Foro Público: Morena-PVEM, una alianza en riesgo

Ignacio García

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Foro Público

Desde mediados del sexenio pasado se consumó la alianza electoral y legislativa entre el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Para el partido guinda esta unión fue estratégica y valiosa para alcanzar sus objetivos respecto a las reformas estructurales que se aprobaron durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Para el partido verde el matrimonio conformado con el guinda le permitió un crecimiento histórico con una presencia nunca antes vista en el Congreso de la Unión, que por sí solo jamás hubiese alcanzado, ya que desde su nacimiento se ha configurado como un partido satélite.

La alianza tan ventajosa para ambas partes ha comenzado a mostrar sus primeras fracturas. El PVEM se ha caracterizado por ser un partido que reclutó a “juniors” del poder y personas de los niveles socioeconómicos más elevados, como el caso de Jorge Emilio González Martínez, mejor conocido como “El Niño Verde”, que utilizó al partido como una franquicia que se vendió al mejor postor.

Por ello, no resulta extraño que en la elección federal de 2000, el PVEM se unió con el Partido Acción Nacional (PAN) para alcanzar la primera alternancia política en el país con Vicente Fox, y después en 2012 apoyaron públicamente al Partido Revolucionario Institucional (PRI) que postuló a Enrique Peña Nieto para ganar la presidencia de la República.

En 2015 el partido verde se volvió tendencia en redes sociales al pagar a una serie de personajes reconocidos públicamente como el entonces entrenador de la Selección Mexicana de Futbol, Miguel “El Piojo” Herrera, entre otros, para realizar propaganda política en medio del proceso electoral.

En tanto, Morena fue un movimiento creado por López Obrador desde 2011 y que se conformó como partido político en 2014, después de la salida del tabasqueño del extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), lo que provocó una desbandada que causó que rápidamente el instituto guinda se convirtiera en una fuerza política creciente.

Bajo la bandera de atender a las causas sociales y convertirse en la verdadera izquierda política de México, Morena no tenía por qué unirse al PVEM, que se había unido al PAN y al PRI, pero López Obrador optó por el pragmatismo para concentrar más poder y alcanzar mayorías absolutas que les permitieran aprobar las reformas constitucionales de su agenda partidista.

Un partido sin ideología

En las elecciones presidenciales de 2018 el PVEM apoyó públicamente a José Antonio Meade y repitió la alianza electoral con el PRI, pero después de la humillante derrota del tricolor, los verdes decidieron ponerse a disposición de la nueva mayoría política mexicana.

Así, la alianza—impensable en la fundación de Morena—le permitió a López Obrador alcanzar una mayoría legislativa suficiente para impulsar modificaciones constitucionales como la reforma judicial, mientras que el PVEM se benefició con la gubernatura de San Luis Potosí, de la mano de Ricardo Gallardo Gaona, y consolidando acuerdos convenientes en Quintana Roo, la residencia y centro de poder del Niño Verde.

Así, el partido verde que ha funcionado como una franquicia le permitió a Morena alcanzar dos terceras partes en el Congreso de la Unión en la actual legislatura. El partido guinda con el Partido del Trabajo (PT) suman 302 diputados federales, mientras, por lo que para alcanzar una mayoría absoluta necesita de los 62 legisladores que cuenta el PVEM.

Pero la ruptura puede llegar ante las elecciones intermedias de 2027, cuando se renovarán 17 gubernaturas del país y el PVEM buscará no sólo conservar el espacio que tiene en la actualidad como en San Luis Potosí, sino que también buscará ampliar sus candidaturas a otras entidades, mientras que para Morena en la actualidad el Verde tiene más puestos de los que merece y no estarían dispuestos a ceder más espacios ante una fuerza política que realmente no tiene base social ni ideología política.

La separación ha sido puesta sobre la mesa con las recientes declaraciones del senador del PVEM, Luis Armando Melgar, ex directivo de Grupo Salinas y cercano a Ricardo Salinas Pliego, quien criticó a Morena por el legado de violencia que se vive en Chiapas por el gobierno de Rutilio Escandón, quien fue beneficiado como cónsul de México en Miami.

Aunque la dirigente nacional del PVEM, Karen Castrejón, salió a atajar cualquier tipo de duda sobre la continuidad de la alianza y reiteró que seguirán apoyando a Morena y a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lo cierto es que será cuestión de tiempo para que este matrimonio se divorcie.

Otro factor que puede provocar la separación es la reforma electoral que pretende impulsar Sheinbaum, en la cual se reduzcan los recursos económicos para los partidos políticos y esto afectaría los intereses del Verde, que se ha beneficiado históricamente del sistema político mexicano.

Así sucedió en primera instancia cuando los representantes del PVEM señalaron que la reforma antinepotismo tendría que aplicarse hasta 2030, para permitir que Ruth Miriam González, esposa del actual gobernador de San Luis Potosí, fuese postulada como mandataria estatal y sucediera a su cónyuge en la entidad.

Pese a que finalmente las presiones de Sheinbaum provocaron que la modificación se aplique a partir de 2027, esa primera negativa del PVEM evidenció la primera confrontación entre el instituto político verde y el oficialismo, que busca seguir extendiéndose en el país.

Los morenistas también deben estar conscientes de que en cualquier momento el PVEM los traicionará como hizo con el PAN y el PRI, a quienes les juró lealtad política y después decidió dejarlos para irse con el mejor postor, por lo cual el escenario debe ser tratado con un enfoque de cuidado por haber permitido que un pequeño partido tenga cada vez mayores herramientas para condicionar su propia alianza.

Por lo pronto las declaraciones de Luis Armando Melgar mostraron la indisciplina dentro del PVEM, un instituto político que al carecer de ideología política está compuesto de diferentes intereses y por ello cada uno de sus actores buscará garantizar sus propios beneficios.

Y aunque probablemente lo disciplinen dentro de la estructura partidista, la alianza para las elecciones de 2027 podría ser diferenciada, es decir, que en algunas entidades participen de forma solitaria, principalmente en aquellas regiones donde el PVEM se asuma más competitivo y no esté dispuesto a ceder las candidaturas.

Nota aparte: Morena ha jugado con la soberbia de ser la principal fuerza política del país desde 2018, pero debe mirar al pasado y en particular al ejemplo del PRI para reconocer que puede vivir escenarios similares si no es capaz de mantener sus alianzas electorales, en medio de una crisis partidista que vive México desde hace varios años.