
Ebrard presenta los avances con Washington como resultado de su gestión económica, en medio de un escenario internacional marcado por tensiones energéticas y comerciales.
Por José Luis Camacho Acevedo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que está a punto de lograr un cierre comercial con México.
De inmediato, el titular de Economía, Marcelo Ebrard, dijo que, a la brevedad, volverá a reunirse con sus contrapartes de Estados Unidos para amarrar los acuerdos a los que se refirió Trump.
De esa manera, Ebrard hizo un colmilludo movimiento político con vistas a la sucesión presidencial de 2030.
Mostró una política de resultados, al tiempo que reiteró su petición a los especuladores de la sucesión presidencial de que lo borren de cualquier lista que lo distraiga de las importantes tareas en las que está concentrado.
Pero Marcelo Ebrard ¡NUNCA! dijo que en ese hándicap presidencial lo den por muerto.
Mientras los asesores de Ebrard siguen día a día y con lupa el contexto en el que se mueve Trump, el escenario internacional se ha vuelto tan delicado que ha obligado al presidente estadounidense a flexibilizar algunas de sus posturas de negociación, entre ellas la referente a un posible acuerdo definitivo e importante con México.
En ese contexto, la situación energética internacional juega un papel central.
Impacto estructural de la guerra de Irán en la oferta de crudo y LNG
La guerra de Irán de 2026, incluido el cierre del estrecho de Hormuz, ha sido caracterizada por la Agencia Internacional de Energía (AIE) como “la mayor disrupción de oferta en la historia del mercado global del petróleo”.
El conflicto comenzó el 28 de febrero de 2026 con ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel. Tras el cierre del estrecho de Hormuz el 4 de marzo, las exportaciones de crudo y LNG quedaron atrapadas, lo que disparó el Brent por encima de los 120 dólares por barril y forzó a QatarEnergy a declarar force majeure sobre todas sus exportaciones.
El 18 de marzo, Israel atacó el campo de gas South Pars y la refinería de Asaluyeh, en Irán, dañando el 12% de la producción total de gas iraní, deteniendo dos refinerías y forzando a Irán a cortar el suministro de gas a Irak.
El punto central es que, aunque el estrecho de Hormuz vuelva a estar libre, el daño a la oferta no se revierte rápidamente.
Qatar ha mantenido su terminal de exportación de LNG en Ras Laffan a capacidad reducida desde que fue atacada y dañada en marzo.
A ello se suma la caída de la inversión petrolera. Según el reporte de Inversión en Energía 2026 de la AIE, la inversión en petróleo cayó por tercer año consecutivo a menos de 500 mil millones de dólares, mientras que la inversión en gas natural subió a 330 mil millones.
También pesan los inventarios globales de crudo, que han caído alrededor de 2.000 millones de barriles durante la guerra, según JPMorgan.
Otro factor es la salida de operadores internacionales. Las empresas extranjeras que operaban en la región difícilmente regresarán de inmediato debido al riesgo geopolítico percibido.
Situación al 29 de septiembre de 2026
El crudo se mantuvo por encima de los 90 dólares por barril durante todo septiembre y pasó buena parte del mes por encima de los 100 dólares. A principios de septiembre llegó hasta los 109 dólares, cuando nuevos ataques a infraestructura energética revirtieron ganancias previas.
Las exportaciones de crudo de Medio Oriente subieron en septiembre a su nivel mensual más alto desde que comenzó la guerra, con algunos buques logrando transitar el estrecho, aunque el paso sigue siendo riesgoso.
En materia de LNG, QatarEnergy extendió la force majeure sobre los envíos a Asia y Europa hasta noviembre y principios de diciembre.
Entre los compradores afectados se encuentran Pakistán, Bangladesh, India y Edison de Italia.
El almacenamiento de gas en la Unión Europea estaba apenas por encima del 71% el 28 de septiembre, con Alemania por debajo del 58%, dejando a Europa inusualmente expuesta de cara al invierno.
Ese contexto económico y energético ayuda a explicar por qué Washington busca cerrar acuerdos comerciales en medio de una coyuntura internacional especialmente volátil.
¡Es la economía la que condiciona a la política!