Con una nueva escenografía centrada en la Copa Mundial, Sheinbaum insistió en censurar lo que se pueda compartir en redes sociales durante las campañas.
¿Qué mecanismos de censura deberá imponer el gobierno de Sheinbaum a las redes sociales dado el número de mexicanos que viven en Estados Unidos?
Los Ángeles Press
La actividad de este jueves 5 de marzo en Palacio Nacional estuvo enmarcada por una nueva escenografía en el Salón Tesorería. Si todavía ayer, la iconografía del más rancio nacionalismo revolucionario del siglo XX dominaba el fondo del proscenio desde el que Claudia Sheinbaum envía sus mensajes diarios, al menos hoy, un balón de fútbol ocupó el lugar de privilegio, justo atrás de Sheinbaum, como lo muestra la imagen principal de este texto.
No es claro si será de aquí a que concluya el Mundial de fútbol, que iniciará en poco más de tres meses, pero es claro que Sheinbaum ha puesto tanto énfasis en esa justa deportiva como le ha sido posible.
Hoy, la expanista Gabriela Cuevas, encargada de coordinar algunos de los aspectos de la participación de México en el Mundial, tuvo un papel protagónico, como lo hizo hace unos días cuando Sheinbaum recibió de Coca Cola y FIFA una réplica en miniatura de la Copa Mundial a disputarse próximamente.
Cuevas estuvo ahí, entre otras cosas, para desmentir que haya ocurrido una caída abrupta en las reservaciones de hoteles y vuelos a México como resultado de la violencia registrada en fechas recientes en al menos once estados de la República.
Cuevas también habló de más de mil canchas de fútbol que, según el gobierno federal, se construirán como parte las actividades paralelas al Mundial y que, según Sheinbaum también sirven para prevenir que los jóvenes se incorporen a las filas del narcotráfico.

La idea de que el deporte funciona como un remedio frente al consumo de drogas resulta difícil de sostener. En las últimas dos décadas, distintas disciplinas deportivas han estado marcadas por escándalos relacionados con el uso de sustancias que, lejos de afectar el rendimiento, han sido utilizadas precisamente para mejorarlo.
Estos casos se han registrado tanto en el deporte profesional de alto nivel —como en las Ligas Mayores de Beisbol, el boxeo o el ciclismo— como en competencias femeninas y masculinas, e incluso en torneos de carácter aficionado. En ese contexto, la afirmación de que la práctica deportiva por sí sola garantiza que los jóvenes se mantendrán alejados del consumo de drogas resulta, cuando menos, difícil de comprobar.
Como sea, en Palacio Nacional se presta poca atención a detalles. Es el espacio para que primero Andrés Manuel López Obrador y ahora Claudia Sheinbaum hagan desplantes, afirmaciones que no siempre tienen asidero en la realidad y para las que siempre que se presente evidencia que les contradiga, ellos pueden invocar el ahora clásico de que ellos “tienen otros datos”.
Y tratándose de Fútbol, es comprensible que México o cualquier otro país sueñe con grandes triunfos, está en la naturaleza misma del deporte, el problema es que esa misma lógica se encuentra, por ejemplo, en la nueva defensa que hoy mismo hizo Sheinbaum de su reforma electoral.
Aunque según ella dijo ayer “no hay problema” si el Congreso no le aprueba lo que ella quiere, es notable que todos los últimos días ha habido una voz solícita entre los asistentes a Palacio Nacional que le da a Sheinbaum la oportunidad de insistir en la importancia de que se anule al mínimo indispensable la representación política de quienes no piensan como ella.
El pretexto vino de los dichos de políticos opositores, ya retirados de la vida pública la mayoría de ellos, que expresaron su desacuerdo con Sheinbaum respecto de los efectos de reducir la representación proporcional, incluida especialmente la del Senado de la República.
Lejos de reconocer que fue en ese punto donde el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo que negociar el apoyo del hoy senador independiente Miguel Ángel Yunes —pues de forma natural no contaba con los votos suficientes para imponer su reforma al Poder Judicial—, la presidenta Claudia Sheinbaum insistió en que eliminar 32 senadores de representación proporcional generaría un ahorro significativo capaz de atender algún problema relevante.
Sin embargo, la eliminación de esa lista nacional de 32 senadores de representación proporcional también implicaría retirar uno de los últimos contrapesos frente a la concentración del poder en la Presidencia de la República. Ese cambio, sostienen sus críticos, apunta a restablecer un esquema similar al que predominó en México durante la década de 1970, cuando bastaba que presidentes como Luis Echeverría o José López Portillo impulsaran una iniciativa para que las cámaras del Congreso la aprobaran sin mayor resistencia.
La vieja imagen del diputado o senador “levanta dedo” nació ahí, pero la memoria corta o de conveniencia de la Cuarta Transformación prefiere insistir en que basta con concentrar todo el poder en una persona, el o la presidente de la República en turno, para resolver así los problemas del país.
En esa misma lógica, Sheinbaum insistió en defender la idea de imponer controles a lo que se pueda decir o publicar durante las campañas electorales en las redes sociales y, de manera más general, en la Internet.
Que eso ocurra, además, en un país que es de los más peligrosos en todo el mundo para ejercer el periodismo, como lo ha señalado, entre otras organizaciones no gubernamentales globales Reporteros Sin Fronteras es algo que debería mover a preocupación.
Sólo en el primer año de la gestión de Sheinbaum, según la contabilidad de Reporteros Sin Fronteras, han perdido la vida diez periodistas, como se puede ver en este texto de esa ONG global.
Lejos de reconocer que el Estado mexicano necesitaría integrar un pequeño ejército de censores que vigilaran qué dicen o no los mexicanos acerca de la elección en curso, Sheinbaum insistió en la idea de los peligros de la inteligencia artificial y la necesidad de limitar, por medio de alguna forma de censura, lo que se pueda hacer o no con ese tipo de herramientas digitales que en otros países se están utilizando para avanzar en su desarrollo.
No hay, de parte de ella o de Morena, el reconocimiento ni de las dificultades técnicas de plantear un modelo de control de ese tipo, ni de todos los poderes que el gobierno tendría que arrogarse para impedir que, por ejemplo, un meme o un vídeo que no sea del agrado de la Presidencia de la república pudiera circular en redes de mensajería como WhatsApp o Telegram o incluso en los grupos privados de Facebook.
¿El gobierno de México aspira realmente a ejercer un control sobre la información que los mexicanos residentes en Estados Unidos —donde no existirían esas restricciones— compartan con quienes viven en el país?
A ello se suma que la propia Sheinbaum incluyó en su propuesta cambios en la forma en que los mexicanos en el extranjero podrán votar.
Hacia el final del acto, la mandataria moderó el tono frente a los partidos Verde y del Trabajo, al referirse a sus diferencias como “puntos de vista distintos”. Sin embargo, queda por verse qué ocurrirá si, durante la discusión en comisiones, diputados o senadores de esos partidos deciden rechazar la iniciativa o se niegan a respaldar la posición de la inquilina de Palacio Nacional.
Además de las mil 200 canchas que el gobierno federal construirá en el marco de la Copa Mundial, también hubo tiempo para que se hablara de la brecha salarial que existe entre los contratos que firman los futbolistas varones y los que firman las futbolistas mujeres que son de hasta cinco veces a favor de los varones.
