


Antonio Rosales Viernes, 26 de Septiembre del 2025
También un llamado urgente a mantener viva la memoria, la indignación y la lucha por la justicia en México por Ayotzinapa.
Por Antonio Rosales
¡Malditas sean aquellas almas
que fingen no mirary conservan, formales, la calmacuando la tierra, de tanto llorar,empieza a sangraren la agonía de la impunidad!
¡Malditos sean aquellos hombres
que no pueden llorar,y malditas sean también aquellas mujeresque, en su complacencia,festejan a los asesinos,al Neandertalque se tragó las esperanzasde aquellos que no volverán!
¡Malditas sean aquellas mentes
que se refugian en la neutralidadpara justificar su debilidad,o su complacencia con la crueldad!
¡Malditos sean todos los idiotas
que se ríen del dolor ajeno,que escupen las carasde los que pelean por sus sueños,que envenenan las venasde los que ponen el cuerpopara resistir cualquier tiranía y sus infiernos!
Si tan solo pudiéramos indignarnos,
ver en otros nuestro calvario;si tan solo pudiéramos enojarnos,romper el cielo con nuestras manosen carne viva, asco y horror sentirhasta, de pena,ver nuestros corazones morirpara que renazcan al fin, valientes,y abracen la vidacon la sabia rebeldía interminablede esos 43 hermanos…
Pero se nos olvida ser humanos.
Se nos olvida que la vidaes más que conformarnos;se nos olvidaque no debemos respirarentre estos castillos de fuego y sangreen que a un país enteroquisieran poder encerrar.
Se nos olvida
que no podemos descansarcuando la violencia toca tu puertay con un balazo,silencia tus pasos;se nos olvidaque nuestras carnes piden gritarcuando el hartazgonos impulsa a caminar.
¡Todo se nos olvida!
Hasta las farsas electorales,hasta el palaciego avión presidencial[1],hasta la Casa Blanca del Títere Presidencial[2],hasta la impunidad de San Salvador Atenco,hasta los niños de la Guardería ABC,hasta Tlatlaya,los 72 cuerpos de San Fernando, Tamaulipas,las masacres de Allende, Coahuila y Villas de Salvárcar,y todas las opresiones y represionesque se han encargadoque enterremosbajo gruesas capas de indiferencia.
¿Y Ayotzinapa?
¿También lo devorará el olvido?¿También morirá contigo,conmigo,con todos y cada uno de los mexicanosque de este horror supimos?
¿También se volverá una sombra,
un recuerdo polvoso, un mito,una historia más en el infinito,perdida entre la niebla y el frío?
¿También de Ayotzinapa se hablará,
caerán las máscaras y la falsedad,como de Tlatelolco se empezó a hablar,cuando la verdad ya no sirva de nada,cuando los culpables ya no tengan poder,cuando los culpables hayan caído en el olvido,cuando los culpables mueran tranquilos y aburridos,ya enfermos y viejos,mientras nuevos titiriterossiguen jalando los hilos?
¿También a los 43 estudiantes los recordarán
como “vándalos”, como “perversos”,“revoltosos”, “subversivos”,para poder justificar y aliviar sus concienciasde un crimen que no tiene perdón, ni nombre?
Ser estudiante y rebelde te puede matar
en un país que no sabe luchar,en un país que no le importala lucha por la verdad,en un país que acumula muertoscomo otros acumulan dólares o premios.
Por eso pido a la vida
que el olvido no entierre a la justicia,que el perdón no carcoma las heridas,que la tristeza no se convierta en inacción;que las mentiras, las fabricacionesya no torturen a sus víctimas,y que la culpa persigacada noche al dormir, en todos sus sueños,a verdugos, cómplices y voceros…
Que la locura de tanto dolor no deforme
la magnitud de la heriday que renazcaen todos los corazonesel deseo y la fuerzapara construir otras utopías.
¡Ayotzinapa, no morirás!
Porque la vida se encargará
de escribir con sangre tu Verdadsobre los muros de la eternidad.
¡Ayotzinapa, no morirás!
Porque nada puede enterrar
este llanto que quiere brotar,este grito vacío que se fermentay se derrama, al escuchar,voces que aplauden la barbarie y la crueldad.
¡Ayotzinapa, no morirás!
Porque la Luna no puede dejar
sin consuelo a esas madres,a esos padres,que lloran destrozadosde tanto esperar…
¡Ayotzinapa, no morirás!
Porque tu herida no cerrará,
porque tu dolor nos recordaráque ya no podemos vivirbajo el doloroso peso de la impunidad.13 de febrero de 2015.
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[1] Referencia al lujoso avión presidencial que compró el expresidente Felipe Calderón en 2012 para uso del presidente entrante, Enrique Peña Nieto (2012-2018). De acuerdo a datos oficiales y de diversos medios, su costo fue de 114 millones de dólares que, sumado con los costos de equipamiento de lujo, accesorios y refacciones, terminó ascendiendo a 217 millones de dólares. Hubo muchas críticas de la población por el lujo desmedido del avión, en un país con tantos millones de pobres. En 2023, durante el gobierno de López Obrador, fue vendido al gobierno de Tayikistán.
[2] Referencia a la “Casa Blanca de Enrique Peña Nieto” y su esposa Angélica Rivera, lujosa mansión presuntamente adquirida en un hecho de corrupción, y que fue expuesta tras un reportaje del equipo de Carmen Aristegui, en noviembre de 2014.