Recuerdos del terremoto en el Súper Leche y el edificio Escandón

Roxana Rodríguez Bravo

Compartir

Este texto forma parte de una investigación más amplia sobre lo ocurrido como consecuencia del terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México.

El Súper Leche era parte de la cultura gastronómica de la Ciudad de México, pero lo ocurrido ahí también permite conocer mejor las consecuencias del terremoto.

Por Roxana Rodríguez Bravo

De entre los muchos edificios que el terremoto del 19 de septiembre de 1985 y sus réplicas destruyeron, hay uno que, en más de un sentido, sigue vivo en la memoria colectiva de la capital del país: el Edificio Ana Mier Escandón que alojaba en su planta baja al Restaurante Súper Leche.

Este texto es parte de una investigación más amplia sobre mortalidad en el terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México. Como parte de la investigación se han revisado más de cuatro mil actas de defunción. Estos documentos se han agrupado según los edificios dañados y/o derrumbados donde cientos de personas fallecieron. El propósito es rescatar la memoria de esas personas y dibujar algunas conclusiones sobre las consecuencias sociales, económicas y políticas del terremoto.

El Escandón era un edificio de cuatro pisos con comercios en la planta baja. Ocupó la esquina de San Juan de Letrán número 41 (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas) y la calle Victoria que, al cruzar el Eje Central, se convierte en calle República de Uruguay. Era una construcción de tipo Art Decó que llevaba por nombre Ana Mier Escandón quien fue una filántropa mexicana de principios del siglo XX.

Se construyó en los primeros años de los cuarenta. Además de las familias que habitaban varios de sus departamentos, los cuartos de la azotea también se rentaban. En la parte superior se encontraba la zona de tanques de gas, lo que hizo que, durante el terremoto, además del derrumbe completo del inmueble se produjera un incendio.

En 1949, Manuel Fernández Gutiérrez era un español recién llegado a México. Inauguró una cafetería de nombre “La Taza de Leche” que se distinguía por contar con un menú tipo español y ser famoso por la preparación de hot cakes y café con leche. Más adelante, varias trabajadoras de una de las centrales de Teléfonos de México que se encontraba en la calle de Victoria eran clientas asiduas de este lugar. Desde niño, el hijo de Fernández, Víctor Manuel Fernández Fagoaga, colaboró en la atención y administración del negocio paterno que, para los setenta cambió su nombre a Súper Leche y a partir de la muerte del padre fue administrado por Víctor Manuel.

El 19 de septiembre de 1985 en la mañana del sismo, Víctor Manuel Fernández no se encontraba en el Súper Leche pues acostumbraba a ir a correr al Bosque de Chapultepec todos los días. En ese lugar, escuchó algunos rumores de que algo había sucedido en la ciudad tras el temblor. Se dirigió a su hogar, ubicado en la Lomas de Chapultepec, donde recibió una llamada que advertía que había problemas en su negocio. Se dirigió al Edificio Ana Mier Escandón. Al llegar al lugar y ver el colapso de la construcción fue interceptado por el periodista Jacobo Zabludovsky quien recorría las zonas afectadas. Fernández le comentó que estaba muy angustiado ya que, en ese edificio, además de estar su cafetería, vivían su madre, hermana, cuñado, sobrinos y otros familiares.

En ese momento, su intención era entrar al inmueble para buscar a su gente, pero fue detenido primero por Zabludovsky y luego por personas que le informaron que existía riesgo alto de explosión de gas. Todo lo anterior se transmitió en vivo por la cadena Televisa ya que Zabludovsky contaba con un teléfono en su coche y más tarde un camarógrafo lo alcanzó para transmitir.

En 2005, Zabludovsky volvió a entrevistar a Fernández Fagoaga sobre el terremoto de 1985 en su espacio radiofónico De una a tres de Grupo Radio Centro. En esa ocasión el antiguo dueño del Súper Leche ofreció detalles adicionales acerca del derrumbe del edificio que tuvo un hundimiento pronunciado por el temblor, lo que causó el colapso.

A la izquierda, el lugar que ocupaba el edificio Escandón en el centro histórico de la Ciudad de México. Foto de Google Maps.

También agregó que los tanques de gas de los departamentos provocaron que se diera un incendio y debido a ello muchos cuerpos calcinados como el de varios miembros de su familia no se encontraran. Las labores de búsqueda de cuerpos fueron bastante difíciles, incluso, un perro rescatista que llegó a México con el grupo israelí murió en el derrumbe. En total, Fernández perdió a nueve familiares, muchos de los cuáles no fueron encontrados. Corrió el rumor que su sobrina de nueve años había sido rescatada con vida y posteriormente sustraída, sin embargo, esto nunca fue probado.

Cuando ocurrió el sismo, en el Súper Leche trabajaban 98 personas y murieron seis. Algunos familiares de estos empleados emprendieron acciones legales contra Fernández y tras dos años tuvo que indemnizar a algunos. Otro dato notable es que, al momento del temblor, sobre la avenida San Juan de Letrán pasaban dos trolebuses. Las personas, lejos de permanecer en el transporte se bajaron y entraron al café por lo que murieron. Como en muchos otros edificios, por disposición oficial la búsqueda de cuerpos finalizó en los últimos días de septiembre y/o principios de octubre, por lo que muchos cuerpos fueron reconocidos posteriormente gracias al registro fotográfico que se encontraban en delegaciones de Policía y en el Ministerio Público.

Después del sismo, en este predio se estableció un jardín al que nombraron Ruiz Cortines y hoy en día se encuentra una plaza comercial de tres pisos y la entrada de la estación del Metro San Juan de Letrán.

A continuación, se presenta una relación de las familias e individuos fallecidos en este lugar con el propósito de preservar la memoria de estas personas. Se trata de un trabajo inédito, producto de la revisión de actas de defunción en repositorios de acceso libre y la conjunción de testimonios orales y hemerográficos.

Familia Arriaga Maldonado

Librada Maldonado de aproximadamente 35 años y Gabriela Viridiana Arriaga Maldonado de la misma edad fallecieron en este edificio víctimas de traumatismo múltiple. Según indican sus actas de defunción que se expidieron el 23 de septiembre. En éstas faltan muchos datos como edad precisa y lugar de nacimiento. Los decesos fueron certificados por personas sin parentesco y sus restos se llevaron a la Facultad de Medicina de la UNAM

Familia Ayala Cárdenas

La empleada Clara Elvia Cárdenas Aparicio de 45 años y originaria del Puerto de Veracruz falleció en este inmueble junto con su hija Elizabeth Ayala Cárdenas de 11 años nacida en el Distrito Federal. Como en muchos otros casos de este edificio, sus cuerpos no fueron encontrados.

Por lo anterior, sus actas de defunción se expidieron hasta abril de 1986, certificando las muertes los hermanos de Clara Elvia y presentando testigos que acreditaron que la madre e hija vivían aquí. Uno de los vecinos que sobrevivió al derrumbe porque no se encontraba en el edificio, relató que la mañana del 19 de septiembre Clara Elvia iba a inyectarse con una señora que vivía en el quinto piso y que para las siete de la mañana se regresó a su casa en otro nivel con la finalidad de llevar a su hija a la escuela.

Como causa de muerte se asentó “siniestro del 19 de septiembre” y se agregó la leyenda “sin cuerpo”. No se encontró acta de defunción del esposo de Clara y padre de la niña de nombre Moisés Ayala.

Familia Cruz y Roque Peto

Santa Soledad Peto Rodríguez de 38 años y originaria de Tehuantepec, Oaxaca falleció en este edificio junto con sus hijos Feliciano Cruz Peto (15 años) nacido en Salina Cruz, Oaxaca y Verónica Soledad Cruz Peto (13 años), nacida en el mismo lugar de su madre. La hermana de Santa, Margarita Peto Rodríguez de 30 años y nacida en Tehuantepec, Oaxaca también falleció en este edificio junto con sus hijos Fabiola (8) y Rocío (12) Roque Peto, nacidas en lo que era el D.F.

Hermanos de Margarita y Santa Soledad Peto identificaron los cadáveres de Santa y sus hijos y de Fabiola a través de las fotografías de la agencia 10 del Ministerio Público, ya que no se encontraron sus restos. Los únicos cadáveres que se rescataron fueron el de Santa Soledad y su sobrina Rocío, que se enterraron en el Panteón de San Lorenzo Tezonco, en fosa común. Las actas de defunción de los demás miembros de la familia se expidieron el 10 de diciembre de 1985, apuntando como causa de muerte “siniestro del 19 de septiembre” y se añadió la leyenda “sin cuerpo”.

El comerciante Adolfo Rodríguez Sánchez de 53 años y originario de Tehuantepec, Oaxaca, que también falleció en este edificio podría ser familiar de las personas de arriba, ya que comparte el apellido Rodríguez y el mismo lugar de origen. Su cuerpo no fue localizado, por lo que su acta de defunción se expidió hasta el 22 de octubre, 33 días después del sismo. Se asentó como causa de muerte sismo del 19 de septiembre y la leyenda “sin cuerpo”. Los trámites los realizaron su esposa y su hijo.

Familia Díaz

Los trabajadores del Súper Leche Santos Melchor Díaz y Alfonso Díaz Coria, probablemente tío y sobrino fallecieron dentro del establecimiento. Santos quien se desempeñaba como garrotero en el restaurante tenía 35 años y era originario de Las Cruces, Michoacán. Alfonso de 52 años era bodeguero en el lugar y había nacido en Morelia, Michoacán.

El acta de defunción del primero se expidió el cinco de octubre, mientras que para el segundo el día siete del mismo mes. La causa de muerte se asentó como politraumatizado en ambos casos y certificaron los decesos la madre de Santos, la esposa de Alfonso y primos de los dos. Sus restos se llevaron al Panteón de San Lorenzo Tezonco.

Familia Fernández Fagoaga Alea

La familia de Víctor Manuel Fernández, dueño del Súper Leche, falleció en este inmueble donde ocupan dos departamentos en el segundo piso. Ofelia Fagoaga viuda de Fernández, ama de casa de 67 años y originaria de Oaxaca, Oaxaca era la madre de Víctor Manuel. Sus restos se encontraron el 21 de septiembre, fue reconocida por su hijo a través de una esclava de oro que usaba; sus manos se encontraban quemadas.

Su acta de defunción tiene la fecha anterior donde se asienta politraumatismo por siniestro del 19 de septiembre como causa de muerte. Certificaron la defunción personal de una funeraria y sus restos se llevaron al Panteón de Dolores.

La hermana de Víctor Manuel, la ama de casa María Virtudes del Rocío Fernández Fagoaga de 39 años, nacida en el Distrito Federal también falleció en este edificio junto con su esposo el comerciante Pedro Alea Dosal. Este último tenía 44 años y había nacido en Píe de la Sierra, Asturias, España.

Los hijos de ambos, Covadonga del Rocío (11 años) y Manuel Ramón Alea Fernández (8 años) nacidos en el Distrito Federal fallecieron también. Esta familia tenía un par de semanas viviendo en el Distrito Federal procedentes de España.

Los cuerpos de estas cuatro personas no fueron recuperados, por lo que las actas de defunción, expedidas el 26 de diciembre de 1985 tienen una nota que indica “sin cuerpo” y en la causa de muerte se asentó “siniestro del 19 de septiembre”. Los trámites de los documentos los hizo Víctor Manuel Fernández.

A pesar de que existió acta de defunción de Covadonga, algunos testimonios indican que tal vez la niña sobrevivió y fue sustraída. Todo lo anterior se basa en una fotografía donde se ve que rescatan a una menor del derrumbe. Incluso, Manuel y otros familiares fueron a buscarla a San Luis Potosí donde vivían los supuestos captores de la niña.

Familia García García

Las hermanas Élida (29 años) y María de la Soledad García (23 años) García fallecieron en este edificio donde habitaban un departamento junto con su madre en el segundo piso. La primera era empleada y la segunda estudiante. Sus actas de defunción se expidieron el cinco de octubre, 36 días después del sismo. Certificaron las muertes su madre y sus primos. Sus restos se llevaron al Panteón de Dolores.

Familia García Zamudio

José Guadalupe Bernardo García Muñoz de 30 años y nacido en el Distrito Federal falleció en este inmueble junto con algunos miembros de su familia: sus hijos, Christian Oscar (4 años) y Mareza Sharon (2 años) García Zamudio originarios del mismo lugar que su padre. También su presunta cuñada Laura García Rodríguez, empleada federal de 33 años nacida en Huamantla, Tlaxcala.

Sus actas de defunción se expidieron el 24 de septiembre, cinco días después del sismo. Sin embargo, tras el documento se encuentran notas aclaratorias con fecha de octubre de 1987. En éstas se indica que el domicilio del fallecimiento fue Eje Central 41 y no la calle Tonalá 61 que se indica en los documentos. Como causa del fallecimiento se indicó consecuencias del sismo.

Certificaron las defunciones personas sin parentesco, parece sus cuerpos se llevaron a los velatorios del ISSSTE. El padre y sus hijos fueron llevados al Panteón de Los Cipreses, mientras que el de Laura García se trasladó al Panteón de Huamantla, Tlaxcala. En la rectificación de acta se menciona que José Guadalupe estaba casado con María Guadalupe Zamudio, pero no se encontró acta de defunción de esta persona.

Una imagen colorizada de una fotografía sin fecha, quizás de finales de los setenta o principios de los ochenta, en la que se puede ver el letrero del Súper Leche. Sin autor, recuperada por medio de @ www.facebook.com/photo/?fbid=122272827944058694&set=a.122104407146058694.

Familia Garma Sánchez

El odontólogo Rolando Garma Durán de 37 años y nacido en el Distrito Federal tenía un consultorio en este edificio donde también vivía con su esposa, la maestra Noemí Sánchez Concepción de 34 años y originaria del D.F y su hijo Eliezer Rolando Garma Sánchez de un año, del mismo lugar de origen de sus padres. Los tres fallecieron durante el sismo y sus cuerpos no fueron encontrados. Por lo anterior, sus actas de defunción, expedidas el 23 de octubre de 1985 tienen la nota “sin cuerpo” y la causa de muerte se asentó como “siniestro del 19 de septiembre”. Los trámites para emitir estos documentos fueron realizados por la hermana y el padre de Rolando Garma, quien de acuerdo con testimonios se desmayó al llegar a la zona del derrumbe.

Familia González García

Romana García de González de 37 años y originaria de Acolman, Estado de México falleció en este inmueble junto a sus hijos: Silvia (19 años), Joaquina (17 años), Guadalupe (11 años), Jorge (9 años), Virginia del Rocío (6 meses) González García y se le identifica como “ama de casa”.

Las actas de defunción de esta familia se expidieron el 26 de septiembre y apuntan como causa del fallecimiento de cada uno de integrantes de la familia “politraumatizado”. Certificó las defunciones el esposo de Romana y padre de sus hijos. Sus restos se llevaron al Panteón de Santa María Acolman, Estado de México.

Familia Luna Rocha

El matrimonio compuesto por Juana Luna Montealegre y Vicente Rocha Jiménez falleció en este inmueble. La primera era ama de casa, tenía 72 años y había nacido en Puebla, Puebla. El segundo era mecánico de 69 años y era originario del Distrito Federal.

Sus cuerpos no fueron rescatados, por lo que, en sus actas de defunción, expedidas el 29 de octubre, 50 días después del temblor, se apuntó la leyenda “sin cuerpo” y como causa de muerte se lee “siniestro 19 de septiembre”. Los decesos fueron certificados por un hermano de Vicente Rocha.

Familia Moreno Ángeles

José Elías Moreno Bañuelos de 31 años y oriundo de Tlaxcala, Tlaxcala, de profesión ingeniero, vivía en este edificio junto con su esposa, Patricia Ángeles Ríos de 30 años, originaria del Distrito Federal, a quien se identifica como “ama de casa” y su hijo Iván Moreno Ángeles de dos años y con el mismo lugar de nacimiento que su madre. De ninguna de estas tres personas se encontró el cuerpo.

Conviene recordar que, además del derrumbe por el terremoto, este inmueble tuvo riesgo de explosión lo que complicó los rescates. Por tal razón, sus actas de defunción se expidieron hasta el día tres de diciembre de 1985. En los documentos se asienta como causa de muerte: “siniestro del 19 de septiembre”. Los trámites los realizaron los familiares de José Elías Moreno quienes buscaron sus restos sin éxito alguno. Por ello, el acta indica la leyenda “sin cuerpo”.

Familia Navarrete Téllez

Los hermanos comerciantes Luis (26 años) y Víctor Manuel (28 años) Navarrete Téllez, originarios del Distrito Federal fallecieron en este edificio donde habitaban un departamento en el cuarto piso. Sus actas de defunción se expidieron el 20 de septiembre y asientan como causa de muerte “traumatismos múltiples”. Certificaron las defunciones hermanas, suegros y cuñados de los hermanos. Sus restos fueron cremados en el Panteón de Dolores.

Familia Pontón Sánchez

Consuelo Sánchez viuda de Pontón, ama de casa de 52 años y originaria de Dexcani Alto, Estado de México falleció en este derrumbe junto con su hijo Félix José Antonio Pontón Sánchez, empleado de 30 años y oriundo de Jilotepec, Estado de México.

Como muchas otras personas que habitaban en este edificio, sus cuerpos no fueron encontrados, por lo que sus actas de defunción se expidieron hasta el nueve de diciembre de 1985, dos meses y medio después del temblor.

En los documentos se asentó “sin cuerpo” y en la causa de muerte, “siniestro 19 de septiembre”. Realizaron los trámites otros hijos e hijas de Consuelo y una cuñada. De acuerdo con testimonios, otro hijo de Consuelo, Salvador Pontón Sánchez salió con vida después del terremoto y otra hija también fue rescatada y llevada al hospital. No se encontraron actas de defunción de estas personas.

Familia Pirincz Gandarillas

Juan Ernesto Pirincz Seijo, empleado particular de 68 años y originario del Distrito Federal falleció en este inmueble junto con su esposa Eulalia Irma Gandarillas Mendoza, ama de casa de 51 años, nacida en el mismo lugar de su esposo.

En ambos casos los cuerpos no fueron encontrados, por lo que las actas de defunción se expidieron hasta el 16 de octubre de 1985, casi un mes después del sismo. Las muertes fueron certificadas por los hijos de la pareja quienes fueron sacados de entre los escombros el día del sismo. La causa de la muerte se asentó como “siniestro 19 de septiembre” y se añadió la nota “sin cuerpo”. En un material de Televisa se muestra a los familiares buscando a estas personas.

El así llamado edificio de la General Electric en la Ciudad de México. A la extrema izquierda del cuadro es posible ver en blanco las cuatro plantas del antiguo edificio Escandón. Foto de principios de los cuarenta del Archivo General de la Nación.

Familia Puente Cochard y cuidadora

Francisco Puente Fernández jubilado de 74 años y originario de España falleció en este inmueble junto con su esposa y una trabajadora del hogar. El señor tenía parentesco con Víctor Manuel Fernández, el dueño del restaurante Súper Leche y contaba con un local en este inmueble. Su esposa, que era ama de casa, llevaba por nombre Vera Cochard Gallo, tenía 62 años y había nacido en Asti Turín, Italia.

La trabajadora que murió junto con ellos el día del sismo era Loreto Durán de 82 años, al parecer tenía toda la vida con la familia y había sido cuidadora de los hijos de la pareja. Loreto era originaria de Texcoco, Estado de México.

Una vez más, los cuerpos de estas tres personas no se rescataron, por lo que sus actas de defunción, expedidas el 23 de octubre, mencionan “sin cuerpo” en una nota. Las muertes de Francisco y su esposa fueron certificadas por personal de una funeraria; mientras que la de Loreto la hizo Alejandra Parra, una mujer que era ahijada de los Puente y a quien la cuidadora atendió en su infancia. Esta persona también certificó la muerte de otra vecina de origen griego.

Familia Robles San Román

Manuel Nicasio Robles González, comerciante de 62 años y originario de León, España, con nacionalidad española falleció en este edificio junto con su esposa e hija en el departamento que habitaban en el primer piso.

Su esposa era Carolina San Román. No fue posible encontrar acta de defunción, pero se tiene noticia de su fallecimiento. María Carolina Robles San Román era la hija de este matrimonio. Era una estudiante de 18 años, nacida en el D.F. No se encontraron los cuerpos de ningún miembro de esta familia, por lo que las actas de padre e hija tienen la leyenda “sin cuerpo”.

El acta de Manuel Nicasio está fechada el 6 de octubre, mientras que la de su hija tiene fecha del 10 del mismo mes. En ambos casos se asentó “siniestro del 19 de septiembre” como causa de muerte. Los trámites fueron realizados por otros hijos de Manuel y Carolina.

Familia Romero González

Manuela Romero Velázquez, ama de casa de 61 años y originaria de Santiago Tezoyuca, Estado de México falleció en este inmueble junto son su nieto de dos años Javier Eduardo Romero González, nacido en el Distrito Federal. Cabe mencionar que el niño vivía con sus padres en otro domicilio, pero en la noche del 18 de septiembre se quedó a dormir en casa de su abuela. Son los padres los que testifican en el acta de defunción de este niño del día 17 de octubre, asentando como causa de muerte “siniestro del 19 de septiembre” y la leyenda “sin cuerpo”.

Por su parte, el acta de Manuela se expidió hasta el 18 de diciembre de 1985, tres meses después del sismo. Al igual que para su nieto, no se encontró el cadáver por lo que se asentó “sin cuerpo” en el acta y la misma causa de defunción que el menor Javier. Además de los padres del niño, un sobrino de Manuela Romero se encargó de los trámites, Luis Jorge Arellano, quien sobrevivió al derrumbe sin lesiones y salió de entre los escombros por su propio pie.

Familia Romero Téllez

Petra Téllez Sarmiento, ama de casa de 100 años y nacida en Cuauxtla, Puebla falleció en este inmueble junto con su hija o nieta Teodocia Romero Téllez, ama de casa también, de 48 años con el mismo lugar de origen de Petra. Al igual que en muchos casos de este inmueble, los restos de estas mujeres no fueron encontrados; por lo tanto, en las actas de defunción expedidas el 17 de octubre de 1985 se asentó como causa de muerte “siniestro del 19 de septiembre” y “sin cuerpo”. Los trámites los realizaron los hijos y la nuera de Petra.

Familia Salgado Figueroa

Juan Manuel Salgado Morales, empleado de 32 años y originario de Puruándiro, Michoacán falleció junto a su esposa Rosa María Figueroa Espín, secretaria de 26 años nacida en Tehuixtla, Morelos. La pareja habitaba un departamento en el primer piso al fondo de este inmueble. A decir de sus familiares que buscaron los cuerpos por bastantes días, Rosa María se encontraba embarazada al momento de su muerte. Sus actas de defunción se expidieron el 25 de septiembre y apuntan como causa de los decesos “politraumatizado”. Certificaron las muertes hermanos y primas del matrimonio. Los restos se trasladaron al Panteón de Tehuixtla en Morelos.

Familia Sáenz Carrillo

José Luis Sáenz y Calderón, empleado de 49 años y originario del Distrito Federal falleció junto con su esposa y su hija en este inmueble. Irene Carrillo Amador, esposa de José Luis tenía 44 años, había nacido en Torreón, Coahuila y era ama de casa. La hija de ambos llevaba por nombre Claudia Gabriela Sáenz Carrillo tenía 19 años, era estudiante y su lugar de nacimiento era el D.F.

Como en el caso de muchas personas de este edificio sus cuerpos no fueron localizados, por lo que sus actas de defunción, expedidas el 29 de octubre, 40 días después del sismo, tiene la leyenda “sin cuerpo” y como causa de los decesos se asentó “siniestro del 19 de septiembre”. Los trámites de las actas los realizó un hermano de Irene Carrillo.

Familia Zavala García

Cecilia García de Zavala, ama de casa de 35 años y originaria de Zináparo, Michoacán, falleció en este edificio junto con sus hijas Ylce Yadira (12 años) y Tania Gabriela (4 años) Zavala García, ambas nacidas en el Distrito Federal. Sus actas de defunción se expidieron el 26 de septiembre, asentando como causa de muerte “politraumatizadas”. Los decesos fueron certificados por el esposo de Cecilia y padre de las niñas. Sus restos se llevaron al Panteón de Dolores.

Una hermana de Cecilia, de nombre Rosa María hizo gestiones y una manifestación afuera del derrumbe para detener el uso de maquinaria para remover los escombros lo que permitió localizar a sus familiares.

Familia Zepeda Silva

Ignacia Silva Ortega, empleada particular de 46 años y originaria de San Juan del Río, Querétaro falleció, junto con su hija Alejandra Zepeda Silva, de 12 años, originaria del Distrito Federal, tras el derrumbe de este edificio donde habitaban. Sus actas de defunción se expidieron el 20 de septiembre. En ellas se asentó como causa de la muerte “derrumbe, conjunto de lesiones”. Certificaron las muertes un hermano y un cuñado de Ignacia Silva. Los restos fueron llevados al Panteón Español.

El nuevo edificio en la esquina de San Juan de Letrán y calle Victoria en el centro histórico de la Ciudad de México. Foto de Google Maps.

Otros fallecidos

El comerciante Andrés Muñoz Rojas de 77 años y originario de Tepeyanco, Tlaxcala murió en este edificio por traumatismo múltiple, según se asentó en el acta de defunción del día 20 de septiembre. La muerte fue certificada por su hijo y sus restos se llevaron al Panteón de Tepeyanco en Tlaxcala.

La secretaria y recepcionista Ángela Godínez Ochoa de 22 años y nacida en Quitupan, Jalisco falleció en este inmueble. Su acta de defunción se expidió el 26 de septiembre primero en calidad de desconocida y más tarde se le añadieron los datos. Sus restos se llevaron al Panteón de Dolores.

Artemisa Mauromati Trijas, ama de casa de 58 años y originaria de Atenas, Grecia vivía en los altos de este edificio donde murió a causa de traumatismo, según se asienta en el acta de defunción del dos de octubre, trece días después del sismo. Certificaron la muerte su nieto y su nuera. Su cuerpo se llevó al Panteón de Dolores.

Caritina Pueblito del Rosario Mora Martínez primero fue identificada como desconocida en el acta de defunción del día 23 de septiembre. Meses después se añadió una nota completando los datos donde se mencionó que tenía 60 años, era originaria de Hacienda del Pozo, Querétaro y era jubilada. Certificaron la muerte personas sin parentesco y sus restos se llevaron al Panteón de San Lorenzo Tezonco.

Celia Aranguren Urrticochea, ama de casa de 53 años nacida en Sestao, España fue rescatada con vida de este edificio donde habitaba un departamento en el quinto piso. Fue llevada al Hospital La Raza donde falleció el 10 de octubre a causa de “choque hipovolémico, insuficiencia renal aguda, politraumatismo”. Su acta de defunción se expidió el 11 de octubre en donde se asentó que era divorciada y que se ignoraba su calidad migratoria. Los trámites los realizó una funeraria. Sus restos se llevaron al Panteón Español.

Elsa Hoyos Machín, empleada federal de 36 años y nacida en el Distrito Federal falleció en este edificio donde habitaba un departamento con su hijo y su esposo. Este último salió a las siete de la mañana con cinco minutos a llevar a su hijo al Colegio Simón Bolivar y por ello sobrevivieron al siniestro. Su acta de defunción se expidió el 29 de noviembre, 49 días después del sismo. Certificaron la muerte su hermano y su cuñada, pero como testigos, ya que el cuerpo no se recuperó.

El servidor público Enrique Herrera Hernández primero fue dado por desconocido en el acta de defunción del 25 de septiembre. Meses después se agregaron los siguientes datos: tenía 79 años y era originario de Apan, Hidalgo. Esta persona murió a causa de calcinación por derrumbe. Recordemos que en este inmueble estallaron algunos tanques de gas. Los trámites los realizaron personas sin parentesco y sus restos se llevaron al Panteón de San Lorenzo Tezonco. Es muy probable que primero se llevaran al cementerio y después fuera identificado por alguna fotografía.

Fidencio Mendoza Rojas, empleado de 56 años y originario de San Francisco Tetlanohcan, Tlaxcala falleció en este inmueble a causa del siniestro del 19 de septiembre, según consta en el acta expedida el 24 de octubre, 35 días después del sismo. Certificaron la defunción su esposa y sus hermanos. Sus restos se llevaron al Panteón de Dolores.

Francisca Chávez López, ama de casa de 69 años y oriunda de Rincón de Ramos, Aguascalientes falleció politraumatizada por movimiento telúrico en el tercer piso de este inmueble donde habitaba. Su acta de defunción se expidió el mismo 19 de septiembre por lo que se infiere que el suyo fue uno de los primeros cuerpos rescatados. Certificaron su defunción personas sin parentesco y una persona de nombre Ricardo Chávez que pudo ser su familiar. Sus restos se llevaron al Panteón Francés de La Piedad

La empleada Gloria Pasten Ramírez de 60 años y nacida en Ajapusco, Estado de México murió en este inmueble víctima de traumatismo múltiple, según se asentó en el acta de defunción del día 21 de septiembre. Certificaron la defunción un hermano y un sobrino. Sus restos se llevaron al Panteón de Ajapusco en el Estado de México.

Hilda Infanzón de Méndez, empleada de 28 años y originaria del Distrito Federal falleció a causa de politraumatismo por siniestro, según se asentó en el acta del día 21 de septiembre. Habitaba un departamento en el cuarto piso junto con su esposo, Francisco Méndez, quien al parecer no falleció pues no se encontró acta de defunción. Certificó la muerte su padre y sus restos se llevaron al Panteón de Dolores.

Javier Gutiérrez Mejía, estudiante y trabajador de 19 años, nacido en el Distrito Federal fue rescatado con vida tras el derrumbe de este inmueble. Sin embargo, murió en el Hospital Magdalena de las Salinas el 24 de septiembre, cinco días posteriores al temblor. La causa de muerte se asentó como politraumatismo a causa del sismo del 19 de septiembre. Su acta de defunción se expidió el 25 de septiembre donde un hermano certificó la muerte. Sus restos se llevaron al Panteón San Nicolás Tolentino.

Julieta Bernal López, empleada del poder judicial falleció en este inmueble. No se encontró acta de defunción, sólo se le menciona en otras fuentes. Se sabe que tenía 60 años y que había nacido en Morelia, Michoacán. Sus restos fueron llevados al Panteón de San Lorenzo Tezonco.

María Cristina Sotelo Dabaddie, pensionada de 72 años y originaria del Distrito Federal falleció a causa de traumatismo cráneo encefálico. Habitaba un departamento en el cuarto piso de este inmueble y era viuda de Luis Mota. Su acta de defunción se expidió el 21 de septiembre; certificaron la defunción su nieta y una sobrina. Sus restos se llevaron al Panteón Francés de la Piedad.

El acta de defunción de una de las personas no identificadas fallecidas como consecuencia del terremoto de 1985 en el edificio Escandón.

El empleado Mario Faustino Ramírez Anzures de 68 años y nacido en Cuautla, Morelos falleció víctima de politraumatismo. Su acta de defunción se expidió el día 24 de septiembre. Certificaron la muerte sus hijos y su cuerpo se trasladó al Panteón de San Lorenzo Tezonco.

Matilde Souza viuda de Casillas, ama de casa de 54 años y originaria de La Habana, Cuba falleció en este inmueble donde habitaba un departamento. Su acta de defunción se expidió el 23 de octubre, 34 días después del sismo debido a que su cuerpo no fue recuperado. Como causa de muerte se escribió siniestro del 19 de septiembre. Los trámites los realizaron su hija Joaquina Casillas y su vecina y amiga Alejandra Parra.

Maura Ávila de Herrera, dedicada al hogar, de 78 años y nacida en Toluca, Estado de México falleció en este inmueble. Al igual que en otros casos, al principio se le registró como desconocida en el acta del día 26 de septiembre, pero meses después se añadió una nota con los datos correctos. Sus restos se llevaron al Panteón de Dolores.

Nicasio Rodríguez Rosaldo de 72 años y originario de Ixtlahuaca, Veracruz quien habitaba en el tercer piso de este edificio falleció a consecuencia del sismo. Al parecer su cuerpo no fue encontrado y por lo anterior su acta se emitió hasta febrero de 1986, cinco meses después del temblor. El documento carece de varios datos importantes como la ocupación y la causa de muerte. Su hermana María Rodríguez realizó los trámites.

El mesero del Súper Leche, Rafael Camarillo Moncivaiz de 55 años y originario de Mezquite, Zacatecas falleció en su lugar de trabajo. Al principio se le dio como desconocido en el acta de defunción del 26 de septiembre, pero meses después se completaron sus datos. Sus restos descansan en el Panteón de Dolores.

Reynaldo Jorge Gutiérrez Jiménez, de aproximadamente 25 años, murió a causa del derrumbe causado por el sismo en este inmueble. No se encontró acta de defunción. Sus restos se llevaron al Panteón de Dolores.

El empleado del Súper Leche Santos Cruz Vargas falleció en la cocina de la cafetería donde se resguardó al momento del terremoto. Era oriundo de Rincón en el Estado de Hidalgo y tenía 36 años. Su acta de defunción se expidió hasta el 22 de octubre, 33 días después del sismo. Certificaron la defunción una hermana que también trabajaba en Súper Leche y su esposa quienes buscaron sus restos hasta el 20 de octubre sin éxito alguno; por lo anterior su acta dice “sin cuerpo” y en la causa se asentó “siniestro 19 de septiembre”.

Silveria Guadalupe Contreras Reyes, empleada de 55 años y originaria de Oaxaca, Oaxaca falleció a causa de siniestro, según se asentó en el acta de defunción del día 23 de septiembre. Certificó la defunción un hijo. Se menciona que era viuda de José López, pero no se encontró acta de defunción de esta persona. Sus restos se llevaron al Panteón Jardines del Recuerdo.

Personas desconocidas

Cuerpo desconocido del que no se especifica sexo ni edad aproximada debido a que la causa de muerte fue calcinación por derrumbe. Como en otros casos, esta persona murió a causa de las quemaduras por la explosión de tanques de gas. Los restos se llevaron al Panteón de San Lorenzo Tezonco.

Desconocido masculino del que no se tienen más datos más que la causa de muerte: “Quemadura en 4º grado carbonizado en 40% superficie corporal”. Los restos se llevaron al Panteón de San Lorenzo Tezonco, a la fosa común, al igual que otros cadáveres.

El acta de defunción de otra de las personas no identificadas fallecidas como consecuencia del terremoto de 1985 en el edificio Escandón.