Primero vinieron por los otros...
Sede del extinto Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), uno de los organismos mencionados por el autor al advertir sobre la desaparición de contrapesos institucionales.

Alberto Farfán

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El silencio ante lo que ocurre a otros termina debilitando los contrapesos y dejando menos espacio para cuestionar al poder.

Por Alberto Farfán

Parafraseando al teólogo alemán Martin Niemöller (1892-1984), me tomo el atrevimiento de tomar su poema “Primero vinieron...” para actualizarlo frente al silencio y autoritarismo recién asumidos.

Primero vinieron por empleados del INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales), cuyo objetivo era garantizar el derecho ciudadano al acceso a la información pública y proteger los datos personales, y guardé silencio porque yo no trabajaba ahí.

Después vinieron por trabajadores del IFT (Instituto Federal de Telecomunicaciones), cuya finalidad era la regulación, desarrollo y supervisión de las redes y la prestación de servicios de radiodifusión y telecomunicaciones en el país, pero como a mí eso ni me interesaba guardé silencio.

Luego vinieron por funcionarios del CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), cuya actividad principal consistía en medir de manera independiente los niveles de pobreza en México y evaluar los programas sociales del gobierno federal, pero guardé silencio porque a mí me siguen dando mis apoyos económicos.

Más adelante hicieron una lista de periodistas corporativos críticos del régimen, al más puro estilo de Joseph McCarthy, y no dije nada porque yo no pertenecía a ese gremio.

Ahora preparan una ley que restringe el uso de “memes”, ironía, parodias, sarcasmo, con imágenes de personajes del Estado e identidad gráfica institucional, pero yo sólo guardo silencio porque no me dedico a eso.

Luego vendrán por los periodistas independientes, opuestos al discurso oficial, y para entonces ya no habrá nadie que hable en nuestros nombres.

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