Chihuahua: una gubernatura que se ganará en territorio municipal
El alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, y el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla. Foto: Composición de polls.mx

Alejandro Pérez

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Más allá de los porcentajes, la contienda se definirá por alianzas territoriales, control municipal y la capacidad de contener fracturas internas en Chihuahua.

Por Alejandro Pérez

Las encuestas recientes para la gubernatura de Chihuahua en 2027 muestran a Morena liderando consistentemente las preferencias electorales, con un panorama competitivo ante el actual gobierno panista de Maru Campos.

Intención de voto por partido

La encuesta más reciente de GobernArte (24-28 enero 2026) posiciona a Morena con cierta ventaja.

PartidoPorcentaje
Morena40.6%
PAN25.3%
PRI7.5%
Movimiento Ciudadano6.7%
Partido Verde2.9%
PT2.6%
Ninguno15.2%

Otras mediciones como Statistical Research (6 enero 2026) confirman la tendencia: Morena 37.4%, PAN 26.1%. (polls.politico)

Aspirantes de Morena

Dentro de Morena, Cruz Pérez Cuéllar (alcalde de Juárez) lidera las preferencias internas con 36.5%, seguido de Andrea Chávez Treviño (29.1%), ésta última, aún con el despliegue de apoyos que le han generado grandes negativos incluso entre sus coterráneos; y muy lejanos se ubican a Juan Carlos Loera (9.9%). y Ariadna Montiel (7.7%).

Cruz Pérez Cuéllar

Líder en la encuesta GobernArte de enero 2026 con 36.5% en las internas de Morena, mostró altibajos: creció en octubre 2025 por su gestión en Ciudad Juárez, pero cayó por impugnaciones contra resultados electorales que favorecieron a rivales como Loera, alegando "cuchareo" de Morena. Entre las críticas mayores están las reacciones extremas, negativos por conflictos internos y manejo controvertido de encuestas locales.

Andrea Chávez Treviño

Segunda en la encuesta de GobernArte con el 29.1% y puntera en Statistical Research con el 41.7% general, en enero 2026. Tuvo picos altos en 2025 (hasta 45.8% en Massive Caller) por liderazgo joven.

Sus puntos negativos se encuentran en la "campaña anticipada" que tuvo impacto en medios nacionales (caravanas médicas, giras proselitistas); y ataques del gobierno PAN. Las críticas han despertado polémicas por la edad (28 años), por acusaciones de campaña ilegal y dudas sobre elegibilidad en bastión panista.

Juan Carlos Loera y Ariadna Montiel

Con un 9.9% de preferencias destacadas en GobernArte y Ariadna Montiel con un 7.7% tienen menor tracción. Loera se ha beneficiado en su posicionamiento por las disputas internas contra Pérez Cuéllar.

Como partido, los negativos generales en Morena se pueden sintetizar en: alta indecisión (7-23%), divisiones partidistas; y confrontaciones entre aspirantes.

Aspirantes del PAN

De acuerdo a GobernArte, al interior del PAN, Marco Antonio Bonilla Mendoza (alcalde de Chihuahua) domina con 45.0%, seguido de Daniela Álvarez (28.9%) y Jesús Valenciano (16.2%).

Marco Antonio Bonilla Mendoza

Alcalde de Chihuahua capital, lidera consistentemente las preferencias panistas con hasta 45% en GobernArte (enero 2026) y 36.6% en sondeos previos, posicionándose como virtual nominado. Su fortaleza radica en gestión local de seguridad y obras públicas, aunque enfrenta desgaste entre sus propios correligionarios, por las críticas que ha realizado al gobierno estatal de Maru Campos, panista también.

Daniela Álvarez

Segunda en mediciones como (28.9%), con perfil legislativo y énfasis en agenda femenina; mantiene tracción en Chihuahua capital pero con menor alcance estatal que Bonilla.

Jesús Valenciano

Tercero con 16.2% en encuestas tempranas, enfocado en sectores rurales y experiencia en dirigencia partidista, pero hasta hora, rezagado ante los punteros urbanos.

El PAN, en funciones con el gobierno estatal, aún no define candidaturas oficiales; las primarias internas podrían activarse en 2026, siendo muy probablemente Bonilla, quien siga liderando la percepción ciudadana.

Panorama general

En el caso concreto de Morena y el Pan que puntean las preferencias en entre los cuales se disputará realmente el triunfo de la gubernatura, el alto porcentaje de indecisos y "ninguno" (hasta 15-23%) sugiere volatilidad, con un embate puntual de Morena hacia el gobierno de Maru Campos, con la intención de capitalizar el descontento actual ante algunas acciones de su gobierno Panista.

Sin embargo, para un Chihuahua tan azul, éstas son tendencias que aún muestran rasgos muy lejanos para el domingo 6 de junio del 2027; apenas inicia febrero 2026 y por supuesto, el escenario evolucionará por diversos factores.

Los partidos restantes en Chihuahua (PRI, Movimiento Ciudadano, PVEM y PT) tienen preferencias bajas rumbo a 2027 (6-8% cada uno en encuestas de enero 2026), con posibilidades limitadas para la gubernatura pero viables para regidurías, sindicaturas y algunos municipios pequeños.

Las posibilidades

Desde ahora, se puede decir que ninguno de estos partidos podría aspirar seriamente a la gubernatura, donde Morena (40%) y PAN (25%) dominan; su techo es 10-15% estatal, enfocándose en coaliciones o plurinominales en Congreso (actual: PRI 4 curules, MC 2, PT 1, PVEM 1 de 33 totales). Pueden repetir o ganar en zonas rurales/marginales vía representación proporcional (mínimo 1.5-2% votos válidos por municipio).

  • Un indicador de prospectiva estratégica electoral, es el siguiente:

    El candidato y el partido (Morena o PAN) que logre establecer mejores alianzas con actores políticos regionales y/o partidos minoritarios, logrará tener mayores expectativas de triunfo para la gubernatura del estado. Es decir, las candidaturas se decidirán por las preferencias y posicionamientos urbanos, pero la balanza electoral del 6 de junio del 2027, tendrá su determinante en el resto del estado.

El Control municipal actual como factor electoral

De los 67 municipios chihuahuenses:

  • El PAN gobierna 18, incluyendo Chihuahua capital, donde tiene amplias posibilidades de mantener su posicionamiento);
  • Morena gobierna en 18, tendiendo Juárez, como bastión fuerte, con potencial posibilidad de mantenerlo bajo su gobierno;
  • El PRI, que poco figura en el estado, es gobierno municipal en 18, siendo Delicias y Cuauhtémoc los más representativos, pero hay otros cuya estructura social y territorial se ha visto fortalecida por el trabajo de la dirigencia estatal encabezada por Alejandro Domínguez;
  • MC gobierna 4 municipios pequeños, donde su presencia es limitada y quizá no logre repetir su liderazgo; el difunto PRD tiene autoridad en 3 municipios con casi nulas posibilidades de sobrevivir más; igual situación enfrentaría el PVEM y el PT que gobiernan 2 municipios cada uno, con un posicionamiento social limitado y gobiernos grises, y cuya mayor aspiración sería la de alguna diputación plurinominal local; y no se sabe si el Partido del Pueblo (de factura estatal) logre mantenerse en la vida pública, aun cuando hoy se autoridad en 1 municipio de la entidad.

Considerando su rol nacional, es probable que el PVEM y el PT mantengan la alianza estatal con Morena. En el caso del PRI, Su rol clave será negociar alianzas para la operatividad territorial, donde el umbral bajo les asegura presencia en gobiernos locales, pero serían factor de decisión en las elecciones a gobierno del estado.

Cuatro actores o factores determinantes

Chihuahua no se encuentra ante una simple competencia electoral, sino frente a una disputa de Poder en curso, donde confluyen de manera simultánea la gobernabilidad estatal, los reacomodos nacionales, las fracturas internas del morenismo, los escenarios de definición electoral en lo municipal y lo regional, y la estrategia de alianzas como única vía real de triunfo; sumando el papel de la Presidencia de la República, cuyo estilo político incide directamente en la estabilidad del proceso.

Todo esto no es prospectiva: es un proceso ya iniciado, con decisiones en marcha, costos acumulándose y márgenes de maniobra que se estrechan día con día.

En el escenario rumbo a 2027, las encuestas describen tendencias, pero el Poder real define desenlaces; y hay que considerar cuatro factores clave en el futuro electoral inmediato de Chihuahua:

Primero, el papel de la gobernadora Maru Campos es estructural. Su gobierno no solo administra el estado: contiene. Contiene presiones federales, intentos de nacionalización de la contienda y la pretensión de trasladar conflictos internos de Morena al plano local. Su margen de maniobra será decisivo para preservar estabilidad política. Cada confrontación innecesaria erosiona; cada decisión estratégica fortalece.

Segundo, la figura de Adán Augusto López entra en una fase de declive político. A partir de este domingo, deja de ser el hombre fuerte del Senado y, con ello, se diluye el principal respaldo nacional de la senadora Andrea Chávez Treviño. Los escenarios que acompañan a Adán Augusto no son halagüeños: su capacidad de operación se reduce, su influencia se fragmenta y su peso específico dentro del poder federal se debilita. En política, los padrinazgos casi nunca sobreviven a la pérdida de poder. Cuando el protector cae, el costo se transfiere de inmediato al protegido. En consecuencia, la senadora enfrentará un proceso de pérdida de tracción, desgaste prematuro y cuestionamientos sobre su viabilidad real en un estado históricamente adverso.

Tercero, las divisiones internas de Morena han dejado de ser controlables. Grupos nacionales enfrentados, disputas anticipadas por candidaturas y confrontaciones públicas entre aspirantes configuran un escenario de fragmentación que debilita al partido antes de tiempo. La narrativa de unidad se ha agotado, y con ella, la capacidad de imponer disciplina política. En Chihuahua, esa fractura no solo resta competitividad, sino que expone vulnerabilidades.

Cuarto, el papel de la presidenta de la República se ha convertido en un factor de riesgo político. Desplantes públicos hacia la gobernadora, como el ocurrido recientemente, el fin de semana pasado, en la inauguración de la carretera Bavispe–Nuevo Casas Grandes: una obra de 134 kilómetros —18 en Sonora y 116 en Chihuahua— ejecutada en tiempo récord; cuyo resultado se debe al trabajo técnico excepcional en territorio por parte de los funcionarios de la SICT, particularmente Luis Dzul Cruz y Elim Luviano Heredia, cuya capacidad de coordinación y ejecución permitió que sus superiores lucieran ante la Presidencia.

En un contexto donde la incompetencia administrativa suele ser la constante, vale la pena subrayar cuando el profesionalismo hace la diferencia. Sin embargo, el hecho político no es menor: tratándose de una carretera cuya mayor extensión se encuentra en Chihuahua, la ausencia de invitación a la gobernadora Maru Campos envió un mensaje innecesario y desafortunado, que opacó parcialmente un logro técnico que merecía altura institucional y visión de Estado.

Acciones como ésta de Claudia Sheinbaum, no proyectan autoridad ni liderazgo estratégico; exhiben impulsividad, dificultad para negociar y una creciente necesidad de control; un estilo que no fortalece su gobierno, sino lo tensiona; no consolida aliados, sino los desgasta; y termina afectando más a sus propias filas que a la oposición.

En síntesis, Chihuahua no se dirige a una elección convencional, sino a un proceso donde el poder federal pierde cohesión, los padrinazgos se debilitan, las fracturas internas se profundizan y la gobernabilidad estatal se vuelve el verdadero eje de contención.

Leer lo que viene electoralmente en Chihuahua como una simple carrera de nombres o porcentajes no advierte los escenarios ni entiende aun el desenlace; y en política, no entender el momento equivale a perderlo todo.

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