Ignacio García Martes, 12 de Mayo del 2026, 11:27
Mario Delgado quedó en el centro de la polémica tras proponer recortar el ciclo escolar, medida que desató críticas de docentes, padres y organizaciones civiles.
Foro Público
El titular de la Secretaría de Educación Pública federal (SEP), Mario Delgado, se involucró en un nuevo escándalo. El funcionario federal anunció que el ciclo escolar finalizaba el 5 de junio, lo que implicaba cinco semanas antes de lo que establece el calendario escolar.
Después de que la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, le solicitó apoyo ante el excesivo flujo vehicular que se espera en los siguientes días, durante la celebración de la Copa del Mundo de futbol, el secretario de Educación afirmó que tenía la solución con una reducción al calendario escolar.
En el escueto comunicado que publicó la SEP se justificó que el fin anticipado de clases en educación básica se debía a la intensa ola de calor que se presentaba y en la celebración de la Copa del Mundo.
Este anuncio generó una serie de críticas por parte de diferentes organizaciones defensoras de la niñez, así como de los padres de familia y docentes que señalaron que atentaban contra los derechos de las infancias, debido a que se limitaba esta garantía.
El ex dirigente nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) decidió tomar la decisión sin informarle a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien se mostró sorprendida en la conferencia de prensa sobre la política adoptada por la SEP.
En la sesión del Consejo Nacional de la SEP los 32 secretarios estatales apoyaron la propuesta federal, pero después de que se generaron una serie de críticas, los responsables de la educación de Guanajuato, Nuevo León y Jalisco se desmarcaron y afirmaron que el ciclo escolar concluiría el 15 de julio, como originalmente se había contemplado.
Ante la lluvia de críticas, la mandataria federal reculó y afirmó que se trataba de una propuesta del secretario de Educación y por ello nuevamente Delgado tuvo que convocar a una nueva reunión con los secretarios de Educación.
Sin embargo, antes de la misma el ex líder de Morena minimizó el impacto que tendría un tentativo final anticipado del ciclo escolar, al asegurar que después del 15 de junio los menores de edad no tienen clases y prácticamente acuden a las escuelas a perder el día.
Incluso afirmó que las organizaciones civiles lo criticaron porque pretenden ocupar a las escuelas como guarderías, pues no podrían servir como este tipo de espacios, mientras que los padres de familia realizan sus actividades laborales, y por ello excusó que los docentes tenían derecho a descansar.
Aunque la Ley General de Educación establece que los menores de edad deben acudir a clases al menos 185 días al año, Delgado afirmó que se trataba de una disposición implementada en los gobiernos “neoliberales”, y por ello sólo se podría concebir como una sugerencia.
Pese a que Delgado afirmó que las escuelas sirven como guarderías, esta declaración contradice la política implementada por la autollamada “4T”, ya que durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador eliminaron las estancias infantiles del gobierno federal para relegar el cuidado de los infantes a los abuelos.
Así, Delgado logró lo impensable. Unió a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), a las organizaciones de los padres de familia y a los representantes de las escuelas particulares, que criticaron la decisión del gobierno federal para reducir el periodo de los ciclos escolares.
La postura del secretario de Educación no obedece a las acciones y decisiones que debería tomar el responsable de la política educativa del país, pues trató de justificar la medida que buscaba beneficiar a la mandataria capitalina, que está completamente agobiada por la incapacidad del gobierno de la Ciudad de México para garantizar una adecuada movilidad durante la Copa del Mundo.
Los rezagos históricos de la educación
México se ha ubicado en el último lugar de los 32 países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en materia educativa y esta situación se acentuó con el efecto de la crisis ocasionada por la pandemia de Covid-19.
El rezago educativo causado por el confinamiento masivo causó un problema mayúsculo para el país, con deficiencias estructurales que se reflejan de forma más agravada entre las nuevas generaciones que ascienden a nuevos niveles educativos.
El gobierno de López Obrador no se enfocó en mejorar esa situación y contrario a ello decidió impulsar el modelo conocido como “La nueva escuela mexicana”, que fue criticada por expertos en materia educativa que denunciaron las falencias que se evidencian en la elaboración de los nuevos libros de textos gratuitos.
Tanto Esteban Moctezuma como Delfina Gómez y Leticia Ramírez no hicieron ninguna modificación real en el sistema educativo, lo que contradijo la postura de López Obrador que pretendía erradicar con el modelo neoliberal que se había implementado en los gobiernos anteriores.
En México la OCDE advirtió que el sistema educativo no garantiza una formación efectiva entre los estudiantes, ya que no son capaces de comprender los temas que leen, tampoco desarrollan razonamiento lógico matemático ni conocimientos vinculados con las ciencias exactas.
Otro problema mayúsculo que atraviesa el ámbito educativo mexicano es la brecha digital que persiste en el país, pues mientras que entre las urbes los menores de edad cuentan con mejores condiciones para estudiar, en los espacios rurales ni siquiera hay acceso a energía eléctrica.
Los docentes tampoco han sido capacitados. Existe un marcado esquema de corrupción con educadores poco preparados, y quienes deciden estudiar un posgrado lo hacen para tener años sabáticos y seguir cobrando sus salarios sin realmente enfocarse en un mejoramiento sustantivo de la educación.
Así, estas deficiencias estructurales se suman a un deficiente modelo educativo que ha dejado de lado el uso de las nuevas tecnologías y con una diferenciación marcada entre quienes estudian en los planteles educativos públicos con relación a los privados y las ventajas adicionales que adquieren quienes cuentan con la capacidad socioeconómica con el aprendizaje de otros idiomas, deportes o desarrollo de determinadas disciplinas artísticas.
Estos problemas debieron ser atendidos por los últimos titulares de la SEP, pero ninguno ha estado enfocado en una mejora real a este problema, y no sólo se remonta al inicio de la 4T, ya que en los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) habían colocado a este perfil con un enfoque político como sucedió con Aurelio Nuño en el sexenio de Enrique Peña Nieto, quien ni siquiera sabía pronunciar correctamente la palabra “leer”.
Muy atrás han quedado los perfiles vinculados con el interés y el conocimiento en resolver los problemas educativos con exponentes como Justo Sierra, José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet, y con perfiles más cercanos a los nefastos personajes que han estado al frente de la institución durante los recientes años.
Entre los principales problemas que padece México, uno de los factores multidimensionales más significativos es el de la educación, por lo cual la SEP tiene la responsabilidad de mejorar el funcionamiento del esquema educativo con una política a largo plazo que se enfoque en una capacitación permanente de los docentes, eliminado los cabos sueltos que permiten la corrupción dentro de la formación de los educadores, así como implementar una serie de acciones de mejoramiento de la infraestructura educativa, ampliación del modelo educativo con un esquema interdisciplinario.
También deben apostar por la mejora real del sistema de acceso a internet para optar por el uso de estas herramientas como piezas claves que favorezcan los procesos formativos de los educadores y se reflejen en procesos más transversales en la formación educativa con los educandos.