Dan Driscoll renuncia y agrava vacío de liderazgo en el Pentágono

Juan Gabriel García

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Dan Driscoll ha presentado su renuncia este lunes, después de meses de tensión con el jefe del Pentágono, Pete Hegseth.

Por Juan Gabriel García

Nueva York — El secretario del Ejército, Dan Driscoll, ha presentado su dimisión este lunes, según ha anunciado la Casa Blanca. Driscoll, que era visto como el posible sucesor del actual secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha renunciado al puesto tras meses de tensión con su superior y en un momento especialmente delicado para la administración republicana: en plena campaña en Oriente Medio y a dos meses de las elecciones legislativas. La salida de Driscoll, además, aumenta el vacío de liderazgo que hace meses que arrastra el Pentágono.

“El secretario Driscoll ha sido sumamente eficaz a la hora de impulsar la agenda del presidente Trump para hacer que Estados Unidos vuelva a ser fuerte en el Departamento del Ejército, proporcionando un liderazgo excepcional durante operaciones militares históricas, restableciendo el énfasis en la preparación y la letalidad, ayudando en las negociaciones entre Rusia y Ucrania, y mucho más”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, en un comunicado a Associated Press.

Recientemente, The Washington Post ya había avanzado que Driscoll estaba contemplando presentar su baja voluntaria debido a los diversos choques con Pete Hegseth. A pesar de su importante rol en el área civil del Pentágono, hacía meses que Driscoll y el secretario de Defensa no se dirigían la palabra, según citaba el mismo medio. El secretario del Ejército era un viejo aliado de JD Vance, a quien conoció durante sus años en la facultad de Derecho de Yale y para quien trabajó de asesor. Fue el vicepresidente quien lo promocionó para el cargo que ahora abandona.

La salida de Driscoll se suma a la lista de bajas que ha ido acumulando en los últimos meses el Pentágono desde que el pasado mes de abril Hegseth destituyó al jefe del Estado Mayor del Ejército, Randy George. El general George era una figura clave para el mando militar de las fuerzas estadounidenses en uno de sus períodos más activos desde la guerra de Irak y Afganistán. También era un aliado de Driscoll, con quien compartía mucho mejor sintonía que con el secretario de Defensa.

Igual que ha pasado con el puesto de George, muy probablemente el Pentágono también tenga problemas para sustituir a Driscoll. La alta rotación de figuras experimentadas dentro de la cúpula militar está dejando escasas opciones a Hegseth para elegir perfiles formados. Desde agosto también sigue sin llenarse, la vacante para dirigir el Comando de Transformación y Entrenamiento del Ejército, el cual se encarga de supervisar el reabastecimiento de los misiles Patriot y otros sistemas críticos para el ejército.

El pasado mes de junio, Hegseth también obligó al general Christopher T. Donahue, máximo comandante del ejército estadounidense en Europa, a retirarse. La decisión comportó un duro revés para quienes le consideraban un referente en el impulso militar para adaptarse a un futuro campo de batalla dominado por drones e inteligencia artificial.

La salida de Driscoll supone un síntoma más de la bunkerización de Hegseth dentro del Pentágono, quien ha purgado unilateralmente buena parte de la cúpula militar. Tal como explicaba ya a elDiario.es, Carrie A. Lee, investigadora sénior del think tank German Marshall Fund, esta arbitrariedad en los ceses ha generado una cultura del miedo que puede estar interfiriendo en el asesoramiento que recibe tanto el secretario de Defensa, como el presidente estadounidense. “Y eso es una receta para recibir mala información y estar constantemente desprevenidos”, advierte Lee.

Fuente: elDiario.es