
Daniel Lee Sábado, 25 de Julio del 2026
El Festival Jerez Capital Migrante fortalece el vínculo cultural de las nuevas generaciones con Zacatecas.
Por Daniel Lee
La charrería y la cultura migrante son el puente que une generaciones; impulsarlas es defender el alma de un pueblo
Durante décadas se ha hablado de las remesas como la mayor aportación de la comunidad migrante a México. Sin embargo, existe una riqueza mucho más profunda que no puede medirse en dólares ni reflejarse en estadísticas: la capacidad de mantener viva la identidad de un pueblo a miles de kilómetros de distancia. Ahí radica el verdadero valor de iniciativas como el Festival Jerez Capital Migrante 2026 y el 5.º Torneo Internacional Charro, espacios donde la cultura deja de ser un recuerdo para convertirse en un vínculo permanente entre generaciones.
Cuando un niño nacido en California, Texas o Illinois viste por primera vez un traje de charro; cuando una joven de tercera generación escucha un mariachi interpretar Las Mañanitas en honor a sus abuelos zacatecanos; cuando una familia completa celebra las tradiciones de Jerez lejos de su tierra natal, ocurre algo extraordinario: México sigue vivo más allá de sus fronteras.
Esa es la verdadera dimensión de estos encuentros. No son únicamente festivales. Son actos de resistencia cultural. Son la defensa de una identidad que se niega a desaparecer pese a la distancia, las barreras idiomáticas y el paso del tiempo.
México es reconocido internacionalmente por símbolos que forman parte de su patrimonio universal: el tequila, el mariachi y la charrería constituyen expresiones culturales que identifican al país en cualquier rincón del planeta. No son simples elementos folclóricos; representan historia, tradición, valores, disciplina y sentido de pertenencia. Son parte del rostro con el que México dialoga con el mundo.
Precisamente ahí adquiere relevancia el mensaje y el compromiso expresado por El diputado federal con licencia Ulises Mejía Haro durante el Festival Jerez Capital Migrante 2026.
Su reconocimiento a la comunidad migrante trasciende el discurso protocolario. Coloca en el centro una visión que entiende que el desarrollo de Zacatecas no puede limitarse a la inversión pública o al crecimiento económico; también pasa por fortalecer aquello que mantiene unida a la sociedad: su identidad.
Para el legislador @UlisesMejiaH_Impulsar la cultura identitaria no significa mirar al pasado con nostalgia. Significa construir futuro. Significa ofrecer a las nuevas generaciones motivos para sentirse orgullosas de sus raíces. Significa evitar que la distancia termine convirtiéndose en olvido.
La visión que ha planteado Ulises Mejía Haro apunta precisamente hacia esa dirección: validar, promover y potencializar las expresiones culturales zacatecanas como una herramienta de cohesión social y como un activo estratégico que proyecta al estado más allá de sus fronteras.
Y destaca esto: No se trata únicamente de preservar tradiciones para quienes viven en Zacatecas. Se trata de fortalecer un patrimonio compartido por cientos de miles de paisanos establecidos en Estados Unidos y por millones de descendientes que buscan mantener vivo el vínculo con la tierra de sus padres y abuelos.
En ese contexto, la charrería ocupa un lugar privilegiado. Declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, no solamente representa el deporte nacional por excelencia; resume una forma de entender la familia, el respeto, el trabajo colectivo, la valentía y el profundo arraigo a la tierra. Cada suerte charra cuenta una historia. Cada lienzo charro es también un espacio donde se fortalece la memoria colectiva.
Por ello resulta especialmente significativo que esta tradición haya encontrado en la comunidad migrante uno de sus principales guardianes.
Miles de zacatecanos que un día cruzaron la frontera también llevaron consigo sus costumbres, sus valores y sus raíces. En Estados Unidos no únicamente construyeron una nueva vida; también levantaron asociaciones, clubes, federaciones y equipos charros que hoy permiten que hijos, nietos e incluso bisnietos conozcan el origen de sus familias.
El dato habla por sí mismo: más del 80 por ciento de quienes integran equipos charros en Estados Unidos tienen raíces zacatecanas. No es una casualidad. Es la demostración de que Zacatecas ha sabido convertir la migración en una poderosa herramienta de preservación cultural.
Frente a un fenómeno migratorio que con frecuencia se analiza únicamente desde la óptica económica o política, estos espacios recuerdan que la identidad también necesita ser cultivada. Porque un pueblo que pierde su cultura termina perdiendo parte de su futuro.
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