Ignacio García Martes, 03 de Enero del 2023, 06:31
Foro Público
Durante los últimos días los reflectores se centraron en la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Yasmín Esquivel, quien fue señalada de plagiar su tesis de licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1987, lo que ha generado desprestigio a su carrera profesional y se pone en duda la denominada ética académica que tanto pregonan las instituciones de educación superior del país.
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Guillermo Sheridan reveló que la ministra plagió su tesis para obtener el grado de licenciada en Derecho a un proyecto de investigación publicado en 1986 por Edgar Ulises Báez, lo que de inmediato se convirtió en un escándalo, pues más del 90 por ciento de su tesis era coincidente con el proyecto que previamente publicó el otro abogado.
Aunque en un inicio Esquivel presentó cartas de recomendaciones de diferentes asesores académicos e incluso de su propia ex directora de tesis de Licenciatura, no acalló las críticas ni las dudas sobre la existencia de un plagio tan evidente, pues el documento era casi idéntico al de Báez, pero sin un trabajo de campo que el entonces estudiante sí redactó.
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El pésimo manejo de crisis de comunicación de Esquivel profundizó los señalamientos de plagio cometido para obtener su título universitario, por lo cual en caso de comprobarse que existió esta acción, por estatuto institucional la UNAM revocaría su grado académico, con lo cual estaría imposibilitada a fungir como ministra de la Corte, debido a que se trata de un requisito fundamental establecido por el Poder Judicial.
Esta información sobre plagio de la tesis de licenciatura ocurrió en un contexto en el que Esquivel buscaba la presidencia de la SCJN, pues era la favorita del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para suceder a Arturo Zaldívar en el máximo órgano del Poder Judicial, por lo cual la ministra acusó una campaña de desprestigio y posteriormente aseveró que ella había sido la víctima de plagio del propio Báez.
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Por inverosímil que se refleja, la ministra dijo que ella hizo primera la tesis en 1985 y que Báez plagió esa información y la publicó primero en su proyecto que Esquivel defendió para obtener el grado académico hasta 1987.
Incluso la ministra afirmó que obtuvo una declaración ante notario público del propio Báez en el que supuestamente reconocía haber plagiado la tesis de Esquivel, lo que dejó más dudas que certezas en la opinión pública.
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Además, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) anunció que Esquivel no incurrió en plagio sólo con la información que presentó la propia ministra, pese a que la UNAM no ha dado a conocer una resolución sobre la investigación que desarrolla por el caso de plagio que involucra a la ministra de la Corte.
Y aunque finalmente Yasmín Esquivel no fue elegida como presidente de la Corte, el tema del plagio no se ha resuelto, la opinión pública espera claridad en el caso y con toda la información difundida hasta el momento, el tema compete única y exclusivamente a la UNAM, cuyo prestigio como institución depende de la resolución del mismo, pues en cualquier institución de educación superior del país se sanciona de la forma más severa cualquier elemento de plagio.
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Pese a que la máxima casa de estudios del país es más que cualquier crisis mediática, necesita dar tranquilidad a la sociedad sobre las implicaciones que conlleva un caso de plagio, en el que también estaría involucrada la propia directora de tesis de Esquivel, quien también asesoró el trabajo de Báez, y además esa misma tesis se publicó de forma casi idéntica en 2008 y 2010.
«El presidente ha sembrado tolvaneras y ciclones»: Jorge Octavio Ochoa sobre @lopezobrador_.
En su columna explica por qué el mandatario de empieza a recibir la respuesta de una sociedad cansada, dividida e indignada, tras la polémica de Yasmín Esquivel. https://t.co/PZZRqPSpaq pic.twitter.com/lUQMx4HUYT— Los Ángeles Press (@losangelespress) December 31, 2022
Esto derivaría en una serie de actos de corrupción en los cuales se venderían las tesis de licenciatura para la obtención de grados, por lo cual la propia UNAM tendría que profundizar la investigación que se desarrolla en el caso de Esquivel y que incluso podría ser la punta de iceberg un problema mayúsculo que se ha asentado en la institución educativa.
En un país como México, en donde la corrupción es una actividad recurrente tanto en el sector público como en el privado, el hecho de que no se sancionen casos de plagio evidenciaría la gran debacle de un sistema social que no se puede regular.
Nota aparte: Yasmín Esquivel era la consentida del presidente López Obrador y aunque trató de defenderla, no habían elementos para protegerla de un escándalo tan vergonzoso como el que se le señalaba.
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