Gobierno de Morena: del “Pacto de Impunidad“ a la amenaza
Claudia Sheinbaum hace un gesto para callar a una persona. Foto: red

Jorge Octavio Ochoa

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Morena busca controlar el espacio público que antes usó como plataforma para llegar al poder.

Por Jorge Octavio Ochoa

La reaparición de Israel Vallarta, liberado hace exactamente 10 meses, tras abandonar el penal de máxima seguridad El Altiplano, el 1 de agosto de 2025, es la señal más clara de que quién da las ordenes cruciales en México es López Obrador.

Por el tiempo transcurrido, y las amenazas lanzadas durante la entrevista con Ciro Gómez Leyva, es evidente que, en las altas esferas, han tomado la decisión estratégica de desactivar a varios líderes de opinión y torpedear su credibilidad.

Los hechos se dan, justo en el momento en el que la prensa en México vive una de las etapas más grises y funestas de su historia, con alrededor de 10 asesinatos en los últimos dos años.

El último y más espeluznante fue el de Roxana Guzmán quien, según se sabe, estaba por publicar un reportaje en su portal, con un recuento de las corruptelas y crímenes que han ocurrido en Veracruz, gobernado por Rocío Nahle.

A esto se suma la detención de los periodistas Eréndira Reyes Aguillón, Alejandra Hermosillo y Christian Herrera, en San Luis Potosí, bajo acusaciones de mal uso de Inteligencia (IA) y delitos contra la identidad digital.

O la vigilancia que mantiene la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, contra Carlos Tun y Jorge Luis González Valdez, también por un uso inadecuado de la IA, con la que ridiculizan a la mandataria.

Los que se burlaban de la gordura de Cartens y la chaqueta militar extra grande de Felipe Calderón, hoy no soportan alusiones personales. Todos quienes hacen referencias negativas a la 4T, Morena o AMLO, son llamados “Comentócratas”.

En los hechos, hay un profundo desprecio de la nueva clase política, dígase Morena, hacia los periodistas, columnistas, articulistas, caricaturistas. Por eso patrocinan jugosamente a los llamados “influencer”, seguidores de la 4T.

Igual que en la época priista, en que los medios tradicionales llenaron sus arcas a partir de convenios millonarios, y líderes de opinión engordaron sus cuentas bancarias con reportajes pagados, el régimen 4T ahora inventa tinterillos y voceros.

No es casual que, apenas el martes pasado, la presidente anunciara que terminado el Mundial de Fútbol, empezarán un análisis sobre la Inteligencia Artificial y el uso de “plataformas” de internet.

Sin precisar qué entiende por “plataformas”, dice que revisarán quién tiene el control de éstas, “cuántas personas son dueñas de plataformas de redes sociales y cómo se concentra ese poder”.

La reacción no es para menos. En la última encuesta, la aprobación de la presidente cayó por primera vez debajo del 50%, según Bloomberg. La corrupción, se vio acompañada por la carestía e inflación como temas de preocupación.

Los escándalos del narco y el crimen organizado han minado la imagen de Morena y la 4T entre la población. Más aún desde la más reciente revelación de uno de los abogados de El Chapo Guzmán, Gerardo Rincón Flores.

Este personaje anunció que enviará a Estados Unidos, información relacionada con 32 presuntos funcionarios que, según afirmó, estarían vinculados con actividades de narcotráfico durante los gobiernos de Enrique Peña Nieto y López Obrador.

Este hecho, confirma la creencia en el imaginario popular, de que hubo un Pacto de Impunidad en la transición del poder entre el PRI y Morena, que selló todas las corruptelas de aquel partido y que fue premiada con puestos de gobierno.

“Entre Peña Nieto y Andrés Manuel, aunque lo nieguen, había gente. No sé si te has fijado que mucha gente que estaba con un gobierno ahora está con el otro”, expresó, Rincón Flores. Esa información estará en manos de autoridades estadounidenses.

Por eso, hoy Morena pretende regular y estrangular aquello que fue su principal arma para llegar al poder: “las benditas redes sociales”. Es un hecho que éstas, ya no cumplen ni pueden responder al volumen de irritación que existe en el país.

A contracorriente, el régimen ha formado una fauna de reporteros que acompañan el autoritarismo y corrupción del partido; se prestan, pero no influyen. Por eso quieren aniquilar a las voces disidentes a punta de mazo judicial o balas.

Vamos del Pacto de Impunidad, a la amenaza.

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