La política exterior de Sheinbaum mantiene distancia frente a Maduro y prioriza soberanía, cooperación y equilibrio diplomático en un escenario regional complejo.
Por Philip Marcelo y Larry Neumeister
NUEVA YORK (AP) — Se espera que Cilia Flores, la esposa del expresidente venezolano Nicolás Maduro, vuelva a comparecer ante el tribunal el jueves, donde sus abogados solicitarán al juez su salida de la cárcel para pasar a arresto domiciliario debido a sus problemas cardíacos.
Maduro y Flores están encarcelados en Nueva York desde principios de enero, cuando fuerzas estadounidenses los sacaron de su casa en Caracas en una redada en plena noche.
Ambos se han declarado inocentes en una causa penal iniciada hace seis años en su contra y en la de numerosos supuestos colaboradores. Se enfrentan a posibles condenas de cadena perpetua si son declarados culpables de formar parte de una conspiración para enviar cocaína a Estados Unidos.
Sus abogados han pedido que se desestime el caso alegando que tienen inmunidad por ser el líder y la primera dama de un país extranjero.
Los abogados de Flores, de 69 años, también han sostenido que tiene problemas médicos que no pueden tratarse de manera eficaz en la cárcel, y que en su lugar podría permitírsele vivir bajo vigilancia las 24 horas en una residencia en Nueva York.
También indicaron que sufrió cicatrices permanentes cuando fue “arrojada contra una pared o una cómoda” durante la acción militar de Estados Unidos que condujo a su captura.
Sus abogados afirman que perdió más de 11 kilos (25 libras) durante su estancia en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn y que le han dicho que podría necesitar cirugía cardíaca. Señalaron que padece “mareos persistentes, vértigos y falta de aire” y que podría haber sufrido un infarto leve en julio.
La fiscalía se opuso a una solicitud de libertad bajo fianza. En un escrito presentado ante el tribunal, sostuvieron que Flores representaría un “riesgo extremo de fuga y un peligro para la población” si fuera liberada. También señalaron que ha sido trasladada desde la cárcel a un hospital para recibir tratamiento cuando ha sido necesario.
El gobierno del presidente Donald Trump ha defendido la redada para capturar a Maduro como una “operación quirúrgica de aplicación de la ley”. Maduro se ha declarado prisionero de guerra y ha calificado su captura como un secuestro.
Flores está acusada de participar en una conspiración para importar cocaína junto con su esposo, quien se desempeñó como presidente de Venezuela desde 2013 hasta su captura en enero.
Los abogados de Flores manifestaron que en su caso no existe riesgo de fuga porque está “decidida a apoyar a su esposo con su presencia constante”.
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