
Alberto Farfán Lunes, 20 de Julio del 2026
Adrián Rubalcava enfrenta cuestionamientos por las fallas persistentes del Metro y el uso de su presupuesto histórico.
Por Alberto Farfán
Para toda la ciudadanía residente de la Ciudad de México, es evidente que algo no funciona adecuadamente en la capital. Y por más que se esmere la jefa de Gobierno Clara Marina Brugada Molina —mejor conocida mediáticamente simplemente como Clara Brugada— en informar que todo está mejor que antaño con los gobiernos neoliberales la situación en diversos rubros no se observa nada loable, sino más bien, peor.
La opinión pública sabe perfectamente que a Brugada le fascina presentarse públicamente frente a los medios con el objeto de hablar sobre acciones o políticas gubernamentales para lucirse y presumir a su administración, manejando información o acciones que luego tiene que corregir con eufemismos.
Por ejemplo, en el portal del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), de fecha del 14 de julio de 2026, encontramos dos asuntos que se entreveran y se explican en cierto grado acerca del porqué el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) y la corrupción continúan en perjuicio de millones de mexicanos que aquí les tocó vivir.
Para la colega Valeria Moy, uno de los puntos graves es la inmensa sobrepoblación en la zona metropolitana con 21 millones de personas, amén de ello el que exista “una percepción de corrupción del 88.6% que la ubica en el lugar 57 de 72 ciudades evaluadas”. De estos niveles de corrupción por supuesto que nunca va a hablar Brugada ni nadie de su partido, sino todo lo contrario.
Pasemos ahora al Metro. Recordemos que en la administración de la ex jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), se presentaron diversos incidentes en el transporte que da servicio a millones de capitalinos, al grado de que el aún presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), emergió de la palestra para aseverar que eran hechos “atípicos”, si no es que era una campaña en contra de su discípula o educanda, pues siempre salió a defenderla.
La cuestión radica en que no todo sigue igual con el STC, ahora está peor. Y es evidente que el director de este transporte, Adrián Rubalcava Suárez, es el culpable, ya que él es el responsable absoluto de su administración. Y si consideramos su pasado como miembro de la “mafia en el poder”, AMLO dixit, y su notoria calidad de tránsfuga, desprenderemos que a él sólo le importa el poder político y no la gente.
Recordemos que se alineó en su momento con los partidos Verde Ecologista de México, el Revolucionario Institucional, Acción Nacional y el de la Revolución Democrática, finalmente buscando su sustento se cobijó en el Movimiento Regeneración Nacional bajo el mando de CSP en la campaña presidencial.
Más político que experto en la red, el IMCO nos ofrece una serie de datos por demás reveladores de lo que podría estar realizando el interfecto. De inicio, a este sistema de transporte se le asignó el presupuesto más elevado de su historia: 25 millones de pesos. “Sin embargo, a pesar de tener más recursos, el Metro ha operado apenas 17 días sin interrupciones en lo que va del año. Más de 100 días han registrado retrasos o fallas”.
Y si aún no logramos delimitar esto en su justa dimensión, es posible hacerlo con las siguientes cifras. Escribe Moy: “Una nota de La Jornada revela que, entre mayo de 2025 y marzo de 2026, el servicio acumuló 91,509 minutos de interrupción en toda la red. La Línea 3 concentró 33,619 minutos de retrasos, cerca de dos horas de problemas diarios. Entre 2023 y febrero de 2026 se reportaron 1,245 alertas de incendio en las 12 líneas.”.
En definitiva, si diariamente el Metro presenta desperfectos pero existe un generoso presupuesto, las preguntas que cualquiera se formularía son: ¿por qué aún no cesan a Adrián Rubalcava Suárez de su cargo? ¿Qué hay detrás de todo esto, qué se oculta? A su vez, ¿por qué no realiza una investigación la Auditoría Superior de la Federación?