Juan Pablo Castro: La incontinencia verbal de un ignorante

Guadalupe Lizárraga

Compartir

Agréganos como fuente preferida en Google

Guadalupe Lizárraga* 

En casi cien tweets, Juan Pablo Castro ha lanzado ya todo su odio homófobico y misoginia. Ante el pleno de la Asamblea del Distrito Federal, en los escasos minutos que tuvo oportunidad de usar el micrófono lo usó para proferir vilipendios y dejar en evidencia su falta de educación.

Joven misógino Juan Pablo Castro

Ahora, con la misma irresponsabilidad y odio usa las redes sociales para hacer sus comentarios con respecto al asesinato de Agnes Torres, activista transgénero que fue torturada y degollada en un municipio de Atlixto, Puebla. Uno de los miles que se han perpetrado en México, como si la violencia fuera parte del paisaje.

Castro, con su cuenta de twitter @jpcastrogamble lanza sus dardos para cobrar popularidad en momentos especialmente trágicos y de dolor. Escribió “La tal activista #AgnesTorres se merecía lo que le pasó, se sabe que se aprovechaba de jóvenes en Puebla. En Cholula todos lo sabían”. Algunos otros por ese estilo.

Con su forma de percibir la justicia, los feminicidios en México se quedarían en completa impunidad y no tendríamos ni para qué investigarlos. Desde su absurda y corta mirada, seguramente también se lo merecían las jovencitas por andar en algún bar, o por no llegar temprano a casa, o por andar de novias, o por protestar al gobierno, o porque simplementes son mujeres.

Ante la incontinencia verbal y despiadada de quien seguramente no ha tenido un hogar feliz, ni se ha visto beneficiado de la buena educación humanista, el mismo Partido de Acción Nacional se ha tenido que deslindar de su militancia. Castro ha tenido que confirmar públicamente que no pertenece a ese partido ni a ningún otro. Entonces, si no tienen representación política alguna ¿en calidad de qué se le permite usar un micrófono oficial pagado con nuestros impuestos para proferir vituperios y odio a los mexicanos que no coincidan con sus ideas? ¿Por qué las redes y los medios le dan la atención que su ignorancia reclama jugando a tener poder e influencia?

Castro no sólo avergüenza a su partido. Avergüenza a todo México y, por supuesto, a la juventud latinoamericana.

En vez de discutir con él en las redes sociales y seguirlo para “vigilar” sus tweets, deberíamos sancionarlo como se dice coloquialmente con la “ley del hielo”. Estos personajes, enfermos emocionalmente, con escasa educación cívica y de nulos principios democráticos necesitan echar mano de lo que tienen para cobrar la atención, y si lo único que tienen es odio, se convierte en una buena estrategia de marca para su popularidad.

Su odio lo ha llevado a incrementar sus seguidores en twitter. Cuando se refirió al matrimonio entre personas del mismo sexo de manera despectiva, tenía unos 1500 seguidores. Hoy, que hace el comentario misógino sobre el asesinato de Agnes Torres, supera los 1800 seguidores, mientras él sólo sigue a 85 perfiles en twitter. Además de su odio, su arrogancia no le permite compartir con mayor libertad en la red.

¿Qué significa esto? Indudablemente que tenemos que aprender a usar las redes sociales más estratégicamente. Que no podemos reaccionar impulsivamente ante el odio de los grupos de derecha, de los misóginos, de los homofóbicos y acosadores. Que nuestra inteligencia colectiva, en las redes y en la vida práctica, supera la irracionalidad de un “chamaco” mal educado, que juega a ser político, sin siquiera tener una formal representación de nada.

«Mis expresiones son a título personal y no representan al PAN ni a los jóvenes panistas, pues no soy miembro de ésta institución», dice él mismo. Entonces ¿quién es? y ¿por qué lo estamos inflando? Si ésas fueron sus palabras,  ¿por qué no las escuchamos?.

 

*Periodista independiente

Agréganos como fuente preferida en Google