
Carney propone que las potencias medias se coordinen para defender su soberanía frente a presiones económicas y militares de grandes potencias.
Por Rob Gillies
TORONTO (AP) — Mark Carney construyó un perfil global en 2026 al plantarse ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Si algunos operadores de mercados de predicción y admiradores destacados tienen razón, el primer ministro canadiense podría terminar el año con el Premio Nobel de la Paz y el reconocimiento de Persona del Año de la revista Time.
Carney se convirtió brevemente el lunes en el favorito para el Premio Nobel de la Paz 2026 en Kalshi, una plataforma estadounidense de predicciones, cuando los operadores del sitio situaron las probabilidades del premier en 14%. Más tarde, sus opciones bajaron, lo que ilustró la naturaleza altamente especulativa de esas apuestas.
No hay evidencia pública de que Carney figure en la lista secreta del Comité del Nobel para el premio que se anunciará el 9 de octubre en Oslo, Noruega.
Pero el revuelo sobre la posibilidad de que el líder canadiense gane el prestigioso premio de la paz refleja el mensaje que ha elevado su perfil: las potencias medias deberían unirse para defender la soberanía a medida que las grandes potencias recurren cada vez más a la presión económica y militar.
Es imposible saber si esa postura conecta con el Comité del Nobel. Sin embargo, hay algo seguro: el Nobel y el reconocimiento anual de Time son, casualmente, dos honores que Trump codicia.
Trump cree que merece el Nobel
Carney y Trump están enfrascados en una guerra comercial en escalada, con aranceles de Estados Unidos del 50% sobre miles de millones de dólares en bienes canadienses y represalias de Canadá. Trump también ha dicho a los líderes canadienses que “se alineen” o afronten consecuencias “MUCHO PEORES” que los aranceles existentes.
Trump, que ha sido dos veces Persona del Año de Time, se ha quejado repetidamente de no recibir el Nobel, y en julio afirmó que él “debía ganar ese premio más que nadie”.
“Al presidente Trump le daría rabia, por supuesto”, comentó Daniel Béland, profesor de ciencias políticas en la Universidad McGill en Montreal. “Si esto llegara a ocurrir, me encantaría ser una mosca en la pared del Despacho Oval para ver la cara del presidente cuando se entere”.
Trump ya posee una medalla del Nobel, solo que no le fue otorgada a él.
La líder opositora venezolana María Corina Machado, laureada con el Nobel en 2025, le entregó a Trump su medalla en la Casa Blanca en enero. Él la aceptó, mientras el Comité del Nobel subrayó que el premio en sí sigue siendo de ella.
“Trump estará descontento gane quien gane el Nobel”, manifestó Nelson Wiseman, profesor emérito de la Universidad de Toronto. “Si lo recibiera Carney, haría que las relaciones con Canadá fueran más ásperas de lo que ya son”.
Carney tiene un caso sólido para el premio de Time
Time ya nombró a Carney como una de sus 100 personas más influyentes de 2026 y señaló específicamente que su popularidad aumentó al plantarse ante Trump.
Carney era el martes la segunda opción en los principales mercados de predicción para Persona del Año de Time, por detrás del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. El ganador se anunciará el 10 de diciembre.
Time ha descrito el impacto acumulado de Trump como un factor que ayuda a crear un “nuevo orden global” cada vez más moldeado “no por sistemas o instituciones, sino por la voluntad de un solo hombre”. La respuesta de Carney ha sido instar a las potencias medias a unirse en lugar de doblegarse una por una.
El profesor de la Universidad de Nueva York Scott Galloway afirmó que Carney lo tiene asegurado y lo calificó como “el líder que Europa ha estado buscando durante los últimos 20 años”.
“Creo, sin lugar a dudas, que la Persona del Año de Time ya está decidida y va a ser Mark Carney”, expresó Galloway.
En el pódcast de Galloway, el periodista Fareed Zakaria señaló que Carney está ganando admiración en el extranjero y ha dado a los países que enfrentan a unos Estados Unidos menos predecibles “una especie de lenguaje y un camino” para construir nuevas alianzas en lugar de simplemente ceder ante Washington.
Carney avanza al frente de un nuevo orden global
La posición de Carney en el extranjero despegó en enero en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, donde declaró que el viejo orden internacional no iba a regresar e instó a las potencias medias a trabajar juntas en lugar de esperar su restauración. Su discurso se produjo mientras líderes europeos afrontaban el impulso de Trump por adquirir Groenlandia y sus amenazas arancelarias.
“Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”, afirmó Carney en su discurso, que recibió una ovación de pie.
Desde entonces, Carney ha intentado llevar a la práctica el argumento a favor de un nuevo orden global, acercando a Canadá a Europa y buscando nuevos socios en Asia, mientras los aranceles de Trump fracturaban la antigua relación Canadá-Estados Unidos.
Legisladores europeos le dieron a Carney otra ovación de pie este mes, cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso abrir la puerta para que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea.
“El perfil internacional de Carney ha estado impulsado por su decisión de plantarse ante Trump, a diferencia de los europeos y asiáticos que se apresuraron a cerrar acuerdos con él”, sostuvo Wiseman. “La presión de Trump sobre Canadá ha ayudado a elevar a Carney a los ojos del mundo”.