la energía solar en proyectos marginales, altamente localizados en la península de Baja California que, aunque útiles ahí, están muy lejos de aprovechar la vastedad del espacio desértico, como lo hace, por ejemplo, Australia en la actualidad.
En distintos momentos de la actividad, Sheinbaum rechazó responder “preguntas” en las que le pedían que insistiera en el tema de los controles que su gobierno busca imponer a los medios concesionados, aunque cuando la pregunta vino de Ana Elizabeth García Vilchis, quien fuera una de las funcionarias del gobierno de López Obrador encargadas de calificar de mentirosos a los medios en ese gobierno y que ahora dice ser periodista en uno de los medios más dóciles al actual gobierno federal, Sheinbaum optó por responder.
La “pregunta” de García Vilchis tomó más de cuatro minutos para concretarse y estuvo precedida por un comentario siempre elogioso de Sheinbaum y sus decisiones que inicia en el minuto 1:41:47 y concluye hasta el minuto 1:45:36 del vídeo que la Presidencia de la República misma produce y coloca en YouTube.
La “respuesta” de Sheinbaum al comentario-“pregunta” de García Vilchis consistió en presentar el reporte sobre el fracking como un ejemplo de la manera en que su gobierno toma decisiones e insistir en la idea de que los medios están desacreditados y que por eso necesitan de la intervención de su gobierno.
Sin micrófono
En todo caso, hacia el final de la actividad Sheinbaum tomó dos preguntas para las que los empleados de la Presidencia no tuvieron oportunidad de acercar micrófonos. Una relativa a la decisión del gobierno de Estados Unidos de bloquear la importación de aguacates de México por la violencia que persiste en las zonas productoras de ese vegetal.
Como es costumbre, Sheinbaum minimizó el alcance de la decisión. Insistió en que su gobierno tiene diálogo con el de Donald Trump y que, en concreto, buscarán dialogar con Brooke Rollins, secretaria de Agricultura del gobierno federal y que espera que el bloqueo sea sólo por poco tiempo, pero no ofreció mayores detalles de cuándo o cómo se podría resolver la situación que ocurre en un contexto en el que, como se informa esta mañana en Los Ángeles Press, la Agencia para el Control de las Drogas, la DEA por sus siglas en inglés, insistió en los riesgos que plantean para Estados Unidos los márgenes de libertad con la que distintas organizaciones criminales operan en México.
La otra pregunta que no mereció el uso del micrófono tuvo que ver con la reunión con Pietro Parolin, el cardenal y secretario de Estado de la Santa Sede. Según Sheinbaum el cardenal le dijo que la visita de León XIV a Uruguay, Argentina y Perú se debe a que el papa Francisco no visitó esos países.
Se antoja difícil que Parolin haya podido decir eso, pues el papa Francisco sí viajó a Perú en febrero de 2018, aunque es cierto que Jorge Mario Bergoglio nunca regresó a su patria después de su elección y que tampoco pudo viajar a Uruguay o a Venezuela.
En todo caso, Sheinbaum insistió en la buena relación que ella dice tener con la Santa Sede y destacó, por ejemplo, los intercambios de armas por juguetes que suelen ocurrir en los atrios de parroquias y catedrales católicas en México. Sheinbaum insistió en que invitó a León XIV a visitar México, aunque reconoció que sería casi imposible que la visita ocurriera en el primer semestre de 2027.
Sin embargo, también fue notable que la tarde del miércoles, luego de su reunión en Palacio Nacional con Sheinbaum y de una comida con el Consejo de Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Parolin presidió una misa en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México en la que, entre otros temas, se refirió de manera explícita a la deuda del gobierno de México con las así llamadas “madres buscadoras”, es decir, los grupos mayormente de mujeres que buscan a sus hijas, hijos y a veces incluso a sus esposos o a otros familiares, ante la inacción del gobierno de México en materia de desaparecidos.