Sheinbaum normaliza presencia de inteligencia militar en Ayotzinapa

Los Ángeles Press

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Sheinbaum insistió en la idea de que el “juez de barandilla” de Iguala es una figura clave, a pesar de que su gobierno podría solicitar una entrevista con él.

Sheinbaum intercambió elogios mutuos con López Obrador, quien ayer presentó en Chiapas un libro dedicado a ella.

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La actividad de este jueves 1 de octubre en Palacio Nacional sirvió para refrendar las coincidencias entre Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum luego de que ayer, desde el sureste de México, el expresidente reapareciera para presentar un libro que según sus propias palabras dedica a Sheinbaum y su gobierno.

Esta mañana, en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, Sheinbaum correspondió al reconocimiento y colmó de elogios a su predecesor, al tiempo que insistió en difundir cada detalle de las actividades públicas de Felipe Calderón, como una herramienta para enfatizar el encono y las supuestas diferencias entre los gobiernos de López Obrador y el suyo frente al de Calderón.

Esas diferencias son, en el mejor de los casos, sólo de forma, pues como lo demostraron los dichos de la propia Sheinbaum acerca del caso Ayotzinapa este jueves, por más que pueda haber ataques personales entre Calderón, López y Sheinbaum, los tres limitan esos ataques a sus personas, pero no a las decisiones de fondo que tomaron o toman, por ejemplo, respecto del uso de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública o la protección que sus respectivos gobiernos han dado a los mandos del Ejército y la Marina.

Sheinbaum lo dejó en claro al presentar como un hecho normal, sin consecuencias, el que una de las víctimas de los hechos ocurridos en las calles de Iguala, Guerrero, hace poco más de doce años, haya sido identificado como un elemento de tropa del Ejército Mexicano.

En la lógica de Sheinbaum, no hay nada que pueda mover a duda ni que merezca cuestionamiento o alguna investigación de fondo de cómo es que Julio César López Patolzin, elemento de inteligencia del Batallón 50 del Ejército Mexicano, fue también una de las víctimas de lo ocurrido en Iguala en septiembre de 2014.

En agosto de 2025, Los Ángeles Press presentó el caso de López Patolzin en el texto que antecede a este párrafo y en otras publicaciones sobre lo ocurrido en Iguala en 2014, como parte de la serie Ayotzinapa: Informe Pascal. En uno de esos reportajes se documentó que el capitán José Antonio Crespo, acompañado de un subteniente, un cabo y más de diez soldados armados con subfusiles MP5, irrumpió en la Barandilla municipal para rescatar a Patolzin, mientras 42 estudiantes de Ayotzinapa eran conducidos a la desaparición.

.El problema para la argumentación de Sheinbaum es que las características del tipo de educación que ofrece la normal de Ayotzinapa hacen muy difícil imaginar que López Patolzin pudiera ser “un alumno más” que trabajaba, antes o después de asistir a clases, en una posición tan delicada como son las áreas de inteligencia del Ejército Mexicano.

Es cierto que hay tropas y oficiales de las fuerzas armadas que, por ejemplo, estudian en universidades públicas o privadas de la Ciudad de México, pero esas universidades no ofrecen el tipo de educación que ofrecía, al menos hasta antes de la tragedia de septiembre de 2014, la Normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.

Indispuesta a reconocer algún problema con su argumentación, como se le puede ver a ella misma decirlo en el vídeo que aparece después de este párrafo, Sheinbaum presentó, sin identificar a López Patolzin, como un alumno más y una víctima más de lo que ocurrió en Iguala.

Esudiante y del Ejército | Actividad del 1 de octubre de 2026. | GDM

Sheinbaum también se refiere ahí, sin identificarlo por nombre, a José Ulises Bernabé García, juez de barandilla de Iguala, que fue clave para determinar la presencia de los estudiantes en la comandancia y la presencia militar previa a su desaparición.

Sheinbaum dijo, en ese contexto, que su gobierno desconoce las identidades de las personas que fueron presentadas entre el 26 y el 27 de septiembre de 2014 ante Bernabé García. No obstante, en Los Ángeles Press se publicó la identidad de seis detenidos y sus testimonios que afirmaban haber visto a los estudiantes y a policías y militares. Incluso reconociendo al soldado López Patolzin.

Según la mandataria, su gobierno no tiene identificados por nombre a “las 17 personas”. Sin embargo, aunque ella misma se comprometió primero con esa cifra, poco después titubeó y dijo no saber “si fueron 17 realmente”.

Como ha hecho en los últimos días, Sheinbaum presentó la indisposición del gobierno de Estados Unidos a entregar a Bernabé García, como uno de los problemas más serios que su administración enfrenta. Lo hace a sabiendas de que Bernabé García está en Estados Unidos porque teme por su seguridad y la de sus familiares, lo que le permitió obtener el asilo político en este país.

Lo que es grave también es que Sheinbaum lo presenta así a pesar de que existen mecanismos que permitirían que Bernabé García declarara ante personal de la Secretaría de Relaciones Exteriores y/o de la Fiscalía General de la República que tuviera la disposición a viajar a Estados Unidos, o a través de su cooperación jurídica, y cumplir con las normas que el gobierno de Estados Unidos fija para este tipo de casos, que sólo se limitan a garantizar la seguridad de la persona y no a impedir que se le hagan preguntas acerca de lo ocurrido en Iguala en septiembre de 2014.

Luego de que Sheinbaum presentó como algo normal la situación de López Patolzin en Ayotzinapa, la titular de la presidencia descalificó una pregunta acerca de la manera en que se financió su campaña presidencial en 2018.

Ofendida, Sheinbaum eludió el fondo de la pregunta y pasó a otros temas que ella usó para insistir en dar cuenta de lo que hace o deja de hacer Felipe Calderón, un ciudadano privado, al que ni siquiera los medios de comunicación del Partido Acción Nacional le prestan mayor atención, pero de quien Sheinbaum informa siempre que puede qué, dónde y cómo lo hace.

La referencia a Calderón le permitió presentar a su gobierno como víctima de una conjura internacional de la extrema derecha global.

Fue notable que, aunque Sheinbaum usa a Calderón siempre que puede para presentarse como víctima de esas conjuras, hacia el final de la actividad ella condenara el que un grupo de presuntos antiguos empleados de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro decapitara la estatua de Calderón en lo que era la residencia oficial de Los Pinos.

Luz y Fuerza fue la paraestatal que Calderón desapareció en un acto que le generó en su momento muchas críticas a su gobierno. No es claro cómo es que un grupo de personas, aparentemente con herramientas en sus manos, logró burlar la seguridad en lo que ahora es, a decir del gobierno federal, un centro cultural que en teoría contará con algún personal de seguridad, así como con cámaras que permitan identificar a quienes, según Sheinbaum, cometieron un acto “que representa violencia”.

Al inicio de la actividad, luego de los elogios a López Obrador, Sheinbaum y su equipo anunciaron que la reforma que cercena los derechos de las personas que tienen doble nacionalidad entrará en vigor hasta 2028 por la imposibilidad práctica de reformar en estos momentos las leyes vigentes en materia electoral.

Captura de pantalla de la actividad del 1 de octubre de 2026.