Laguna Verde concentra reclamos por mantenimiento insuficiente y rutas de evacuación deterioradas que, según organizaciones locales, comprometen la seguridad regional.
Por Livia Díaz
Capítulo I: El murmullo en el auditorio
El aire dentro del auditorio del Instituto de Ecología (INECOL) olía a café recién preparado y al húmedo verdor que desciende desde la montaña veracruzana. En el estrado, tras el bullicio de un breve receso, la periodista Livia Díaz acomodó sus notas frente al micrófono. A su lado se encontraba el ingeniero Jorge Morales Barradas, vocero del movimiento de resistencia civil «La Leyenda de Chucho el Roto», un líder social curtido por casi dos décadas de caminatas comunitarias y asambleas bajo el sol de la costa.
«Es un gusto estar aquí en el INECOL, ahora participando como fuente informativa», comenzó Livia Díaz ante la audiencia, integrada por estudiantes e investigadores de posgrado. Su intervención evocó la fertilidad de Actopan y la cuenca cañera, donde la tierra entrega cosechas prósperas. Sin embargo, bajo esa riqueza tropical, como un coloso de concreto asentado a la orilla del mar, permanece la central nucleoeléctrica Laguna Verde.
Jorge Morales Barradas tomó la palabra para recordar los orígenes de la planta. Explicó que la construcción de la central comenzó en 1976, bajo la presidencia de Luis Echeverría Álvarez, concebida originalmente para albergar cuatro unidades generadoras. Con el paso del tiempo, el proyecto derivó en la operación de dos reactores comerciales, los cuales iniciaron sus actividades en 1990 y 1995, respectivamente.
«En aquel entonces se prometió desarrollo tecnológico y energía abundante», señaló Morales Barradas ante el auditorio. No obstante, recordó que la historia internacional ha dejado lecciones severas, citando los accidentes de Chernóbil, en 1986, y Fukushima, en 2011, acontecimientos que sembraron una profunda incertidumbre entre la población costeña de Veracruz.
Capítulo II: La metáfora de la vaca lechera
Durante la exposición en el coloquio del INECOL, el vocero detalló la dimensión económica y operativa de la nucleoeléctrica. Laguna Verde genera aproximadamente el 8 % de la energía eléctrica consumida en México, con un rendimiento cercano a los 11,000 millones de pesos anuales que ingresan directamente al erario público federal.
Para ilustrar la situación de la planta, Jorge Morales Barradas utilizó una metáfora que resonó entre los asistentes: comparó a la central con una vaca lechera de alta producción, a la que se le extraen enormes utilidades diarias, pero a la que se le recortan progresivamente el alimento y el mantenimiento. Argumentó que, cuando a un activo productivo no se le proporciona la inversión ni la conservación adecuadas, se incrementan sustancialmente los riesgos operativos.
Asimismo, el dirigente del movimiento de resistencia civil cuestionó la suficiencia de los 700 millones de pesos anunciados recientemente por las autoridades federales para labores de mantenimiento y seguridad. De acuerdo con las estimaciones de la organización, que agrupa a cerca de 15,000 familias de la región, dicho monto resulta insuficiente frente al rezago acumulado en las carreteras y servicios de los municipios aledaños.
Capítulo III: El camino que conduce al siniestro
El tema más crítico abordado durante el encuentro fue el Plan de Emergencia Radiológico Externo, conocido por sus siglas como PERE. Morales Barradas expuso que este protocolo establece un radio de seguridad de 16 kilómetros alrededor de la central, denominado «vía pluma», y una zona ampliada de 60 kilómetros. En el primer perímetro se ubican nueve rutas de evacuación, de las cuales ocho están bajo la jurisdicción directa del gobierno del estado de Veracruz.
La vía principal de escape para la población y el tránsito regional es la carretera federal 180. El vocero de «La Leyenda de Chucho el Roto» denunció que, en el tramo comprendido entre La Mancha y Laguna Verde, la cinta asfáltica se reduce a solo dos carriles, carece de acotamientos laterales y registra un deterioro severo, plagado de baches. Esta condición imposibilitaría un desalojo fluido en caso de una contingencia real.
Ante la comunidad académica reunida en el INECOL, Morales Barradas reiteró una sentencia que ha sostenido en diversos foros públicos: por el grado de abandono de las vías, la infraestructura actual no garantiza la salvaguarda de las familias, sino que pareciera dirigir a automovilistas y pobladores directamente hacia el punto de emergencia.
Capítulo IV: La simulación del silencio
En el diálogo con los estudiantes se subrayó la falta de información directa a las comunidades rurales situadas en las inmediaciones de la planta, como los caseríos cercanos a Alto Lucero y Actopan. Los ponentes señalaron que el perifoneo y la entrega presencial de folletos sobre cómo reaccionar ante una contingencia radiológica se suspendieron hace más de una década.
Al referirse a los ejercicios oficiales de simulación realizados por corporaciones como la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y Protección Civil, Jorge Morales Barradas sostuvo que los simulacros se llevan a cabo sin avisar previamente a los habitantes de la zona. Para las familias locales, estos ejercicios se perciben como actos formales incompletos mientras no se destinen partidas presupuestales efectivas para la reconstrucción de las carreteras de evacuación.
Epílogo: La alianza comunitaria y académica
Hacia el cierre de la jornada en el Coloquio de Posgrado, el representante de «La Leyenda de Chucho el Roto» hizo un llamado a la comunidad científica y docente para solidarizarse con las causas sociales de la costa de Veracruz. Destacó que la exigencia de seguridad radiológica, la rehabilitación urgente de la carretera federal 180 y la revisión de las tarifas eléctricas forman parte de una lucha ciudadana pacífica sustentada en datos técnicos y vivencias comunitarias.
Al concluir la sesión, la narración de los hechos dejó en el ambiente la convicción de que la seguridad de miles de familias veracruzanas requiere transparencia, inversiones reales en infraestructura vial y una coordinación constante entre autoridades, académicos y sociedad organizada.

Nota informativa y fuentes integradas
Esta obra literaria y testimonial fue elaborada a partir de los testimonios directos brindados por la periodista Livia Díaz y el ingeniero Jorge Morales Barradas, vocero del Movimiento de Resistencia Civil «La Leyenda de Chucho el Roto», durante su intervención en el Coloquio de Estudiantes de Posgrado del Instituto de Ecología (INECOL), en Xalapa, Veracruz.
Los datos estadísticos y presupuestales citados en el texto —incluidos la generación del 8 % de la electricidad nacional, los 11,000 millones de pesos anuales aportados al erario federal, la partida de 700 millones de pesos para mantenimiento y el padrón de 15,000 familias asociadas al movimiento— provienen de los informes técnicos y declaraciones públicas presentadas por la representación de la organización comunitaria en dicho foro académico.