
Rodolfo Soriano-Núñez Domingo, 27 de Octubre del 2024
Rodé es clave para entender cómo la Iglesia Católica desestimó las acusaciones contra la Legión de Cristo, los Heraldos del Evangelio y el Sodalicio.
Además del papel de Rodé, en Argentina una víctima obtiene justicia y en México, a pesar del conflicto entre la presidencia y la Corte, un exsacerdote obtiene libertad bajo fianza en una audiencia a la una de la madrugada.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
La historia del Sodalicio peruano se parece cada vez más a la de las telenovelas mexicanas: mucho ruido y alboroto, poca o ninguna sustancia para abordar el verdadero problema: las vidas destrozadas por sacerdotes depredadores y aquellos que, como Luis Fernando Figari, el fundador de esa “orden”, nunca fueron sacerdotes pero disfrutaron de muchas de las prebendas que tuvieron Marcial Maciel o Carlos Miguel Buela en la Legión de Cristo y el Instituto del Verbo Encarnado, respectivamente.
En el más reciente acontecimiento en Lima, la nunciatura en Perú recibió un mensajero muy caro: un abogado con licencia de notario enviado allí por Jaime Baertl y Juan Carlos Len Álvarez, dos de los 15 exlíderes del Sodalicio expulsados hasta ahora por el papa Francisco.
Baertl, como el protagonista masculino de cualquier telenovela, ama exhibir su poder y su conocimiento de cómo impactar a su público. Decidió hacer un gesto de desaprobación, pero en lugar de hacerlo como lo han hecho otros exlíderes del Sodalicio, con silencio o, al menos, con decoro, optó por el uso grandilocuente de un abogado para entregar una carta al nuncio en Perú.
En realidad no había necesidad de contratar a un notario público. Pero a Baertl, como a muchos otros líderes de movimientos como el Sodalicio, la Legión de Cristo mexicana o el Instituto del Verbo Encarnado argentino, le encanta actuar ante el público.
Aquí es importante tener en cuenta que, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde la función de notario público es tan común que los servicios en El Bronx, como uno de los tantos ejemplos posibles, se ofrecen al lado de una tienda de comida rápida y una peluquería, como prueba la foto que antecede a este párrafo, de Grand Avenue en El Bronx, en la mayoría de los países de América Latina dichas funciones son el ámbito de abogados costosos, generalmente contratados cuando uno compra una casa o escribe un testamento.
El notario público utilizado por Baertl tiene incluso un sitio web propio, con un sistema muy completo para actualizar a sus clientes sobre cómo avanzan sus negocios en las complejas estructuras del poder judicial peruano, algo que sería impensable para los notarios públicos en Estados Unidos.
El arte de la faramalla
No es el notario público más caro de Lima, pero no había necesidad real de contratar a un abogado para entregar una carta a la Nunciatura Apostólica. Pero a Baertl, como a otros dirigentes del Sodalicio, le encanta intimidar a quien se le cruce en el camino, y ahora le tocaba al arzobispo Paolo Rocco Gualtieri ser testigo del poder de Baertl y de su dominio de los símbolos y del sistema judicial peruano.
Los notarios en Perú deben ser abogados y están acostumbrados a este tipo de juegos y amenazas legales. Por eso utilizan sellos y leyendas para limitar el verdadero alcance de su intervención. En este caso específico, el notario público peruano limita su intervención en el asunto al acto de ser mensajero.
En la parte superior de la primera página, el notario dice que no es el autor de la pieza. Al final de esa página y de la siguiente, hay otro sello que indica que el notario no asume ninguna responsabilidad por el contenido del documento, su firma o la identidad de los involucrados.
El PDF está disponible aquí para descargar y puede leerlo en el cuadro arriba de este párrafo.
En el reverso de la segunda página se desmorona la faramalla de Baertl porque allí el notario dice que su firma sólo entregó la carta. A continuación aparece una imagen de esa leyenda.
Entonces Baertl contrató un mensajero caro, algo que podrían haber hecho los mensajeros locales en Lima, empresas como RAMSEM o KCR Courier, mucho más barato, pero sin el estilo, el impacto de usar un notario público para entregar la carta.
La carta no prueba nada. Baertl pide a la nunciatura que se retracte de su expulsión del Sodalicio porque:
- La acusación de abuso sexual contra Baertl y Len Álvarez es nueva para ellos. No estaban al tanto de ella.
- Pretenden ser inocentes de cualquier responsabilidad sobre irregularidades ocurridas en empresas con algún tipo de asociación con el Sodalicio.
- No reconocen ser responsables de los pecados que llevaron a su expulsión del Sodalicio.
- Consideran que la acusación de ser responsables de apropiación indebida y uso privado de fondos y bienes de empresas con vínculos con el Sodalicio es una calumnia y difamatoria.
- Piden una retractación y una rectificación de las resoluciones que los expulsan del Sodalicio.
Baertl melodramático
El problema principal no es la naturaleza melodramática de los recursos que utiliza Baertl al pagar a un notario público para entregar este documento. Es el hecho de que no está dispuesto a reconocer su culpa.
Lamentablemente, es imposible conocer los detalles de las acusaciones contra Baertl y los otros 14 expulsados del Sodalicio porque no se tiene acceso al informe final realizado por el arzobispo maltés Charles Scicluna y su segundo al mando, el sacerdote español Jordi Bertomeu.
Es aquí donde es necesario plantear la pregunta de por qué el papa actúa como lo hace, con lo que, de hecho, no son más que una serie de manazos en las muñecas a los líderes de una “orden” religiosa extremadamente abusiva.
Esa es una pregunta que nadie en Roma responderá nunca porque lo que sucedió en el Sodalicio sólo fue posible porque muchas figuras claves en la Curia Romana y en la dirección de las diócesis católicas clave en Perú estaban dispuestas a desestimar todas las acusaciones, formales o informales, presentadas al menos desde el año 2000, cuando José Enrique Escardó Steck presentó la primera denuncia formal sobre lo que estaba sucediendo en esa orden.
Es el mismo viejo patrón de negación a toda costa. La única diferencia es que esta vez los ex líderes del Sodalicio están evitando cualquier referencia al Papa Francisco para prevenir la amenaza de una excomunión como fue con Giuliana Caccia Arana y otros exlíderes del Sodalicio.
Este patrón no es nuevo. La Iglesia Católica vio algo similar sucediendo cuando el exnuncio en Estados Unidos, Carlo Maria Viganò, decidió atacar al papa Francisco.
Cuando eso sucedió, Viganò hizo todo lo posible para presentar a Francisco como reacio a resolver la crisis de abuso sexual por haber mantenido a Theodore McCarrick, a pesar de que McCarrick renunció a su cargo como arzobispo de Washington, DC, el 16 de mayo de 2006, cuando cumplió 75 años, y a pesar de que Benedicto XVI aceptó, un poco después, la renuncia proforma que se vio obligado a presentar en ese momento.
El informe McCarrick fue una respuesta enérgica de la Santa Sede a las acusaciones sin fundamento de Viganò sobre el papel de Francisco respecto de McCarrick pues, como demostró el informe, fueron Viganò y el propio Benedicto XVI quienes permitieron que McCarrick siguiera activo a pesar de las acusaciones que ya existían antes de que sus colegas cardenales eligieran a Jorge Mario Bergoglio para reemplazar a Joseph Ratzinger, como describe el informe McCarrick, disponible aquí sólo en inglés.
Escándalo, otra vez
Entonces, ¿por qué Roma está gestionando la crisis en el Sodalicio como lo está haciendo? ¿Por qué no hay ninguna indicación de que recibiremos una copia del informe sobre el Sodalicio?
Es posible suponer que, a diferencia de lo que ocurrió con McCarrick, que ya era fuente de un escándalo por sí mismo y dio a Viganò una excusa para mantener sus ataques contra Francisco, con el Sodalicio la situación es mucho más compleja y llega hasta el punto de forzar preguntas sobre la forma en que Juan Pablo II, Benedicto XVI y muchos de sus subordinados más cercanos en la Curia Romana han lidiado con la crisis de abusos sexuales del clero en los últimos 40 años aproximadamente.
A estas alturas está claro que Francisco no está dispuesto a suprimir organizaciones depredadoras como la Legión de Cristo o incluso el Instituto del Verbo Encarnado, con el que Francisco ha tenido una relación conflictiva que se remonta a sus años como vicepresidente y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.
El papa Francisco ha recompensado la relativa docilidad de la Legión de Cristo con puestos en la Curia Romana y con castigos silenciosos. Los lectores deben tener en cuenta, en este sentido, que la diferencia clave entre la Legión de Cristo y el Sodalicio no es la escala de la conducta depredadora.
La diferencia radica en el hecho de que los exlíderes del Sodalicio como Alejandro Bermúdez y Jaime Baertl no están dispuestos a aceptar dos hechos: hubo abusos en el Sodalicio y ellos estuvieron involucrados, de una manera u otra, en esos abusos.
Bermúdez sigue utilizando sus cuentas de redes sociales para eludir el fondo de su responsabilidad cuando se trata de explicar de manera creíble su papel como operador clave del Sodalicio, responsable de destruir a las víctimas de abusos sexuales del clero y, más aún, a los periodistas dispuestos a escribir sobre lo que ha estado sucediendo allí desde mediados de los 1970.
La situación hace que sea aún más relevante tener una versión, aunque sea censurada o testada, del informe completo. Sin embargo, Los Ángeles Press no ha podido encontrar alguna esperanza de que el informe salga a la luz por todas las responsabilidades implicadas en el surgimiento y crecimiento del Sodalicio.
Sería posible señalar a muchos culpables. Un asiduo a este tipo de relatos sería el ahora fallecido cardenal italiano Angelo Sodano. Desde sus días como nuncio apostólico en Chile, hizo acuerdos inexplicables para proteger a Marcial Maciel, Fernando Karadima y más tarde a Carlos Miguel Buela.
Él es la razón por la que Francisco recortó la autonomía financiera de la Secretaría de Estado en la Curia Romana. Varios relatos de lo que ocurrió en esa entidad durante el pontificado de Juan Pablo II hablan de una interminable transferencia de fondos de los principales depredadores de la Iglesia Católica que recibían ayuda de Sodano cuando alguna otra oficina en Roma parecía estar dispuesta a hacer su trabajo.
El eslabón perdido
Por supuesto, cualquier comprensión profunda de la crisis de los abusos sexuales del clero necesitaría tener en cuenta el papel de Juan Pablo II y de Joseph Ratzinger y más tarde Benedicto XVI.
Pero otro actor clave es el cardenal Franc Rodé, y diferentes fuentes hablan de él como una de las razones por las que hay poca o ninguna expectativa de que el informe sobre el Sodalitium se haga público.
Es una criatura de la Guerra Fría. Nacido en los Balcanes desgarrados por la guerra, su familia pudo huir a Suiza y desde allí llegaron a Argentina. Rodé entró en la vida religiosa en Argentina como miembro de la Congregación de la Misión, también conocidos como vicentinos en el mundo de habla española, una orden con raíces en Francia.
Eso explica que Rodé haya recibido su ordenación como diácono y presbítero en París en 1959 y 1960, respectivamente. Veinte años después ya trabajaba en la Curia Romana. En 1997, Juan Pablo II le nombró arzobispo de Lubjliana (Eslovenia) y siete años después regresó a Roma como prefecto de la entonces Congregación (hoy Dicasterio) que se ocupa de las órdenes religiosas en la Iglesia Católica.
Desempeñó un papel clave como promotor del Sodalicio, en el encubrimiento y normalización de los numerosos crímenes de Marcial Maciel en la Legión de Cristo y en el fomento de al menos otras dos “órdenes” con conocidas prácticas depredadoras: los Heraldos del Evangelio y Pro Ecclesia Sancta, una “orden” más pequeña en Perú.
También participó en la segunda y última “visita apostólica” del Instituto del Verbo Encarnado en Argentina. En ese caso, el balance no es tan malo como en el caso de la Legión de Cristo, cuando Rodé era uno de los principales clérigos que investigaban el legado de Maciel, porque Benedicto XVI destituyó a Carlos Miguel Buela de la jefatura y lo envió a una especie de jaula de oro en una de las parroquias que maneja el Instituto en Italia.
Sería imposible proporcionar en este momento toda la información disponible sobre el papel de Rodé, basta decir que Rodé se hizo un nombre como el campeón de las organizaciones depredadoras cuando hizo una defensa apasionada de la Legión de Cristo, el Sodalicio y los entonces relativamente recientes Heraldos del Evangelio brasileños en Aparecida, Brasil.
La basílica brasileña, el templo católico más grande del mundo, fue la sede de la Quinta Conferencia General de los obispos católicos de América Latina, el llamado CELAM, cuyo documento final está disponible en español aquí.
Línea estándar
Rodé asistió a la reunión como delegado designado por el entonces papa Benedicto XVI (ver la lista de participantes de esa reunión aquí).
No se trató de un nombramiento especial, pues ya era entonces el jefe de la Congregación (hoy Dicasterio) para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, que se ocupa de todas las “órdenes”, masculinas y femeninas, en el mundo católico.
Rodé repitió un argumento que era la línea estándar tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI al tratar con nuevas organizaciones que en algunos casos actuaban como órdenes religiosas, pero que se alejaban de la comprensión ordinaria de lo que era una orden religiosa hasta finales de los años 1970.
El problema es que Rodé estaba impulsando esa comprensión de esas organizaciones en 2007, cuando Marcial ya estaba en una especie de limbo porque ni el gobierno mexicano ni el estadunidense estaban dispuestos a perseguirlo y porque el “castigo” de Benedicto XVI tras las muchas revelaciones de su conducta depredadora antes de su muerte fue enviarlo a orar.
Maciel marcó el tono con el que su orden abordaría las acusaciones en su contra. Nunca admitió realmente haber cometido ningún delito, pero a diferencia del superdepredador chileno Fernando Karadima y, más claramente, de los antiguos líderes del Sodalicio, aceptó tranquilamente el “castigo”.
A pesar del "castigo", Rodé ya en 2007 estaba movilizando a la Legión de Cristo para mantenerse viva. En este texto (disponible aquí) Rodé saluda al Regnum Christi, al tiempo que elogia explícitamente a Marcial Maciel, a pesar de que ya estaba “condenado” a la vida de “oración y penitencia” que Benedicto XVI vio como una especie de castigo.
Un año después, en 2008, Rodé fue a México. Allí decidió doblar la apuesta. Después de la muerte de Maciel, elogió al fundador de la Legión de Cristo diciendo que dado que “el fruto (de la Legión) es bueno, ¿podemos decir entonces que el árbol es malo? Desde un punto de vista puramente lógico, diría que no”.
Entonces Rodé, el cardenal encargado de mantener la disciplina de las órdenes religiosas católicas dijo: “Absuelvo al padre Maciel. No lo juzgo”
Frutos y árboles
Otra fuente, en 2010, proporciona más detalles sobre la disposición de Rodé a desestimar las acusaciones contra Maciel:
Todo esto es fruto del genio del padre Maciel, que supo estar por encima de su tiempo. Trascendía el tiempo. Era soberano, era libre, no estaba condicionado por las corrientes momentáneas de opinión. Y por eso fue uno de los pocos capaces de evitar los errores cometidos después del Concilio (Vaticano II). Tuvo la perspicacia de ver los peligros y las trampas de la secularización, y evitarlas.
Rodé utilizaría un enfoque similar en Aparecida, elogiando las acciones de Maciel y extendiendo la misma actitud a las órdenes ya acusadas entonces de ser tan depredadoras como lo era la Legión.
Entre los beneficiarios de la generosidad de Rodé estaban el Sodalicio peruano y los Arautos do Evangelho (Heraldos del Evangelio) brasileños. En esa época, Rodé presidió, por ejemplo, la ordenación de diáconos y sacerdotes de los Heraldos.
Allí siguió el enfoque hacia el sacerdocio como una forma de inculcar en los destinatarios una especie de sello perpetuo, la ideal del cambio ontológico, que lleva a muchos católicos a asumir que todo lo que hace un sacerdote, incluido el abuso sexual, es de alguna manera justo porque proviene de un individuo tocado con ese don especial que, según los clérigos de alto rango, es la ordenación.
Un extracto de la revista publicada en ese momento por los Heraldos, en portugués, aparece en el recuadro después de este párrafo. El número completo está disponible en uno de los sitios web de los Heraldos aquí.
Extracto de la revista de julio de 2007 de los Heraldos. Disponible sólo en portugués.
Dos años después, en 2009, Rodé regresó a Brasil. Esta vez como representante del papa Benedicto para entregar un premio a Joao Scognamiglio Clá Dias, el sacerdote y fundador de los llamados Arautos que aparece en la imagen inmediatamente después de este párrafo.
En la ceremonia, Rodé colmó de elogios a Clá Dias, como narra este texto.
No es que Rodé estuviera dispuesto a aceptar todo de las órdenes que supervisaba en la Curia Romana. Fue un impulsor clave de la “visita apostólica” lanzada contra las órdenes religiosas femeninas por los miembros más conservadores de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.
Suave con Maciel, duro con las monjas
El mismo año en que fue a Brasil para elogiar a Clá Dias, en 2009, Rodé presentó la visita apostólica contra las monjas de Estados Unidos como una decisión derivada de la preocupación de Roma por el bienestar espiritual y material de las hermanas, pero, en realidad, la visita no fue tan generosa como lo describe el National Catholic Reporter en un texto de ese año disponible sólo en inglés.
Todo lo contrario, la visita apostólica fue severa con las pequeñas órdenes femeninas, cuyo único delito fue permitir a sus hermanas integrantes cursar estudios, incluso doctorados, rompiendo con la concepción más tradicional del papel de las monjas en la Iglesia Católica como sirvientas con hábito que prestan servicios domésticos a obispos, sacerdotes y seminaristas.
Este texto en inglés de Jason Berry de diciembre de 2012 proporciona más detalles sobre cuán contradictoria fue la investigación de Rodé contra las monjas estadunidenses al considerar su propio historial y el de muchos de los obispos que presionaron para que se hiciera esa investigación. Francisco acabó con la investigación poco después de su elección en 2013.
A diferencia de la actitud de Rodé hacia las monjas, pero en sintonía con su actitud hacia las órdenes masculinas empañadas por acusaciones de abuso sexual por parte del clero, Rodé absolvió a los monjes de la abadía benedictina de Ettal, Alemania, como cuenta este texto en inglés de 2010.
En un principio, el arzobispo y ahora cardenal Reinhard Marx de Munich, la diócesis que alguna vez dirigió Benedicto XVI, inició una investigación por no seguir las pautas diocesanas para denunciar abusos sexuales. Lejos de ponerse del lado de Marx, Rodé encontró una manera de exculpar al abad y sus subordinados para evitar cualquier acción disciplinaria de Roma.
Hace cinco años, Jason Berry ya destacó el papel del cardenal Rodé para evitar cualquier cambio en lo que respecta a los abusos sexuales del clero. En ese artículo, entra en detalles sobre cómo Rodé estuvo dispuesto repetidamente a desestimar cualquier acusación o críticas a Maciel ya que “no era su confesor” (texto en inglés).
Prácticas depredadoras
Rodé fue junto con su colega cardenal Velasio de Paolis, y el entonces arzobispo de Denver Charles J. Chaput, parte de la investigación sobre las prácticas depredadoras en la Legión de Cristo.
A estas alturas, como ya se ha subrayado en entregas anteriores de esta serie sobre el Sodalicio, debe quedar claro que Chaput jugó un papel clave no sólo proporcionando pistas de aterrizaje para la entrada del Sodalicio a los Estados Unidos en Denver y más tarde en Filadelfia.
Chaput también legitimó las prácticas en la organización peruana. No hay registro de que haya ido tan lejos como Rodé, pero estaba muy dispuesto a recibir a los líderes del Sodalicio en Denver y Filadelfia, e iba a ir a Perú para asistir al menos a una de sus asambleas, como lo prueba la imagen después de este párrafo.
La generosidad de Rodé también estaba disponible para otra orden peruana con acusaciones en curso de abuso, espiritual por decir lo menos, la llamada Pro Ecclesia Sancta (Por la Santa Iglesia en latín).
Es imposible abordar las acusaciones existentes allí, pero si el interés del papa Francisco en profundizar en los principales impulsores de las prácticas depredadoras en su Iglesia es real, Pro Ecclesia Sancta debería ser el próximo en la fila en lo que respecta a Perú. El vídeo está disponible aquí.
Sin embargo, cualquier decisión sobre esa organización mucho más pequeña en Perú tendrá que esperar para ver cuántos trucos sacarán de la manga Baertl, Bermúdez y el resto de los líderes ahora expulsados del Sodalicio.
Esta serie proporcionará más detalles sobre el papel de Rodé como el eslabón perdido en muchos de los casos de “órdenes” religiosas depredadoras en América Latina y otros lugares, ya que está claro que el truco de Baertl de usar un notario público para entregar la carta al nuncio en Perú no terminará allí. Tiene una cierta afición por la teatralidad de los procedimientos.
A él, como a muchos otros líderes de organizaciones depredadoras, le encanta jugar a la víctima, y está más que dispuesto a ofrecer la actuación de su vida. Más aún cuando existe una clara coalición de obispos y cardenales católicos dispuestos a desafiar al papa Francisco en cualquier tema.
El propio Rodé ha estado más que dispuesto a alimentar el mito de un “papa peronista”, un papa tan atraído por las políticas de izquierda que cualquier persona con conocimiento real de la actitud que tuvo Jorge Mario Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires durante los mandatos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner como presidentes de Argentina sería incapaz de digerir esas ideas.
En algún momento durante el mandato de Néstor Kirchner, La Nación, el periódico de referencia en Argentina, llamó a Bergoglio el jefe de la oposición al gobierno peronista de Kirchner.
Más de Argentina
En Argentina, la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual del Clero pudo anotarse una victoria en la lucha por lograr una medida de justicia para las víctimas de prácticas depredadoras allí.
La victoria llega después de una sentencia a cuatro años de prisión efectiva al sacerdote Fernando Páez. Como es una triste realidad, no hay ninguna indicación de la diócesis de Salta en Argentina si Páez enfrentará alguna acción disciplinaria interna de su iglesia.
Al igual que con Julio César Grassi, quien sigue siendo sacerdote a pesar de una sentencia de larga data en su contra, no está claro qué pasará con Páez.
El mensaje publicado en sus redes sociales conmemora la sentencia contra Páez.
Volviendo a Grassi, la misma red de sobrevivientes argentinos está preocupada por lo que dijeron los invitados al programa de televisión 59 segundos en la cadena de televisión pública de España.
La Red argentina de sobrevivientes rechaza la idea de que el papa Francisco haya cambiado su comprensión de la crisis de abusos sexuales del clero después de su viaje pastoral a Chile y Perú en 2018.
Apropiadamente, recuerdan el caso de Grassi, quien sigue siendo sacerdote y que con frecuencia se jacta de una relación cercana con el papa Francisco como un ejemplo de cómo, en realidad, Francisco no ha cambiado tanto su comprensión del tema o las prácticas más comunes de su iglesia.
Una entrega anterior de esta serie entró en algunos de los detalles del caso de Grassi. Esa entrega está vinculada después de este párrafo.
Las objeciones de la Red Argentina están en un hilo en lo que solía ser Twitter. Ahí refutan lo que se dijo sobre Francisco en el programa de Radio Televisión Española. El hilo aparece después de este párrafo.
Además del caso Grassi como ejemplo de por qué afirman que no ha habido cambios, también plantean objeciones con respecto a la "tolerancia cero" del papa Francisco.
Entre las objeciones clave está la falta de voluntad de las diócesis argentinas de abrir sus archivos para permitir una mejor comprensión de la escala de la crisis de abuso del clero allí.
Objeciones similares existen para cualquier país de América Latina.
Además, enfatizan la cuestión de cuánto está dispuesta a gastar la Iglesia Católica en Argentina para defender a los clérigos con acusaciones creíbles de abuso sexual por parte del clero.
Como suele suceder en otros países de América Latina, las diócesis utilizan todos los trucos a su alcance para tratar de disuadir a las víctimas de buscar justicia en los tribunales.
Y de México
Es en ese sentido que es necesario ver un caso de México, donde la arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, logró que uno de sus exsacerdotes con una acusación creíble de abuso sexual por parte del clero saliera bajo fianza.
Lo hicieron de la manera más absurda. La audiencia para decidir si Francisco Javier Albores Teco saldría bajo fianza se llevó a cabo a la 1:00 am del jueves 24 de octubre.
La decisión del juez de permitir que Albores Teco quede libre, sin brazalete ni alguna otra medida que le impida huir para evitar el juicio, es más preocupante ya que México se encuentra en medio de una crisis constitucional que enfrenta a la Presidencia y al Poder Judicial.
Es difícil imaginar cuántos botones tuvo que presionar alguien para permitir que esto sucediera. Cabe señalar que la cuenta de Facebook de Albores Teco se ha enfocado cada vez más en los últimos dos años en temas políticos que religiosos.
Hasta marzo de este año apoyaba activamente al ahora gobernador electo de Chiapas, Eduardo Ramírez, casi a diario, a pesar de que este se encontraba en algún tipo de arresto, por lo que o bien prestó su cuenta a otra persona, o bien tuvo acceso a un teléfono o a una computadora mientras estaba bajo arresto.
La forma en que se llevó a cabo la audiencia es más preocupante dado el hecho de que la semana pasada Marcelo Pérez, un conocido sacerdote de la vecina diócesis de San Cristóbal de Las Casas, fue asesinado después de presidir la misa dominical matutina, como narra el texto enlazado después de este párrafo.
El caso de Albores Teco se remonta a una noticia que publicó Los Ángeles Press en 2023 sobre el encubrimiento que brindaron 15 obispos mexicanos y una madre superiora a sacerdotes acusados de abuso sexual por parte del clero.
El obispo Fabio Martínez Casillas, fallecido el 25 de noviembre de 2023, estaba ayudando a Albores Teco. Ahora, es el actual canciller de la arquidiócesis Eduardo Palomo Beltrán quien ayuda a Albores Teco.
Fuentes de Tuxtla Gutiérrez dijeron a Los Ángeles Press que otros sacerdotes de allí piden activamente donaciones para apoyar la defensa de Albores Teco, a pesar de que la fianza es barata: 15 mil pesos mexicanos, poco menos de 750 dólares estadounidenses. Albores Teco tendrá que firmar regularmente cada dos semanas en el tribunal que se ocupa de su caso.
Los abogados de la víctima se opusieron a la decisión del juez de concederle la libertad bajo fianza, ya que Albores Teco residirá en un centro dirigido por clérigos a pesar de que ya no es sacerdote.
Como es cada vez más frecuente en los casos de abuso sexual por parte del clero, la víctima de Albores Teco no era un varón menor de edad, sino una monja que era integrante de las Discípulas de Jesús el Buen Pastor, una orden femenina local bajo la jurisdicción de la arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado de Chiapas en el sur de México.
Rodolfo Soriano-Núñez