La defensa del periodismo, aclaraciones sobre Ramsés Ancira

Guadalupe Lizárraga

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A nuestros lectores

A la opinión pública

Por medio de este comunicado, informamos a nuestros lectores y audiencia que, desde el 20 de noviembre de 2021, el señor Ramsés Ancira ha dejado de colaborar con Los Ángeles Press.

Durante diez años de existencia, nuestro medio se ha distinguido por un respeto irrestricto a la dignidad de las víctimas de derechos humanos, y nuestro trabajo se realiza con apego a los lineamientos de la Carta Mundial de Ética para Periodistas, de la Federación Internacional de Periodistas. Por lo que a nuestros colaboradores se les pide seguir estos lineamientos en aras de fortalecer la labor del periodismo independiente.

Hoy, nos vemos en la necesidad de hacer esta aclaración, porque el señor Ramsés Ancira ha confirmado por escrito haber recibido recursos económicos del empresario Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, denunciado por actos de tortura ante tribunales, en 2016, a través del Protocolo de Estambul elaborado por el doctor Adrián Ramírez López, presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos y la maestra en Psicología María Isabel Mazo Duarte, de Colpaz, ambos peritos en la materia.

Margolis también fue señalado de tráfico de influencias con Genaro García Luna para encarcelar a George Khoury Layón, sin que hubiera mediado delito alguno. Hechos en los que se utilizaron a periodistas, como Anabel Hernández e Icela Lagunas, para legitimar la fabricación de delitos, vinculando a Khoury Layón con el narcotráfico y el falso secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda.

Tras nuestra denuncia en la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre el asunto Margolis, Ramsés Ancira intentó desviar la atención del empresario con elucubraciones en denuesto, nuevamente, de los sobrevivientes de tortura, y justificando la grave falta ética de Anabel Hernández sobre las víctimas.

En el artículo 10, de la Carta Mundial de Ética para Periodistas, se estipula que “El o la periodista considerará como faltas profesionales graves: el plagio; la distorsión mal intencionada; la calumnia, la maledicencia, la difamación y las acusaciones sin fundamento”.

Ramsés escribe:

“… Anabel Hernández confió a ciegas en un informante y contribuyó a que una persona que podría ser inocente esté en la cárcel.”

Los expedientes fabricados contra George Khoury Layón en la PGR, bajo la administración de Eduardo Medina Mora, fueron reproducidos en El Universal en 2006, por Icela Lagunas cuando colaboraba con Isabel Miranda, y posteriormente fueron publicados de manera textual en el libro Los señores del narco, de Anabel Hernández. Las víctimas -calumniadas por la autora- le han pedido en varias ocasiones la rectificación, desde 2012, sin ninguna atención de su parte. Más aún, las calumnias fueron reiteradas en 2013, con la edición en inglés bajo el título Narcoland. La elucubración de Ramsés sobre la “ingenuidad” de Anabel, al respecto, no tiene ningún fundamento.

En sus supuestas aclaraciones en defensa de Margolis, escribe Ramsés, de manera malintencionada en la red de Twitter:

“@losangelespress documentó con excelencia la tortura a la que fue sometido Israel Vallarta, pero que sobre que Margolis le dio una patada solo existe la palabra del secuestrador. El montaje de García Luna es real, pero Vallarta no está preso por eso, sino por anteriores secuestros».

En el Protocolo de Estambul de Israel Vallarta, Margolis fue mencionado 35 veces y se especificó su presencia en sesiones de tortura que llegaron a durar más de diez horas. Pero además, Ramsés no desconoce que un periodista ético debe de respetar el derecho de presunción de inocencia de una persona privada de libertad que no ha sido sentenciada, como es el caso de Vallarta, por un lado. Pero por otro, no puede minimizar ni normalizar la tortura en ninguna de sus manifestaciones, independientemente del estatus jurídico de la víctima. Nuevamente, Ramsés se aleja del periodismo con plena conciencia del significado de sus palabras. Hay muchos más eventos de esta índole en los que ha incurrido con más víctimas, pero que es innecesario abundar.

En Los Ángeles Press sabemos -como lo dice Susan Sontag- que a veces decir la verdad no promueve la justicia, ciertamente. Pero ser cómplice con membrete de periodista en la ocultación de la verdad nos indigna profundamente.

Atentamente

Guadalupe Lizárraga

Directora de Los Ángeles Press

 

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