Foro Público: El súper vocero presidencial

Ignacio García

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Foro Público

Jesús Ramírez Cuevas ha sido el vocero presidencial más poderoso en este siglo. Encumbrado en la Coordinación General de Comunicación Social de la presidencia de la República durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se consolidó en una de las figuras más relevantes del gobierno, sin ser tomado en cuenta por los medios.

Aunque en la actual administración se desempeña como coordinador de asesores de la presidencia de la República, sigue siendo uno de los personajes más poderosos del gobierno federal, quien sigue dictando la agenda de los medios afines a la llamada “4T”.

El ex vocero presidencial ganó notoriedad pública por su afán de protagonismo. A diferencia de sus antecesores, Ramírez Cuevas protagonizó las conferencias de prensa que encabezó López Obrador para denostar a los medios de comunicación, principalmente por los vínculos económicos que habían construido con las administraciones anteriores.

A pesar de que originalmente no se desempeñaría como vocero presidencial, pues esa función estaba destinada a César Nieto, quien había acompañado a López Obrador desde su gestión como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, el escándalo de su fastuosa boda con la asistencia de la agrupación musical “Los Ángeles Azules” en septiembre de 2018 provocaron un cambio en el timón.

Jesús Ramírez, quien había sido uno de los propagandistas más importantes del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ocupó el lugar de Nieto y durante el sexenio de López Obrador se posicionó como una de las figuras claves del gabinete presidencial.

Egresado de la Licenciatura en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comenzó a laborar en los medios de comunicación, primero como reportero del semanario Motivos y posteriormente como reportero del diario La Jornada.

En 2006 se unió a la campaña de López Obrador y fue secretario técnico de su “gobierno legítimo”, mismo que no tuvo ninguna validez legal. Seis años después se desempeñó como secretario de Comunicación y Difusión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena.

En ese cargo fundó el periódico “Regeneración”, que hacía referencia a la publicación anarquista de los hermanos Flores Magón durante la dictadura de Porfirio Díaz. Sin embargo, este espacio sirvió como instrumento de propaganda en favor de López Obrador y su movimiento.

Apenas titulado de la licenciatura—con cédula profesional en 2025—y sin estudios de posgrado, Ramírez Cuevas ejerció una función que tendría que haber sido destinada para profesionales de la Comunicación con experiencia laboral y formación académica sólida que priorizara una estrategia de comunicación articulada sin sólo evocar a las conferencias de prensa mañaneras como “instrumento” de comunicación política.

Su función no era profesionalizar la comunicación pública, sino difundir la propaganda que lo caracterizó con la difusión del periódico “Regeneración”, y para ello tuvo que denostar la labor periodística crítica para acusar a los medios de depender de la publicidad oficial.

Así, Jesús Ramírez fue un ejemplo más de la lealtad que debía caracterizar a los servidores públicos durante el sexenio pasado, sin contar con las credenciales académicas o profesionales para desempeñar sus respectivos puestos.

Durante la pandemia de Covid-19 Jesús Ramírez utilizó las conferencias de prensa para acusar a la familia Krauze de haber vivido de la publicidad en los gobiernos del pasado para publicar la revista “Letras Libres”, además de haber acusado a medios como Reforma y El Universal de haberse subordinado a las administraciones priistas y panistas.

López Obrador anunció una serie de recortes presupuestales para publicidad oficial a los medios de comunicación y atribuyó esa decisión a la cargada mediática en su contra, sin embargo, el ex vocero presidencial también privilegió a los medios afines que publicaron contenidos favorables a la 4T.

El ex vocero presidencial dio cabida a “periodistas” de espacios que no tenían una vocación periodística profesional, sino que buscaban resaltar la figura presidencial con personajes patéticos como “Lord Molécula”, que se caracterizó por ridiculizar la labor informativa.

De esta manera, las conferencias de prensa se convirtieron en espectáculos lamentables en los cuales dejaban de acudir periodistas serios y profesionales para priorizar el acceso a youtubers e influencers que nunca se formaron en espacios periodísticos.

Incluso la vocería presidencial determinaba las preguntas que tenían que realizar al ex presidente para posicionar ciertos temas y aprovechar las conferencias de prensa para atacar a periodistas críticos, a quienes acusaban de “conservadores”, “fachos”, “neoliberales”, “fifis”, entre otros.

Así, López Obrador no sólo ridiculizó la labor periodística con espectáculos carentes de sentido periodístico, sino que también debilitó y destruyó la agencia de noticias del Estado mexicano “Notimex”, que durante años había servido como un sitio de referencia que trataba de emular a las grandes agencias noticiosas en el mundo como AFP, Reuters, EFE y AP.

La serie de Jesús

El ex vocero presidencial decidió seguir ampliando sus habilidades en la comunicación y por ello participó en la elaboración de la serie “Los años heridos” que tuvo un presupuesto de más de 84 millones de pesos a través de una adjudicación directa.

El ex vocero presidencial se involucró como gestor de los recursos públicos necesarios para su producción utilizando la red de los medios públicos del Estado mexicano a su favor—sistema que está encabezado por el ex reportero del semanario Proceso, Jenaro Villamil--, para fortalecer la narrativa del actual gobierno.

Para la producción de la serie, Ramírez Cuevas contó con el apoyo del Sistema de Medios Públicos de la Ciudad de México durante la gestión de Martí Batres como jefe de Gobierno de la capital del país, y de la actual presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra.

Así, el asesor general de la serie se ha consolidado como una de las figuras claves de la 4T, quien sigue en el gobierno de Claudia Sheinbaum debido a que se trata de otra de las herencias de López Obrador que públicamente trata de mantener un perfil bajo, pese a que se trata de uno de los personajes más empoderados del régimen y uno de los personajes más leales al ex presidente.

Los dotes de gestor cultural de Ramírez Cuevas resultan relevantes ante la capacidad de obtener una serie de recursos económicos que cualquier documentalista independiente quisiese y ha repetido las prácticas del pasado que tanto cuestionó de sus antecesores en el manejo de las instituciones públicas para impulsar determinadas narrativas.

En la actualidad la prensa sigue refiriendo que Jesús Ramírez mantiene el mismo modelo de las conferencias de prensa mañaneras con la presencia de corifeos que priorizan las preguntas predeterminadas para abordar algunos temas que la presidenta debe exponer o pronunciarse.

Esta estrategia ha causado que los periodistas más profesionales y serios han dejado de asistir a un ejercicio que parecía un encuentro de interés público que finalmente se tergiversó de tal forma que no tiene relación con una conferencia de prensa detallada que permita abordar temas de interés general para la ciudadanía.

Así, personajes sin ninguna trayectoria periodística se han posicionado como voceros del régimen sin vincularse con un ejercicio profesional que priorice el rigor en la información que presentan para simplemente empoderar a determinadas figuras gubernamentales.

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