Mexicali enfrenta un nuevo ataque contra un mando policial en una zona marcada por disputas criminales y señalamientos de infiltración en corporaciones de seguridad.
Los Ángeles Press
MEXICALI, Baja California.— José Ramón Barajas Félix, subcomandante del Grupo de Reacción Inmediata de la Policía Municipal de Mexicali, fue asesinado a balazos la tarde de este martes 22 de septiembre en el ejido Oviedo Mota Reacomodo, en el Valle de Mexicali. El ataque dejó además a otro hombre herido, identificado por la prensa local como hermano del mando policial.
El reporte de emergencia se recibió entre las 13:20 y las 14:00 horas. Distintos medios locales coinciden en que fueron escuchadas alrededor de 20 detonaciones en un domicilio de la zona. Dos hombres encapuchados habrían participado en el ataque y escapado en una camioneta pickup gris, al parecer una Nissan Frontier y que los agresores portaban rifles de alto poder.
Barajas, de 38 años, murió en el lugar. La Agencia Estatal de Investigación confirmó su fallecimiento a medios locales y se desplegó un operativo con policías municipales, Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana y personal de la Fiscalía General del Estado para buscar a los responsables.
Un mando con trayectoria en el Valle de Mexicali
Documentos del propio Ayuntamiento permiten establecer que Barajas llevaba años dentro de la Policía Municipal. Un padrón vehicular de 2017 lo identifica como agente de la corporación y responsable de una patrulla Ford F-150. Para 2019, el Manual de Organización de Seguridad Pública Municipal ya lo registraba como supervisor de la estación Colonias Nuevas, con 15 agentes bajo su mando, dentro de la estructura de la Zona Valle Sur.
Al momento de su asesinato, medios locales lo identificaron como subcomandante del Grupo de Reacción Inmediata (GRI). Estaba al mando del equipo táctico de la corporación y había participado en operativos contra grupos criminales en la zona urbana de Mexicali.
El ataque ocurre en una zona disputada por grupos criminales
El homicidio ocurrió en Oviedo Mota Reacomodo, comunidad rural conocida como una de las zonas de mayor control de Los Rusos en el Valle de Mexicali, aunque ninguna autoridad ha establecido públicamente que el asesinato de Barajas estuviera relacionado con esa organización.
El señalamiento adquiere relevancia por las investigaciones que en los últimos meses han alcanzado a la propia Policía Municipal.
Los Ángeles Press documentó durante aquellas audiencias las declaraciones de cuatro policías municipales, entre ellas un testimonio que describió una presunta ruta de pagos desde integrantes de Los Rusos hacia mandos de la corporación. También se expusieron indicios relacionados con Josué Godínez Fernández, alias “El Pitufo”, señalado dentro de esa investigación.
Hasta ahora no existe evidencia pública que relacione a Ramón Barajas con Los Rusos o con alguna actividad ilícita. Tampoco existe información oficial que atribuya a ese grupo criminal el asesinato de este martes.
Segundo asesinato de un subcomandante de Mexicali
El ataque contra Barajas tampoco es el primer homicidio reciente de un mando de la corporación.
El 14 de julio de 2025, el entonces subcomandante de la Zona Valle Sur, Roberto Méndez Arreola, fue asesinado afuera de su domicilio en el fraccionamiento Lomas Altas. Dos hombres armados le dispararon cuando salió de su vivienda y las autoridades recuperaron decenas de casquillos en la escena.
La Zona Valle ya había atravesado otra crisis de seguridad meses antes. En septiembre de 2024, alrededor de 150 policías municipales fueron retirados temporalmente del área y sometidos a evaluaciones, mientras fuerzas estatales y federales asumieron tareas de vigilancia. Los municipales regresaron a sus puestos en octubre de ese año.
El asesinato de Ramón Barajas alcanza ahora directamente al Grupo de Reacción Inmediata, una de las áreas operativas de la Policía Municipal, en el mismo Valle de Mexicali donde durante los últimos años se han acumulado homicidios de agentes, enfrentamientos entre organizaciones criminales e investigaciones sobre posibles infiltraciones dentro de las corporaciones de seguridad.