El huracán Simón y los remanentes de Rachel mantienen lluvias, inundaciones y deslaves a lo largo del Pacífico mexicano.
Por Francisco Javier Cruz y Martín Silva Rey
ENSENADA, México (AP) — El huracán Simón y los remanentes de la tormenta Rachel están provocando fuertes lluvias, inundaciones y deslaves en distintos puntos de la costa del Pacífico mexicano que han dejado ya cinco personas muertas, informaron el lunes las autoridades.
Simón se mantuvo el lunes como huracán categoría 2 y se desplazaba lentamente en paralelo a la costa provocando fuertes lluvias a lo largo de seis estados del Pacífico, entre ellos Guerrero, donde falleció una persona.
Pero fue más al norte, en Baja California, donde los remanentes de la tormenta Rachel provocaron más daños debido a las inundaciones y los deslaves de tierra. Al menos cuatro personas murieron: una niña de 13 años cuyo cuerpo se encontró el domingo y dos mujeres y un niño de 4 años cuyos cadáveres se localizaron el lunes, dijo el lunes por la noche a The Associated Press el coordinador estatal de Protección Civil del estado, Ignacio Lozoya.
La gobernadora, Marina del Pilar Ávila, ya había informado por la mañana de la localización sin vida de la niña. Todos los cuerpos se hallaron en Ensenada, indicó Lozoya, la zona más afectada no solo por las inundaciones sino por los aludes de tierra y la crecida de arroyos.
Deslaves e inundaciones por remanentes de Rachel
En esa región del noroeste de México, unos 14.000 funcionarios y militares trabajaban ayudando a los afectados, abriendo caminos, buscando a personas no localizadas y rescatando a quienes se habían quedado aislados.
El lunes por la noche seguían desaparecidas seis personas, agregó Lozoya. Cuatro de ellas en Ensenada y dos más en San Felipe, una localidad en el lado del mar de Cortés de donde un padre y un hijo salieron a pescar el sábado y no volvieron.
Las inundaciones arrastraron vehículos, causaron daños en viviendas y dejaron áreas incomunicadas.
Johana Nuriulu, una vecina de la comunidad Buena Vista, en Ensenada, dijo que las inundaciones comenzaron por la noche, poco después de que el aguacero cortara la electricidad. “Escuchamos un fuerte ruido que se escuchaba como olas del mar pero bien fuerte”.
Nuriulu contó que salió a la calle y descubrió que un arroyo cercano se había desbordado. “El agua se estaba llevando todo, se llevó una cabaña... animales, todo”.
En otra zona cercana a Ensenada, el ejército mexicano utilizó helicópteros para rescatar a 32 personas, 13 de ellas menores, de un lugar conocido como Rancho Génesis. El lugar, según su página web, es un campamento para huérfanos donde trabajan misioneros.
Según el comunicado del ejército, 22 de los rescatados eran extranjeros. El secretario de Seguridad de Baja California, el general Laureano Carrillo, dijo que había alemanes y estadounidenses.
El huracán Simón avanza junto a la costa mexicana
Más al sur, el huracán Simón avanzaba en paralelo a la costa del Pacífico mexicano hacia el norte, impactando en los estados de Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit y Sinaloa.
A última hora del lunes, se localizaba 135 km (85 millas) al oeste de Cabo Corrientes, en el estado occidental de Jalisco y cerca del turístico enclave de Puerto Vallarta, con vientos sostenidos de 155 kilómetros por hora (100 millas por hora) y moviéndose hacia el oeste-noroeste a 6 km/h (3 mph), según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos en Miami (NHC según sus siglas en inglés).
El huracán derribó árboles y postes eléctricos, bloqueó carreteras e inundó viviendas en las localidades costeras del estado de Guerrero, incluido el importante puerto marítimo de Acapulco, según dijo la gobernadora, Evelyn Salgado, en una rueda de prensa. Una persona de 71 años falleció tras el derrumbe de un muro en Chilpancingo, la capital del estado, agregó Salgado.
Las autoridades iniciaron operaciones preventivas ante el avance del huracán, especialmente en la ciudad portuaria de Mazatlán, en Sinaloa, indicó el lunes la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez, en la conferencia presidencial matutina.
El cese de las lluvias en la ciudad turística de Puerto Vallarta, en Jalisco, llevó a sus habitantes a retomar el lunes progresivamente las actividades normales, aunque las escuelas y el aeropuerto permanecían cerrados.
Pese a la mejora en las condiciones del clima, algunos pobladores seguían temerosos. “Pienso que deberíamos de seguir todavía las alertas”, afirmó Noelia Carrillo, una trabajadora turística de 19 años, al reconocer que en Puerto Vallarta aún reina la incertidumbre.
Las autoridades de Jalisco suspendieron las clases desde el pasado viernes hasta el lunes en 22 municipios costeros, mientras pedían al sector turístico que garantizara que tanto trabajadores como visitantes estuvieran plenamente alojados en refugios o zonas seguras.
A pesar de los riesgos que plantea Simón, los turistas seguían llegando a Puerto Vallarta.
Ricardo Ramírez y Brenda Villarreal, quienes nunca antes habían experimentado un huracán, salieron a buscar comida por el malecón y se encontraron con policías pidiendo a la gente que se resguardara. Ramírez dijo que no estaban preparados en absoluto para esta situación.
“El malecón está cerrado. Sean responsables. ¡Entiendan!”, dijo la policía a los transeúntes a través de un altavoz.
Ramírez indicó que él y Villarreal tenían planeada su vacación de cuatro días desde el año pasado y viajaron desde Guadalajara, la capital de Jalisco.
“No sabemos todavía el tamaño del peligro”, reconoció Villarreal. “Apenas estamos viendo”.