
Cinthya Alvarado Enriquez Miércoles, 20 de Noviembre del 2024
Marco Antonio Trinidad, un hombre de 59 años, pasó dos años recluido contra su voluntad en un centro para adictos en Tapachula.
Por Cinthya Elena Alvarado Enríquez
El 7 de diciembre de 2021, Marco Antonio Trinidad, de 59 años, desapareció de manera repentina. Reapareció dos años después, el 10 de octubre de 2023, en un anexo donde lo mantenían contra su voluntad, ingresado por el DIF municipal de Tapachula. Afortunadamente, estaba aparentemente saludable. Su sobrina Gloria lo había buscado incansablemente durante esos dos años, reportando su desaparición a la fiscalía, temiendo lo peor: que hubiera sido asesinado. Aunque lo encontró con vida, estaba en pésimas condiciones físicas y emocionales debido al encierro, el maltrato y la medicación excesiva.
Esta situación expone acciones que rozan lo criminal. Según el informe de la Fiscalía de Desapariciones, el DIF municipal lo ingresó al anexo argumentando que Marco Antonio estaba en situación de calle, sin identidad, familia ni domicilio. Había sido encontrado el 6 de diciembre de 2021 por Protección Civil, tirado en la calle, desorientado y bajo los efectos del alcohol. Fue llevado al Hospital General de Tapachula, donde el doctor Rodolfo Enrique de León Chang, en el expediente EXP. U2021/52433, lo reportó como estable y sano, aunque con aliento alcohólico. Sin embargo, Marco no recordaba su apellido ni su dirección, por lo que fue entregado al DIF. Allí, no pudieron mantenerlo bajo resguardo porque no cumplía la edad mínima de 60 años para ser considerado un adulto mayor. Según Alberto Bonilla, de Grupos Vulnerables, lo "más atinado" fue ingresarlo a un centro de rehabilitación debido a su supuesta dependencia al alcohol.
En enero de 2022, la sobrina de Marco, Gloria, reportó su desaparición a la fiscalía y se emitió una alerta a todas las autoridades. Sin embargo, ni Protección Civil ni el DIF reconocieron haber rescatado a Marco días antes. Tampoco respondieron cuando Gloria pegó carteles de búsqueda con su fotografía en las calles céntricas de Tapachula, la colonia Lomas del Tacaná y el propio DIF municipal.
Pasaron dos años hasta que, en septiembre de 2023, un conocido informó a Gloria que había visto a su tío Marco cerca de su domicilio, transportado en una camioneta del DIF y acompañado de personal de la dependencia. Esto reactivó la búsqueda de Gloria, quien acudió nuevamente al DIF. El trabajador social José Fernando Juárez Echeverría le confirmó brevemente que su tío estaba bajo resguardo del DIF, pero le negó más información, incluido el acceso a verlo. Citándole para la semana siguiente, Gloria no perdió tiempo y puso un nuevo reporte en la Fiscalía Costa Fronteriza, presionando con el apoyo de abogados para que la Fiscalía exigiera información al DIF.
Finalmente, el DIF entregó una carpeta con detalles de cómo habían mantenido a Marco alejado de su familia y conocidos, bajo medicación constante recetada por los médicos del DIF, Michelle Pfeiffer Llanes y Diego López Bartolón, además del doctor Luis Manuel Cruz Osorio. También informaron sobre las tres ocasiones en que le llevaron despensa y un episodio en enero de 2023 cuando Marco solicitó regresar a su domicilio. Según Carlos Alberto Bonilla Acosta, director de Atención a Grupos Vulnerables, en esa ocasión, los vecinos del paciente comentaron que, tras una consulta médica, Marco se resistió a regresar al centro de rehabilitación "Alegría de Vivir / Por la Gracia de Dios".
Vecino incómodo
Según el informe presentado por el DIF Tapachula, Marco Antonio Trinidad de León vivía solo, trabajaba como jardinero, padecía ataques epilépticos y, según declaró al último médico que lo atendió en 2022, había dejado el alcohol hacía diez años. También se mencionó que tenía alguna deficiencia mental. Sin embargo, lo que el informe no incluyó fue que Marco era vecino de la entonces presidenta municipal de Tapachula, Rosa Irene Urbina Castañeda. Tampoco se informó que, desde 2021, la fiscalía había intervenido en un predio invadido justo detrás de la propiedad de la alcaldesa. Dicho predio, de 150 metros cuadrados, donde Marco había vivido durante más de 40 años junto a sus padres (fallecidos años atrás), fue anexado a la propiedad de la alcaldesa mediante un proceso aparentemente irregular.
Víctimas de funcionarios públicos, bajo el terror
Gloria, sobrina de Marco, sintió desde el inicio un rechazo sistemático al intentar reportar la desaparición de su tío el 22 de enero de 2022. En la fiscalía, inicialmente no querían aceptar su denuncia, pero finalmente la Ministerio Público Rosa Isabel Reyes Gallegos registró el caso bajo el número R.A. 110-89-0501-2022. También acudió a la delegación local de Derechos Humanos y posteriormente a la Comisión Nacional de Derechos Humanos en Tapachula.
Gloria relató que desde que reactivó la búsqueda de su tío en 2023, sintió que la vigilaban. Cuando finalmente le entregaron a Marco, lo encontró en un estado alarmante: físicamente deteriorado y con capacidades mentales severamente limitadas. Según Gloria, su tío padecía ataques epilépticos leves, pero estos se controlaban. Además, aseguró que Marco no era alcohólico, sino un hombre funcional, autónomo, feliz, y querido por sus vecinos.
La situación se tornó más sospechosa cuando Gloria supo que en enero de 2023, el DIF había llevado a su tío a su antigua calle y, según informó, el trato recibido por Marco fue errático. Esto encendió sus alertas: estaba convencida de que la familia de la alcaldesa, e incluso ella misma, habían elaborado un plan para desalojar a su tío de su hogar y apropiarse del terreno.
Gloria recordó cómo, en diciembre de 2021, comenzaron las obras de renovación en la avenida 11 Norte, a pesar de que estaba en buen estado. El 6 de diciembre, Marco le reportó que un hombre había arrojado piedras a su choza. Al día siguiente, desapareció. Poco después, los vecinos vieron cómo una máquina destruyó la casita de lámina y todo lo que había dentro fue retirado.
Una lucha contra Goliat
Gloria enfrenta un desafío enorme al intentar obtener justicia, pues siente que las instituciones involucradas colaboraron en la desaparición forzada de su tío. Intentó indagar en el Registro Público de la Propiedad, pero no logró obtener información ya que el terreno no contaba con escrituras a nombre de su abuelo, aunque existían testimonios de un acuerdo verbal con la señora Concepción Gálvez de Aceves, esposa de Abel Aceves Merodio, benefactor de Tapachula.
El abuelo de Gloria nunca formalizó el acuerdo mediante escrituras, aunque se sabía que Abel Aceves había donado terrenos a familias de escasos recursos y vendido otros a precios accesibles. A pesar de contar con recibos de pagos antiguos y otros datos, en el catastro municipal no encontró información útil, y en la Dirección General del Archivo de Notarías en Tuxtla Gutiérrez tampoco halló registros que pudieran respaldar su caso.
En busca de respuestas, Gloria recurrió al Instituto de Transparencia para solicitar información sobre el proceso que llevó al DIF a internar a Marco en el Hospital General y luego en el anexo. Quiso saber quién firmó los reportes de Protección Civil, qué denuncia respaldó el desalojo del terreno y quién lo reportó como "invadido". No obtuvo ninguna respuesta ni logró dar seguimiento a sus peticiones.
Gloria sospecha que, en cada paso que daba, Rosa Urbina estaba al tanto de sus movimientos, lo que dificultaba aún más su lucha por justicia y verdad.
El padre de Gloria había trabajado para la familia Aceves, lo que la motivó a buscar algún apoyo con ellos. Finalmente encontró al yerno de don Abel Aceves, quien recordó a la familia Trinidad de León y confirmó que el terreno, según sus referencias, siempre les había pertenecido. Aclaró que, de no ser así, la familia de su esposa, Adela Aceves Gálvez, habría reclamado la propiedad. Esto evidencia que la Fiscalía nunca informó quién reportó el terreno como invadido, ya que legalmente solo podría hacerlo el legítimo propietario. Tampoco se esclareció quién dio la orden de demoler la casa, destruir documentos, pertenencias y borrar todo rastro de la vida del señor Marco Antonio Trinidad de León.
En el cuaderno de Atención iniciado por Gloria, la Fiscalía jamás vinculó el caso con el predio que afirmaron haber "rescatado", aunque en su momento sí publicaron sobre el desalojo en su cuenta de Facebook. Cuando Gloria recibió la confirmación de que su tío estaba en un anexo, presionó para que la Fiscalía investigara y judicializara los hechos, ya que claramente implicaban múltiples delitos. Sin embargo, el Ministerio Público Alejandro Rodas Mendoza se limitó a emplear el término "obligación" para instar al encargado del centro de rehabilitación "Por la Gracia de Dios", Daniel Morales Flores, a entregar información.
Las víctimas de delitos como desaparición forzada, privación ilegal de la libertad, despojo, asociación delictuosa y uso indebido de la función pública, entre otros, consideran que es prácticamente imposible obtener justicia. Gloria entiende que ni una denuncia penal ni una demanda civil tendrían éxito, ya que la presidenta honorífica del DIF en ese entonces era Irene Rubiera Urbina, hija de la entonces presidenta municipal de Tapachula, Rosa Irene Urbina Castañeda, quien actualmente es diputada federal. Además, Rosa Urbina cuenta con la protección del gobernador Rutilio Escandón, así como de diversas instancias gubernamentales, incluidas las Fiscalías de Distrito Costa-Soconusco y Estatal Electoral, la Secretaría de la Función Pública, el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana, la Auditoría Superior del Estado, la Fiscalía General de la República, el Registro Público de la Propiedad y juzgados federales.
Hoy, Rosa Urbina Castañeda, su esposo, el arquitecto Tomás Rubiera Espadas, y su hija Irene Rubiera Urbina viven en una casa ampliada en 150 metros cuadrados, el terreno que antes pertenecía a Marco. Según los vecinos, han construido una gran piscina, diseñado un hermoso jardín y levantado una imponente barda que rodea su propiedad, antes custodiada por patrullas policiales. Su hogar, cada vez más lleno de lujos y decoraciones, presume una colección de autos antiguos y modelos recientes que ya no caben en su cochera. Para Gloria, esta ostentación refleja los privilegios derivados de su posición política dentro del grupo Morena y el respaldo del "pueblo bueno y sabio", como ellos suelen referirse a sus votantes.