Morena, un partido de muchas dirigencias
El canciller Roberto Velasco. Foto: red

José Luis Camacho

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Morena enfrenta disputas internas por candidaturas estatales, mientras Roberto Velasco proyecta una agenda diplomática centrada en multilateralismo y política exterior.

Por José Luis Camacho Acevedo

1.- Mano negra en la designación de coordinadores de Morena

En el circo que armó ayer Morena para designar a los siete coordinadores estatales que le faltaban para completar la nómina de los candidatos a las 17 gubernaturas que estarán en juego en junio del próximo año, eso de coordinadores es un eufemismo político tan malogrado que solamente está ocasionando que los perdedores en las “encuestas” sigan pataleando en busca de una nominación.

De las 17 decisiones para designar coordinadores, hay casos en los que el ganador es un delfín del gobernador en turno.

Casos como Quintana Roo, Sonora (donde ganó una exdirectora del DIF en el gobierno de Alfonso Durazo), Campeche, Tlaxcala y Baja California, entre los más señalados de ser promociones de los actuales mandatarios estatales.

En nominaciones como Michoacán, donde el exfiscal del estado Carlos Torres Piña fincó su aspiración a ser el próximo gobernador de la entidad en la cercanía que logró con Omar García Harfuch.

Torres Piña enfrenta protestas de los partidarios de Raúl Morón y del propio gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, quienes han fracturado a Morena en Michoacán de una forma tan grave que el posible aspirante de una coalición PAN-PRI, Alfonso Martínez, actual alcalde de Morelia, encabeza las preferencias entre los michoacanos.

O sea que candidaturas forjadas por la influencia de personajes cercanos al poder central, como el mencionado caso de Michoacán, o los de Guerrero y San Luis Potosí, son producto de lo que en los tiempos del PRI se llamaba “dedazo”.

Con un puñado de acarreados que, por supuesto, no representan a lo que pudiera llamarse una corriente mayoritaria, se presentaron los ganadores ante la carpa instalada en el WTC, dirigida de manera circense por Ariadna Montiel y Citlalli Hernández.

Ayer, en su columna, Karla Pulido recordaba lo efímeros y cosméticos que son los pactos entre las dirigencias de los partidos políticos; presagia que la alianza de Morena con el PT y el Verde es el ardid de esos partidos testimoniales para mantener su registro como organizaciones nacionales y, con ello, las muy jugosas prebendas económicas.

Lo mismo ocurre en Quintana Roo, donde el Verde, disfrazado de morenista, vuelve a ganar la candidatura al gobierno que manejan Mara Lezama y Jorge González, el Niño Verde.

Nayarit también es una posición del Verde que, por el rechazo al gobernador Navarro Quintero, fue la salida que encontró Morena.

Pues los coordinadores de Morena son producto de la influencia de los mandatarios actuales, o producto de un dedazo emanado del poder central, o salidas emergentes para contrarrestar las imágenes de gobiernos ligados al crimen organizado, de identificados detentadores del Poder Ejecutivo.

2.- Roberto Velasco, un canciller con oficio político

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el canciller mexicano Roberto Velasco demostró una habilidad diplomática que hizo recordar a otros secretarios de Relaciones Exteriores que dieron lustre a la diplomacia mexicana.

Enumerar los beneficios que trajo, en el complicado entorno mundial, la habilidad con la que se manejó el canciller Roberto Velasco en la Asamblea General de la ONU tendría que empezar con el cuidado que tuvo de no enredarse con los diferendos que el presidente Donald Trump inventa casi a diario en las relaciones con México.

En el máximo foro de la ONU, presentó los avances internos del país, defendió una política exterior basada en la Constitución y abordó distintos conflictos internacionales.

Roberto Velasco concluyó su participación en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas con un encuentro con el secretario general António Guterres, en el que ambos coincidieron en los retos que enfrenta la comunidad internacional, desde el cambio climático hasta el surgimiento de nuevas confrontaciones armadas.

Guterres reconoció el compromiso de México con el derecho internacional y sus aportaciones al proceso de reforma conocido como ONU80, mientras Velasco destacó el trabajo del secretario general durante sus mandatos frente a un escenario cada vez más complejo. Los dos funcionarios hicieron votos por la solución pacífica de los conflictos y la igualdad jurídica entre los Estados.

Al cierre del encuentro, el secretario general de la ONU envió saludos a la presidenta Claudia Sheinbaum y refrendó su agradecimiento por las contribuciones mexicanas al multilateralismo, no solo como integrante de la comunidad de naciones, sino como socio de la organización.

Roberto Velasco es un diplomático con un gran oficio político.

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