Víctima de tortura de Eduardo Gallo fallece tras ser golpeado por custodios en Atlacholoaya, Morelos

Guadalupe Lizárraga

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Por Guadalupe Lizárraga

Rolando Gómez Corona, quien fue acusado de secuestro y homicidio de Paola Gallo, perpetrado en el 2000, y torturado por Eduardo Gallo y Tello, tras su detención en el 2002, falleció la noche del 28 de septiembre en el penal de Atlacholoaya, Morelos, días después de ser golpeado por personal de seguridad y custodia, junto con el interno Lorenzo Antonio Gómez Arzate. Según el testimonio de otros internos, iba en silla de ruedas al hospital y los custodios lo golpeaban con el tolete en la cabeza.

La noche del 6 de septiembre de 2021, Lorenzo Antonio Gómez Arzate y Rolando Gómez Corona fueron supuestamente trasladados al Hospital General de Jojutla, según lo informado a familiares, después de haber sido golpeados por los custodios, y arrastrados a un charco de agua sin comer ni beber agua, hechos cometidos con la aprobación del director del CERESO, Francisco Flores Jiménez.

Para el 21 de septiembre, la red de organizaciones de derechos humanos integradas como Alerta Temprana, en referencia a la Limeddh AU-039-210921-LAGAyRGC-DSyDIF-MOR, solicitaron una acción urgente para que se les brindara atención médica y se investigaran los actos de tortura de los que habían sido víctimas recientemente. Sin embargo, no se dio seguimiento por parte de las autoridades notificadas de los hechos, y Rolando Gómez Corona, falleció a causa de los golpes y malos tratos por la autoridad penitenciaria.

Contexto de las torturas a Rolando Gómez

Rolando Gómez Corona, junto con Anselmo Hernández Benítez, fueron coacusados de Antonio Barragán Carrasco y Gilberto Aguirre Bahena, por el secuestro y homicidio de Paola Gallo, perpetrado en el año 2000. La detención de los dos primeros fue con el apoyo de la Policía Federal Preventiva bajo la dirección de Genaro García Luna, y con las facilidades del gobierno de Veracruz. En el caso de Antonio y Gilberto, la detención y torturas fue directamente por Eduardo Gallo, con el apoyo de la Policía del Estado de Baja California, y posteriormente con las autoridades de Morelos, y la del penal de Atlacholoaya, donde fueron internados.

El comando facilitado por García Luna ejecutó al grupo de secuestradores con las órdenes de Eduardo Gallo, y Rolando fue el único que logró escapar, mientras Anselmo se encontraba en espera en otro lugar. La persecución se intensificó hasta que fueron detenidos. En el caso de Rolando, el 9 de diciembre de 2002.

Las torturas de Eduardo Gallo a Rolando, a Anselmo y a Antonio continuaron dentro del penal, mientras acosaba a sus familiares. Algunos de ellos también fueron ejecutados, como en el caso de Petra Benítez, madre de Anselmo, abusada sexualmente además por Gallo. Un mes después de haber puesto la denuncia por el abuso, Petra fue ejecutada de un disparo en la cabeza, junto a su nieto de 4 años y otro hijo, hermano de Anselmo. De estos crímenes, fueron acusados Antonio Barragán y Gilberto Bahena, quienes se encuentran en prisión desde 2001, sin haber cometido ningún delito.

Entre los testimonios destacados, Rolando señaló que “al momento de ir al lugar señalado para obtener el pago del rescate, se encontraban dieciséis personas vestidas de negro, armadas, acompañadas de perros, y al darse cuenta de la presencia de éstos se echó a correr con dirección hacia el monte, para salir al poblado de Ocotepec, Morelos, pero que también se dio cuenta de la forma en la que perdieran la vida El Chino, Neftaly y Juan Miguel Lima Hernández”.

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