
Alfredo Griz Cruz Viernes, 16 de Octubre del 2026
Holbox concentra negocios turísticos vinculados a Moguel Canto, cuya trayectoria política vuelve ahora a colocarlo en la disputa por Lázaro Cárdenas.
Despacho 14
El violento oficio de escribirPor Alfredo Griz
Desde la isla donde el turquesa vende postales de paraíso, donde el pescador cobra en dólares y el gringo cree que encontró el fin del mundo, surge la historia más podrida de Quintana Roo. Se llama Ismael Moguel Canto. En Holbox todos lo conocen como El Mayito. Un hombre que pasó de tener un solo barco viejo y veinte carritos de golf a convertirse en millonario de la noche a la mañana. Dueño de hoteles, de súper, de ferretería, de flota de barcos, de media isla. La pregunta que nadie se atreve a hacer en voz alta en Chiquilá es cómo. La respuesta está en la cárcel y en la carpeta de investigación FGE/QROO/OPB/08/4754/2017.
Antes de Roberto Borge, El Mayito no era nadie. Un modesto prestador de servicios. Testimonios de empresarios de Holbox recogidos por la revista Proceso lo confirman. Un barco. Una arrendadora chica. Un hotel de seis cuartos. Una ferretería polvorienta. Eso era todo. Llegó su compadre Borge al gobierno del estado y el dinero empezó a brotar como petróleo. Cuatro barcos de quince a veinte millones de pesos cada uno para su naviera Holbox Express. Cincuenta carritos de golf Monkeys. El súper Chakté en Holbox y en Chiquilá. La ferretería Leugom convertida en bodega de materiales. El hotel El Jardín, con setenta habitaciones. El hotel Kuká, comprado y remodelado en treinta millones. El hotel Chukkay. Las suites de lujo. Las cabañas Coconuts, de seis millones de dólares, construidas sobre duna y manglar, clausuradas una y otra vez por Profepa. Terrenos en Chiquilá por cuatro millones. Todo en cinco años. La fortuna de El Mayito creció como la espuma a la sombra del gobernador más corrupto que ha tenido Quintana Roo.
Su carrera política es la radiografía de la traición. Fue regidor con el PAN cuando le convino. Después se volvió tesorero del Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas en el trienio de Luciano Sima Cab. Desde esa silla, El Mayito no administraba. Saqueaba. El hombre que tenía la llave de la caja municipal era el mismo que construía hoteles en Holbox. En su precampaña por la alcaldía regalaba estufas, despensas y hasta reconstruyó un templo cristiano con dinero del pueblo. Pensó que con eso compraba la candidatura. Borge lo bajó porque necesitaba pagar favores al Panal. Así de simple. Así de crudo.
El 12 de septiembre de 2018, la justicia lo alcanzó, aunque fuera por un momento. Elementos de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción lo detuvieron a la salida de Kantunilkín. La orden de aprehensión era clara. Peculado. Detrimento patrimonial por dos millones doscientos setenta mil pesos contra el Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas. Lo llevaron al Cereso de Cancún. Ahí estuvo dos meses y medio. No hubo juicio largo. No hubo absolución. Hubo confesión. El Mayito aceptó su responsabilidad en un procedimiento abreviado. El juez le impuso dos años de prisión. Pudo conmutar la pena pagando cuarenta y ocho mil ciento treinta y tres pesos y devolviendo lo robado. Salió el 25 de noviembre de 2018. Entró como tesorero millonario y salió como exconvicto confeso. El expediente quedó cerrado, pero la mancha quedó para siempre.
En Holbox nadie olvida cómo opera. Lancheros y prestadores de servicios turísticos denunciaron con nombre y apellido el monopolio de Holbox Express. Más de ciento veinte familias afectadas. El Mayito colocó palapas y taquillas en el muelle de Chiquilá y en el muelle de Holbox sin permiso de SCT ni Capitanía de Puerto. Quería quedarse con todos los turistas. “Él dice que lo puede todo, pues apoyó al partido en el poder”, declaró un lanchero bajo anonimato. En Holbox todos se conocen y todos callan por miedo. La isla donde no había narcomenudeo ahora lo tiene descarado. La isla donde no había robos ahora tiene asaltos por la disputa de la bioluminiscencia. Y, en medio de todo, Mayito construyendo.
Lo más grave es lo que viene. Este hombre que robó al erario, que estuvo preso, que fue señalado como prestanombres de Borge, se inscribió el 15 de octubre de 2026 ante Morena para contender por la presidencia municipal de Lázaro Cárdenas. El mismo partido que dice combatir la corrupción le abre la puerta a un expriista borgista con sentencia firme por peculado. Ya fue propuesto por el PT en el proceso pasado y lo bajaron a última hora para poner a Nivardo Mena Villanueva. Ahora regresa. Con el discurso de “honestidad” y de “poner al pueblo en el centro”. El cinismo no tiene límites. Su familia ya controla el ejido. Su cuñado es el nuevo líder ejidal. Quieren todo. La naviera, los hoteles, el ejido y ahora la presidencia municipal.
Holbox no necesita un candidato millonario que no puede explicar su riqueza. Holbox necesita justicia. Lázaro Cárdenas no necesita un exconvicto que hable de transformación cuando su única transformación fue de carritero a millonario con dinero del pueblo. Si Morena lo deja pasar, no será una candidatura. Será una burla para los dos mil habitantes de la isla que ven cómo el saqueador regresa por la puerta grande a seguir robando lo que no pudo llevarse la primera vez.