Nicaragua bajo la sombra del imperialismo yankee

Alberto Farfán

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Nicaragua aparece como antecedente de una izquierda desgastada por errores internos, desigualdades y presión estadounidense antes de perder el poder electoral.

Por Alberto Farfán

Partiendo de que en estos últimos meses los países de América Latina con gobiernos de izquierda han ido cayendo uno tras otro conviene releer la novela La noche del 25, cuyo autor chileno Daniel Martínez busca ser imparcial con la historia de Nicaragua, que era dirigida por el entonces partido en el poder, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de 1979 a 1990, encabezado por Daniel Ortega, pero subrayando con todo énfasis, válgase la redundancia, los factores negativos de los sandinistas, más que sus aciertos. Errores que no necesariamente cometieron Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Bolivia y Colombia., pero primordialmente uno de ellos sí.

Al término de la agresión militar financiada por Estados Unidos (EEUU), el FSLN asume el poder teniendo como adversario político a la Unión Nacional Opositora (UNO), constituyéndose como líder natural de este partido Violeta Barrios de Chamorro abiertamente derechista y ligada a EE. UU., y con la visión propia del exdictador Anastasio Somoza García y de su dinastía, quienes gobernaron el país por 43 años.

La noche del 25 de febrero de 1990 fue crucial para el sandinismo porque ese día se efectuaron las votaciones presidenciales, ganando las elecciones, contra todo pronóstico, la UNO. Y justamente nuestro autor toma como punto de partida esta fecha para desarrollar su novela en retrospectiva.

El novelista chileno pondrá de relieve ciertas contradicciones sociales que se estaban desarrollando en la Nicaragua sandinista entre diálogos con diversos personajes. El autor señala, por ejemplo, el influyentismo, referido a la adquisición de productos diversos en la “Diplotienda”, a la cual no tenía acceso el grueso de la población. Y, entre otros, la diferenciación por jerarquías tanto al interior del Frente como hacia afuera, que se traduce en mejoras materiales de unos con respecto a todos los demás: automóviles, bienes muebles e inmuebles, etc.

Otro punto para destacar es el relativo al machismo, que los varones de ambos bandos ejercían en contra de las mujeres, ahí sí no había distinción: violaciones, agresiones físicas y verbales, acoso, hostigamiento. En una palabra, a la mujer se le consideraba un objeto, una cosa sobre la cual el hombre podía disponer para lo que él quisiera en cualquier momento y lugar.

Asimismo, Martínez incluye como corolario de su libro una carta de una guerrillera sandinista “Helena”, que le rompe la certidumbre a cualquiera. Y fundamentalmente sobre ese único factor —al que hicimos alusión al principio— que las izquierdas desplazadas no entendieron o no se prepararon para combatirlo.

Dice Helena después de enterarse de los resultados oficiales de la elección del 25: “Cuánta vida sacrificada, cuánta esperanza rota, cuánto esfuerzo por alzar las banderas de la dignidad latinoamericana. Qué desperdicio de voluntades y buenas intenciones. Lo mejor de varias generaciones de nicaragüenses, inmoladas por una parodia estúpida de democracia. Y nosotros, ilusos, creyendo que bastaba con actuar de buena fe, mientras el enemigo usó todos los medios sucios para derrotarnos”.

Y a renglón seguido asevera: “Esto no es democracia, esto es el resultado de una estafa internacional (…) El pueblo nicaragüense no votó a favor de la oposición porque representara la democracia. Votó UNO porque la total dependencia de Chamorro respecto a Estados Unidos aseguraba el fin de la guerra de agresión, que lo estaba aniquilando físicamente o por hambre”.

Finalmente lanza una sentencia mortal: “Cuando en América Latina se pueda votar sin presiones de ningún tipo, algo así como cuando Estados Unidos no exista, es decir, jamás, puede ser que nuestros herederos conozcan la verdadera democracia”.

Los países aludidos lo vivieron de primera mano al ignorar al imperio yankee y a sus nativos cómplices derechistas, y acaso sea Nicaragua otro más en esa lista.