Sheinbaum utiliza violencia de infiltrados y se presenta como víctima
Captura de pantalla de la transmisión del 17 de noviembre de 2025.

Los Ángeles Press

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Durante varios minutos, Sheinbaum exhibió en Palacio Nacional imágenes y vídeo de acciones violentas de los grupos infiltrados en la marcha convocada por la Generación Z.

Hechos de violencia que recuerdan lo que ocurría contra marchas convocadas durante los gobiernos del PRI le dieron a Sheinbaum la oportunidad para hacerlo.

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Las movilizaciones del fin de semana ofrecieron a la presidencia de la República una oportunidad dorada para presentar, este lunes 17 de noviembre, al gobierno federal como sometido a un asedio del que objetivamente es difícil encontrar evidencia.

Los poco más de 90 minutos de actividad en Palacio Nacional sirvieron para repetir, una y otra y otra vez, la idea de que en México hay libertad para disentir aunque se ataque una y otra y otra vez a quien rompa con el coro de la idea que se trate de imponer desde la cúspide del poder político en México.

Es claro que hubo en la marcha del sábado problemas que los organizadores pudieron resolver, como el de evitar la infiltración de grupos violentos que claramente eran ajenos. Claudia Sheinbaum usó los vídeos que circulan en redes sociales de policías que muestran heridas y dejan ver el daño que les causaron a sus cuerpos. Pero no aludió a esa violencia expresamente colocada en los puntos de acceso de la ciudadanía al zócalo.

Captura de pantalla de la transmisión del 17 de noviembre de 2025.
Captura de pantalla de la transmisión del 17 de noviembre de 2025.

Sin embargo, es necesario recordar que no es la primera vez que marchas con demandas legítimas han sido saboteadas desde el poder para desacreditar a quien quiera que exprese opiniones distintas a las del titular de la Presidencia de la República en turno.

Es una historia que se puede ver ya en la manera en que se desacreditaba a profesores, médicos y estudiantes en las marchas de la primera mitad de los sesenta y que llegó al extremo en las movilizaciones de 1968 y 1971.

Sheinbaum se atuvo, en ese sentido, a la idea de que los que expresaron algún disenso, por la razón que sea, contra ella, son violentos, enemigos de México, pues hubo quien tuvo la torpe idea de usar una bandera de Estados Unidos con la palabra “Help!” (“¡Ayuda!”), además de otras acusaciones similares a las que en su momento usaron los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez para presentarse como víctimas de vastas conspiraciones encabezadas por sus enemigos.

Basta recordar aquella pedrada que alguien tiró a Echeverría en un acto organizado en la Universidad Nacional Autónoma de México, que sirvió para que el entonces presidente descalificara a cualquiera de sus críticos ahí en la UNAM y en otras partes de México como “jóvenes fascistas”.

Aunque se dijo que se investigará lo que ocurrió en la marcha, sería ingenuo suponer que lo que resulte de esas supuestas investigaciones pueda ser algo más que la ratificación de las ideas que ya desde la semana pasada adelantó tanto Sheinbaum: “la marcha es ilegítima” y "la marcha es de la derecha".

Aunque diez minutos antes de que concluyera la actividad de este lunes 17 de noviembre Sheinbaum insistió en que su gobierno no quiere “pensamiento único”, la realidad es que cualquier crítica, la que sea que se haga contra los programas, los mecanismos de evaluación de esos programas, inmediatamente se descalifican desde una perspectiva ideológica: “son conservadores”, “son reaccionarios” o, como solía decir, el predecesor de Sheinbaum, “son fifís”.

La primera parte de la actividad estuvo centrada, en esa lógica, a presentar una vez más los muchos programas educativos del gobierno federal, como para insistir en que se ofrecen condiciones para acceder a la educación.

El problema, sin embargo, es que incluso aunque eso fuera cierto, hay dos temas que esos programas no resuelven. Por una parte, el hecho que en distintos estados de la República donde supuestamente están disponibles esos programas, hay un número importante de jóvenes que optan por abandonar los estudios y sumarse a las filas del crimen organizado.

El propio gobierno de Sheinbaum ratificó esa idea al imputar, como lo hizo, de manera sumaria y atropellada, el asesinato de Carlos Manzo, el alcalde recién asesinado de Uruapan, Michoacán, a un joven michoacano, desviando la atención del origen del crimen político.

En Sinaloa el propio gobernador, emanado de la autodenominada “Cuarta Transformación”, Rubén Rocha Moya, ha debido reconocer que hay un número elevado de jóvenes que optan por sumarse a las filas de las distintas facciones de las organizaciones criminales que operan en ese estado y que, según información dada a conocer ayer, incluso reclutan a ciudadanos franceses para sus actividades.

En la misma Sinaloa se supo de un inusual e ilegal transporte de un grupo de menores de edad procedentes de Chiapas que viajaban en una nave de bajo calado en aguas del Pacífico como se informó en la nota que aparece después de este párrafo.

Hasta ahora no se conocen más detalles de por qué se interceptó esa nave y mucho menos de qué redes están detrás de lo que parece ser una sofisticada operación para llevar a chiapanecos a Baja California a trabajar, supuestamente, en los campos agrícolas ahí.

Dejando de lado otros posibles ejemplos, lo cierto es que, aunque existen programas de becas y universidades recién creadas que compiten con otras establecidas en administraciones anteriores, así como con las que surgieron durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, hay un segmento de la población mexicana —los jóvenes de entre 15 y 30 años— que no encuentra en sus propios familiares de mayor edad un ejemplo positivo de que estudiar les garantice acceder a empleos que realmente valgan la pena.

Captura de pantalla de la transmisión del 17 de noviembre de 2025.
Captura de pantalla de la transmisión del 17 de noviembre de 2025.

Y ésa era una de las demandas de quienes originalmente convocaron a la marcha del sábado que, como suele ser el caso en México, fueron víctimas de infiltrados que terminaron por darle la oportunidad a Claudia Sheinbaum para presentarse, una vez más, como víctima de una vasta conspiración en su contra, motivada no por problemas reales, sino por el deseo de atacarla personalmente a ella.

Así lo describe la nota que Los Ángeles Press publicó durante el fin de semana que permite observar cómo hubo intereses que deseaban desacreditar por todos los medios el desacuerdo con el gobierno en turno, una de las más rancias tradiciones de la política en México.

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