
Frente a Sheinbaum, Roberto Capuano presentó avances del auto eléctrico diseñado con financiamiento público en México, el Olinia.
El gobierno de Sheinbaum insistió en que encontrarán a la periodista veracruzana Roxana Guzmán, secuestrada la semana pasada.
Los Ángeles Press
A horas de que inicie la Copa Mundial de Fútbol en la Ciudad de México, el Salón Tesorería recibió a los dueños de los equipos profesionales de la disciplina y sirvió de escenario para un nuevo recuento del gobierno de Claudia Sheinbaum sobre sus supuestos logros en torno al torneo y otros temas de la agenda pública.
La jornada, sin embargo, dejó una admisión de mayor peso político. El gobierno federal reconoció como secuestro el caso de la periodista veracruzana Roxana Guzmán, luego de que el viernes, en Coatzacoalcos, las autoridades de Veracruz intentaran limitarlo a una desaparición frente a la propia Sheinbaum. La precisión fue más relevante porque, menos de 72 horas después de que la fiscal estatal aseguró que darían con la periodista, el gobierno federal tuvo que aceptar que aún se desconoce quién la secuestró y por qué.
Ese tono de celebración oficial también quedó atravesado por el conflicto magisterial. Sheinbaum y su secretario de Educación Pública, Mario Delgado, insistieron en llamar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la disidencia del magisterio, a deponer su postura y aceptar la propuesta del gobierno.
Delgado afirmó que durante el último año se ha reunido al menos una vez por semana con “el magisterio”. La referencia resulta, cuando menos, equívoca: en México es sabido que los acuerdos del gobierno federal o de los estados con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación casi nunca involucran a las secciones vinculadas a la Coordinadora.
El problema para el gobierno de Sheinbaum, es que todavía hace diez años, ella, lo mismo que Andrés Manuel López Obrador y la mayoría de los dirigentes del entonces naciente Movimiento de Regeneración Nacional celebraban cuanta ocurrencia tuvieran los dirigentes de la CNTE. Lo que es más, cuando alguien criticaba los excesos de la CNTE, López Obrador y sus incondicionales salían de inmediato a defender sus posiciones e incluso a apoyarles.
Ahora que son gobierno y que la CNTE espera que se cumplan todas las promesas hechas por López Obrador a lo largo de casi doce años de campañas presidenciales (2006 a 2018), además de los seis años de gobierno y los dos años de gobierno de su sucesora, se muestran los límites de la simpatía del grupo político de López Obrador.
En un sentido, en Palacio Nacional, Martí Batres, ahora director del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, ISSSTE, fijó una vez más la posición del gobierno de no abrogar, como pide la CNTE, la ley orgánica que regula a esa institución.
En otro sentido, Sheinbaum evidenció su hartazgo con la situación. Dijo que sus enemigos y la dirigencia misma de la CNTE quieren que ella reprima a ese grupo que insiste en que se movilizará incluso el mismo día de la inauguración de la Copa Mundial.
Sheinbaum volvió a llamar, como viene haciendo a lo largo del último mes, a la CNTE a manifestarse de manera pacífica. Rosa Icela Rodríguez, la secretaria de Gobernación, también presente en el Salón Tesorería, pidió a la CNTE hacerlo “en un marco de paz” y les pidió “responsabilidad colectiva”.
Qué tanto servirán los llamados a que se moderen las movilizaciones antes del Mundial es difícil de prever. Lo que es claro es que de las muestras de apoyo incondicional de la primera y segunda década de este siglo, queda poco o nada entre los herederos de López Obrador que hoy, en Palacio Nacional, insistían en llamados a la cordura y la moderación.
Un poco después de hablar de la CNTE, Sheinbaum dedicó algún tiempo a hablar de Olinia, el vehículo eléctrico en el que el gobierno federal hizo una inversión importante. A diferencia de otras ocasiones en que en Palacio Nacional sólo se presentaban animaciones, este lunes hubo ya vídeo de un modelo físico.
De todos modos, Sheinbaum y Roberto Capuano, el responsable del proyecto, llamaron a no comparar al Olinia con otros vehículos comerciales. No es claro qué implica ese llamado a no comparar, pero Capuano dijo que el Olinia se creó “para usarse en las calles de México, por lo que no busca competir con otras marcas que ya cuentan con autos eléctricos”.
La idea resulta más difícil de entender cuando se considera que en México compiten muchas marcas de vehículos, eléctricos, híbridos o de gasolina, muchos funcionan en las calles del país y a todos se les compara en función del rendimiento o las ventajas que ofrecen a sus usuarios.
Capuano parece esperar, en ese sentido, que no se hagan comparaciones cuando se hable de este vehículo que aparecerá en un momento en que los vehículos eléctricos chinos han tomado el control del mercado global, desplazando incluso a los vehículos de Tesla, la empresa de Elon Musk.
En todo caso, Capuano mismo reconoció que el vehículo que diseñó está lejos de una producción masiva, pues todavía deben resolver, por ejemplo, el problema del financiamiento de la manufactura a gran escala.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum se refirió brevemente a los resultados de las elecciones locales en Coahuila, donde, según los últimos resultados disponibles, que todavía no son definitivos, el Partido Revolucionario Institucional avanzaba rumbo a una victoria relativamente cómoda.
Después de eso, Sheinbaum se refirió brevemente a las noticias publicadas la semana pasada sobre los problemas que enfrentan los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo y de Tamaulipas, Américo Villarreal a quienes se les habrían cancelado sus visas de ingreso a Estados Unidos.
Sheinbaum insistió en presentar a su gobierno como la víctima de una campaña en la que ahora incluyó también a los medios que dieron a conocer la noticia sobre las visas de Durazo y Villarreal.
Ello le dio pie a criticar a dirigentes de partidos que aceptaron una invitación a participar en la celebración del 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos de la American Society of Mexico, una organización civil que agrupa a ciudadanos de Estados Unidos residentes en México y a mexicanos que, por alguna razón desean participar en ella.
La AmSoc, como se le conoce coloquialmente, celebró el 250 aniversario de la Independencia de su país el pasado sábado 6 con una cena de gala que, como se estila hacerlo en Estados Unidos, incluyó un código de vestuario rígido, la llamada etiqueta, que sirvió para Sheinbaum se mofara de quienes asistieron a esa actividad que, en todo caso, no es igual ni equivalente a la Embajada de Estados Unidos en México.
En la lógica de Sheinbaum, la participación fue “con la derecha de Estados Unidos” acaso sin comprender que la AmSoc es ajena a cualquiera de los dos partidos de ese país, en el sentido de que no se tiene que ser republicano o demócrata para formar parte de ella, además de que es notable la manera en que el sitio de la AmSoc celebra aún como un hito la visita del demócrata John F. Kennedy a México en los sesenta, en lugar de cualquiera de las otras muchas visitas que han hecho a México otros presidentes de Estados Unidos en las últimas décadas.
Los dichos de Sheinbaum acerca de la cena de la AmSoc dejan ver que quizás hay quienes no informan adecuadamente a la titular de la Presidencia de la República de cómo es que se ha construido la compleja relación con Estados Unidos en el último siglo y lo peligroso que es descalificar a la AmSoc como si fuera una extensión en México del Partido Republicano.
Ellos también tienen un grupo que los representa en México y muchos de ellos forman parte también de la AmSoc, por cierto. El Partido Republicano sostiene Republicans Overseas (literalmente Republicanos de Ultramar) y hay un capítulo de residentes en México ahí, del mismo modo que existe Democrats Abroad, (Demócratas en el Exterior) vinculada al Partido Demócrata, quienes también tienen miembros en México, e incluso tienen mayor número de miembros en ese país.