
A pesar de que Sheinbaum repetidamente habla de “diálogo de alto nivel” entre ambos países, en Ecuador, Rubio insistió en que criminales controlan porciones del territorio mexicano.
La respuesta a Rubio llegó de la mano de “preguntas” comedidas de medios dóciles a Sheinbaum y su gobierno en Palacio Nacional.
Los Ángeles Press
La actividad de este jueves 10 de septiembre en Palacio Nacional estuvo centrada, al menos en el diseño original, en defender las políticas en materia de seguridad social del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, al final, como es costumbre en el Salón Tesorería, Sheinbaum aceptó una “pregunta” de uno de sus más entusiastas promotores en redes sociales para ofrecer algo similar a una respuesta a los dichos de Marco Rubio, el secretario de Estado del gobierno de Estados Unidos quien, ayer al mediodía, se refirió a la situación de las organizaciones criminales que operan en México en un encuentro con periodistas en Quito, Ecuador.
Fue notorio que la cuenta de redes sociales del Departamento de Estado fuera el vehículo para que el gobierno de Estados Unidos enviara el mensaje sobre el diagnóstico que Rubio hace de la situación en materia de combate al narcotráfico.
El mensaje en sí mismo no es nuevo. Es algo que el gobierno de Donald Trump ha dicho de manera repetida desde que inició su encargo a finales de enero de 2025. Desde entonces, Sheinbaum ha hecho todo lo posible por desestimar el alcance y posibles efectos prácticos de los dichos de Trump acerca de que quienes mandan en México son los cárteles.
Trump ha variado el tono de las críticas al decir que Sheinbaum es una buena persona pero que tiene miedo de actuar contra los cárteles y lo hecho por Rubio no es más que la más reciente variación, la de que amplias porciones del territorio de México están bajo control de los narcotraficantes.
Que Rubio lo hiciera desde Quito, un país con el que México no tiene relaciones diplomáticas, y a menos de dos semanas de su reunión en Washington, D.C. con Roberto Velasco, el novato secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Sheinbaum, son elementos que algunos podrán desestimar como coincidencias pero que, a la luz de la tensa relación entre ambos países, parecen formar parte de un mensaje más complejo al gobierno de México.
Más aún, porque Velasco presentó en sus redes sociales su reunión del 26 de agosto como todo un éxito, (ver arriba de este párrafo), mientras que el Departamento de Estado apenas publicó un brevísimo comunicado de un párrafo (disponible en inglés aquí), además de un mensaje de redes sociales con una sola fotografía, como se puede ver después de este párrafo.
En contraste, la página de la Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno de México, publicó cuatro fotografías del encuentro entre los responsables de las relaciones exteriores de los gobiernos de Donald Trump y Claudia Sheinbaum, disponible aquí.
Más allá de lo que se pueda deducir de la asimetría en el tratamiento de la misma reunión del 26 de agosto de este año, lo que es un hecho es que Rubio decidió usar su visita a Quito para enviar el mensaje que Sheinbaum, al menos en lo que hace a su desempeño público en el Salón Tesorería del Palacio Nacional, minimizó tanto como le fue posible, como se puede ver en el vídeo que aparece después de este párrafo.
Qué tanto puede en realidad el gobierno de México insistir en el estribillo de la defensa de la soberanía es difícil de estimar. Es un hecho, en cambio, que a pesar de que el gobierno de Sheinbaum dice carecer de suficiente evidencia para proceder contra Rubén Rocha Moya y sus siete coacusados, el propio gobierno de Sheinbaum ha intervenido recientemente las cuentas de Ricardo Velarde Cárdenas, quien fuera durante algún tiempo el secretario de Economía del siempre volátil e inestable gobierno de Rocha Moya en Sinaloa.
El bloqueo de las cuentas de Velarde apenas ocurrió en la última semana de agosto y no está claro si guarda relación directa con los señalamientos que llevaron al gobierno de Estados Unidos a exigir la entrega de Rocha Moya, pero es claro que la imagen del exgobernador y los muchos miembros de sus distintos gabinetes no se benefician con la decisión de la así llamada Unidad de Inteligencia Financiera.
A pesar de ello, Sheinbaum, con la solícita colaboración de quien le hizo la “pregunta” sobre los dichos de Rubio en Quito, logró consumir poco más de 16 minutos del tiempo de la actividad matutina, desde el 1:36:00 hasta poco antes del 1:53:00 del vídeo disponible aquí.
Ello es posible porque cada “pregunta” de los interlocutores favoritos de Palacio Nacional, como sucedió ayer con Liz Vilchis, la exfuncionaria del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, va precedida de una avalancha de elogios y alabanzas a la inquilina de Palacio Nacional quien, lejos de imponer algún decoro, parece disfrutar el que haya quienes estén dispuestos a alabarla públicamente antes de adelantar algo parecido a una pregunta.
Al inicio de la actividad, antes de que Zoé Robledo diera cuenta de los avances en materia de afiliación de empresas y empleados al Instituto Mexicano del Seguro Social, Sheinbaum dedicó algunos minutos a hacer una defensa del modelo educativo de López Obrador, la así llamada Nueva Escuela Mexicana ante las críticas por los resultados poco menos que decepcionantes en la más reciente prueba PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos realizada en 2025.
Sheinbaum tomó distancia de pruebas como PISA, ofreció su interpretación del reciente crecimiento de la matrícula en la educación media básica, lo que antes se conocía simplemente como educación secundaria la cual, según ella, explica el aumento en el número de jóvenes que son elegibles para participar en PISA.
Según Sheinbaum, los resultados obtenidos por México, en todo similares a los de América Latina, pero ligeramente peores que los obtenidos por los jóvenes en Chile y Costa Rica, reflejan “las condiciones de jóvenes provenientes de contextos marginados”.
Sheinbaum se dijo satisfecha por el hecho de que la diferencia entre los estudiantes favorecidos y desfavorecidos en México es menor que el promedio de los países de la OCDE al señalar que la brecha en México es de 68 puntos, frente a los 85 puntos del promedio de la OCDE.