
El caso de Mahmoud Khalil en crecientes tensiones por las manifestaciones pro-palestinas y el endurecimiento de las políticas migratorias de Trump.
Los Ángeles Press
Washington, D.C.— Mahmoud Khalil, exalumno de la Universidad de Columbia y residente legal en Estados Unidos, no pudo estar presente en el nacimiento de su hijo el pasado lunes debido a que permanece bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La información fue confirmada por su esposa, Noor Abdalla, en un comunicado.
Khalil, ciudadano sirio con tarjeta de residencia permanente en EEUU, fue arrestado el mes pasado en el contexto de su participación como líder en las protestas estudiantiles pro-palestinas en Columbia, en respuesta al conflicto entre Israel y Hamás. Su detención ha generado una ola de críticas por parte de organizaciones defensoras de los derechos civiles y comunidades universitarias en distintas partes del país.
Según Abdalla, ICE denegó una solicitud de liberación temporal que habría permitido a Khalil asistir al nacimiento de su hijo. En sus declaraciones, calificó la decisión como “intencional” y acusó a las autoridades migratorias, así como a la administración Trump, de usar el proceso migratorio para silenciar el activismo político de su esposo.
“Fue una decisión deliberada de ICE para hacernos sufrir a mí, a Mahmoud y a nuestro hijo”, expresó Abdalla. “Nos arrebataron estos momentos tan preciados como una forma de castigar su apoyo a la libertad palestina.”
Hasta el momento, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no ha emitido comentarios públicos sobre el caso ni respondió a la solicitud de información de medios como Axios.
A comienzos de abril, un juez de inmigración determinó que Khalil podía ser deportado, a pesar de su estatus como residente legal. Por su parte, los abogados del exalumno sostienen que su detención viola la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión y de reunión, y han solicitado su liberación inmediata.
La administración Trump, en un memorando reciente, defendió la legalidad de su expulsión al argumentar que el gobierno tiene derecho a deportar a no ciudadanos cuya permanencia represente una amenaza a intereses clave de la política exterior estadounidense.
El caso de Khalil se ha convertido en un símbolo del creciente conflicto entre el activismo universitario y las políticas migratorias, en un momento de fuerte polarización en el país.