Ignacio García Lunes, 26 de Enero del 2026, 08:36
Foro Público
Desde hace un año, el Servicio de Inmigración de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) ha emprendido una persecución sistemática en contra de la población migrante para deportar a millones de personas que radican de forma ilegal en la Unión Americana, mediante una serie de prácticas violatorias de derechos humanos que han sido cada vez más graves.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que depuraría al país de la migración ilegal, y para ello ordenó a los agentes del ICE actuar sin ningún tipo de restricción para detener a las personas migrantes, aunque esto ha causado que 40 personas han muerto por estas redadas, según los datos del propio organismo norteamericano.
El mandatario republicano ha minimizado las violaciones a derechos humanos. Trump trata de enfatizar que cumple con sus promesas de campaña electoral para deportar a miles de personas en diferentes ciudades, principalmente en aquellas que son gobernadas por los demócratas.
Mientras que Trump ha apostado por una política internacional agresiva e intervencionista, en el interior de Estados Unidos su percepción sobre la política interna ha sido cada vez más negativa. Las redadas que ha implementado el gobierno federal en contra de la población migrante también se han dirigido a personas estadounidenses con residencia legal.
El inicio de este año ha sido complejo para la administración de Trump. Los agentes del ICE asesinaron a la poetisa norteamericana, Renée Good, en Mineápolis, Minnesota, el pasado 7 de enero, y esto generó una amplia indignación entre la sociedad norteamericana, pues se documentó cómo los efectivos de la oficina antiinmigrante actuaron en su contra.
En medio de las protestas por el asesinato de Renée Good, el fin de semana pasado ocurrió otra tragedia, en esta ocasión contra el enfermero estadounidense Alex Pretti, quien fue asesinado en una manifestación en contra de los agentes del ICE, que golpearon de manera brutal a la víctima y posteriormente le dispararon en varias ocasiones.
A estos hechos se suma la detención la semana pasada de un menor de cinco años de edad por parte de miembros del ICE, lo que ha sembrado un clima de terror y miedo por parte de las autoridades norteamericanas en contra de la población que se manifiesta por las violaciones sistemáticas de derechos humanos.
La policía migratoria de Trump actúa más como una organización latinoamericana, caracterizada por la brutalidad de sus acciones y la escasa preparación de sus integrantes para incluso asesinar a personas que, en la mayoría de los casos, son inocentes de las imputaciones que se les aplican.
Aunque Estados Unidos se había ufanado de mantener una perspectiva de protección a los derechos humanos, en la segunda administración de Trump los agentes del ICE han procedido sin ninguna regulación con uso excesivo de la fuerza y con la capacidad de disparar para matar a personas inocentes.
En América Latina la historia de las actividades violatorias de derechos humanos de las policías es extenso. Los gobiernos latinoamericanos han movilizado a agentes de seguridad para cazar a personas con la fuerza como su principal tutela para amedrentar, amenazar y asesinar a ciudadanos.
En México la extinta policía federal actuó como una agencia perpetradora de violencia sistemática en contra de la población. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) documentó más de 140 mil casos de violaciones a derechos humanos cometidas durante los gobiernos panistas y priistas.
Pero anteriormente había ocurrido una situación más grave con la antigua policía política mexicana, la Dirección Federal de Seguridad (DFS), creada en la administración de Miguel Alemán, y que actuó para detener a miles de personas disidentes y críticas al régimen priista, y procedió en coordinación con el Ejército mexicano en la llamada “guerra sucia” de la década de los setenta.
Trump contra los demócratas
Trump ha actuado en contra de la población de los estados gobernados por los demócratas. En junio pasado las primeras redadas se implementaron en Los Ángeles, California, donde los agentes del ICE detuvieron de manera masiva a decenas de personas que fueron acusadas de ser migrantes ilegales.
La persecución de los agentes de Trump ha superado todos los límites. Las imágenes difundidas en redes sociales han evidenciado cómo han ingresado a casas, escuelas, hospitales e incluso a centros laborales para aprehender a personas migrantes.
Las manifestaciones masivas que se suscitaron en contra del gobierno de Trump, impulsaron al gobernador de California, Gavin Newsom, como principal presidenciable de oposición para la contienda presidencial de 2028, debido a que encaró al gobierno federal por vulnerar los principios del federalismo establecidos en la Constitución norteamericana.
La administración de Trump ha construido la narrativa del “enemigo interno”, para confrontarse directamente a los estudiantes que se manifiestan en contra del genocidio en la Franja de Gaza, en contra de los migrantes latinoamericanos y afroamericanos.
Después actuó en Washington, para acusar que no existían condiciones de gobernabilidad y por ello era necesaria la intervención de la Guardia Nacional y recientemente ha sido Minnesota, gobernado por Tim Walz, quien fue candidato a la vicepresidencia de Estados Unidos por el partido demócrata en la fórmula que encabezó kamala Harris en 2024.
El mandatario republicano también ha atacado frontalmente al recién alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, a quien acusó de ser musulmán comunista que contaminaría a la sociedad estadounidense, por intentar frenar a los grandes empresarios que han acumulado fortunas groseras en un sistema económico cada vez más desigual.
Trump ha dado el mayor presupuesto en su historia al ICE, que cuenta por primera vez con más recursos económicos que el Ejército. El titular del organismo, Jason Killmeyer, ha incentivado las redadas por medio de bonos económicos para que detengan a por lo menos tres mil personas diariamente.
Por ello, la comunidad internacional ha comenzado a denominar al ICE como la Gestapo de Trump, al compararla con el cuerpo policiaco de la Alemania nazi durante el tercer Reich que perseguía a judíos en Europa, y que ahora replica esas prácticas en contra de los migrantes en el territorio norteamericano.
Encapuchados y armados, los agentes del ICE cuentan con la licencia del gobierno estadounidense para intimidar a las personas, por lo que las poblaciones locales se han organizado con silbatos para alertar sobre la presencia de estos agentes, similar a lo que sucedía en el contexto de la persecución de los miembros fascistas alemanes en contra de la población judía previo y durante la Segunda Guerra Mundial.
Las medidas de terror que ha emprendido el ICE han provocado una respuesta que paulatinamente se articula en estados progresistas de la Unión Americana para defenderse de los abusos cometidos por los agentes antiinmigrantes, principalmente de las comunidades estudiantiles, las organizaciones sindicales y en otros casos que pretenden revivir a las llamadas “Panteras Negras” que defendían los derechos de la población negra en la segregación racial de las décadas de los sesenta y setenta.
Nota aparte: Las encuestas han evidenciado que el 63 por ciento de la población norteamericana desaprueba las medidas implementadas por el ICE, mientras que los demócratas mantienen una ventaja de cinco puntos porcentuales sobre los republicanos para las elecciones intermedias de este año.