La ignominia del jaguar de Layda Sansores
Layda Sansores en us martes del Jaguar.

Alberto Farfán

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Layda Sansores enfrenta cuestionamientos por usar recursos públicos en una obra vinculada con su imagen política y sin garantías de seguridad estructural.

Por Alberto Farfán

Pareciera que es una pandemia más que una incongruencia que los políticos del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) mientan y hagan mal uso del erario bajo su cargo. El ex panista Felipe Calderón de infausta memoria nos heredó una Estela de Luz, ahora la gobernadora de Campeche nos lega la escultura de un jaguar de bronce que se instaló en la Plaza de la República de dicho estado, ambas obras sin un genuino beneficio para la ciudadanía.

En un principio la ex priista aseveró que la pieza escultórica había sido un obsequio, aunque no dijo de quién había sido, presentando la obra el 1° de agosto del año en curso en el marco de su quinto informe de gobierno. Denominándola como el “Guardián de la Selva”.

No obstante, tiempo después el secretario de Administración y Finanzas de Campeche, Jezrael Isaac Larracilla Pérez, tuvo que aceptar que el gobierno estatal sí empleó recursos públicos para adquirir la pieza. En virtud de lo expresado por Larracilla Pérez el dinero se obtuvo de una reasignación presupuestal por nada más y nada menos que de 1 millón 600 mil pesos, en tanto que la Estela de Luz de Calderón tuvo un costo menor, que fue de 1 millón 304 mil pesos. Prácticamente la misma cifra pero inútiles ambas para el pueblo del que tanto hablan los morenistas.

Y a pesar de que el jaguar es uno de los principales símbolos culturales y naturales de Campeche, lo patético del caso estriba en que se pensó en este félido y no en otro animal o figura distintiva porque la morenista Sansores considera que este felino forma parte de su identidad gráfica, dada a conocer popularmente en su programa semanal “El Martes del Jaguar”. En el cual se dedica a despotricar contra la oposición.

Cabe puntualizar que la reasignación presupuestal derivó del Instituto de Cultura, una entidad descentralizada pero dependiente de la Secretaría del Bienestar, a la cual se le aplicó el ajuste, cuyos fondos estaban destinados a la Secretaría de Obras Públicas por el monto ya señalado.

Amén de ello, a las irregularidades financieras propias de Morena se debe considerar muy seriamente la deficiente técnica del montaje de la obra debido a que el funcionario admitió que la escultura “no está cimentada ni anclada convenientemente”, sino simplemente "sobrepuesta" en la plaza, condicionando los detalles técnicos y de seguridad estructural a otras dependencias.

Es decir, no sólo hablamos de una inversión económica inadmisible y cuestionable a todas luces, sino también del peligro que puede correr la ciudadanía al contemplar y acercarse al “Guardián de la Selva”, y más los niños que acudan a conocerla. Un verdadero riesgo para todo aquel que opte por visitarla.

Tanto que cuestionó Morena a la Estela de Luz calderoniana, que no sirve para nada, hoy guarda un sepulcral silencio frente al jaguar sansorista, o en definitiva un conveniente silencio para una obra propia del ego de la gobernadora, que tampoco sirve para nada. ¿Hasta dónde llegará el partido en el poder con respecto a estos hechos por demás reprobables e injustificados, y más aún con el despilfarro del erario? Y fundamentalmente si diversos medios apuntan que la percepción ciudadana en torno a la inseguridad indica que alrededor de seis de cada diez habitantes manifiestan temor a ser víctimas de algún ilícito, sumando a ello los delitos que no son denunciados.

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