Andrés Gil Martes, 22 de Septiembre del 2026, 00:00
Bernie Sanders advirtió sobre la concentración global de riqueza y poder en manos de una élite multimillonaria y sus efectos sobre la democracia.
Por Andrés Gil
The Riverside Church es un templo lleno de historias que unen las mismas luchas a lo largo de las décadas. En el mismo lugar en el que Martin Luther King pronunció su discurso “Más allá de Vietnam”, el 4 de abril de 1967, un año antes de su asesinato, en el que expresó su abierta oposición a la guerra de Vietnam, y vinculaba directamente la violencia fuera de las fronteras con la injusticia económica y racial dentro del país.
También en esta iglesia, Nelson Mandela, el 21 de junio de 1990, apenas unos meses después de su liberación de la cárcel, habló ante una iglesia abarrotada durante un servicio de acción de gracias interreligioso, exhortando a mantener la presión mundial hasta lograr el desmantelamiento total del Apartheid.
La iglesia de Riverside es un símbolo progresista en Nueva York para líderes de los derechos civiles, activistas internacionales y voces de todo el mundo. Y este lunes ha reunido un acto organizado por el Grupo de La Haya y la Internacional Progresista, y apoyado por el Gobierno de Suráfrica, para denunciar el genocidio israelí en Palestina y la violencia continuada en Oriente Próximo, agravada tras la guerra lanzada por Israel y EEUU contra Irán el 28 de febrero pasado.
El senador por Vermont Bernie Sanders, referente progresista en EEUU, ha recordado unas palabras de Luther King en su discurso este lunes en la iglesia de Riverside: “Nos advirtió de que 'una nación que continúa año tras año gastando más dinero en defensa militar que en programas de bienestar social se acerca a la muerte espiritual'. Lo que dijo el Dr. King era cierto hace casi 60 años, y lo es aún más hoy en día, ya que nuestro país, Estados Unidos de América, gasta actualmente más de un billón de dólares al año en el sector militar, mientras unos 800.000 estadounidenses carecen de hogar. Hay 85 millones de estadounidenses sin seguro médico o con cobertura insuficiente, y millones de personas no pueden costearse las necesidades básicas de la vida. Y esta tendencia de gastar cada vez más en el ejército y dar la espalda a las familias trabajadoras y a los pobres no ocurre únicamente aquí, en Estados Unidos. Esto está ocurriendo en todo el mundo”.
“En lugar de fabricar más bombas y armas y permitir que el complejo militar-industrial obtenga enormes beneficios, los gobiernos de todo el mundo deben unirse para alimentar a los niños, cuidar a los sectores vulnerables y proteger nuestro planeta de los estragos del cambio climático. Por eso debemos continuar y acelerar nuestros esfuerzos para poner fin a la desastrosa guerra de Trump en Irán, que ahora se está extendiendo por toda la región”, ha afirmado Sanders.
Sanders ha recordado unas palabras recientes del secretario general de la ONU, António Guterres: “Señaló tres amenazas existenciales a las que se enfrenta actualmente el mundo. Habló de la inteligencia artificial descontrolada, de la crisis climática y de la creciente desigualdad. Y, en mi opinión, tiene toda la razón. En un mundo marcado por tensiones crecientes, un militarismo en aumento y cada vez más odio y destrucción, las Naciones Unidas, como institución, son hoy más importantes que nunca”.
“Los desafíos que afrontamos son enormes y de carácter existencial. ¿Qué quiero decir con esto? En primer lugar, nos dirigimos rápidamente hacia una oligarquía mundial extremadamente peligrosa. Nunca antes en la historia de la humanidad tan pocas personas habían concentrado tanta riqueza y tanto poder. Nunca antes habíamos visto una concentración de la propiedad tan enorme, ni un nivel tan sin precedentes de codicia, arrogancia e irresponsabilidad por parte de la clase dirigente mundial. En muchos sentidos, hoy asistimos a un retorno a la ideología de los monarcas, reyes, reinas y zares del siglo XIX, quienes creían, y creían sinceramente, que Dios les había otorgado el derecho a gobernar”.
Sanders ha argumentado: “Los oligarcas actuales, que poseen fortunas de cientos de miles de millones de dólares e inversiones en todo el mundo, creen fervientemente que son los dueños del universo y que, gracias a su inmensa riqueza y poder, han sido destinados a gobernar el mundo. Y hoy les decimos a esos oligarcas: este país y este mundo nos pertenecen a todos, no solo a ustedes. La clase multimillonaria de hoy no solo busca más exenciones fiscales para sí misma y para las empresas que posee, ni se limita a querer acumular billones de dólares en paraísos fiscales extranjeros; estos oligarcas rechazan cualquier forma de rendición de cuentas o de control sobre su poder. Quieren cada vez más riqueza y más poder, sin importar el daño que causen a los trabajadores de nuestro país y de todo el mundo. Estamos presenciando niveles sin precedentes de desigualdad en los ingresos y en la riqueza”.
Fuente: elDiario.es