Jael Malagón Uscanga presenta petición formal de indulto a Sheinbaum

Antonio Rosales

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Jael Malagón Uscanga, quien lleva casi 19 años en prisión acusado falsamente de "otros secuestros" por parte de la extinta Isabel Miranda de Wallace.

Por Antonio Rosales

Al mediodía de este 19 de marzo, Jael Antonio Malagón Uscanga, sobreviviente de tortura y culpable fabricado aún en prisión, por acusaciones falsas de María Isabel Miranda Torres, la “señora Wallace”, solicitó formalmente por escrito a la presidente de México, Claudia Sheinbaum Pardo, el indulto, tras haber sido sentenciado a 70 años de prisión, después de 18 en prisión preventiva.

En la carta recibida por la directora general de Atención Ciudadana de Presidencia de la República, Adriana Contreras Vera, bajo el folio 20250319MAUJRO, Malagón narra no sólo de la imputación de cargos y pruebas falsas de las que fue víctima, sino también de la detención arbitraria que sufrió el 28 de diciembre de 2006 en el Distrito Federal (hoy Ciudad de México), a manos de agentes de la entonces Secretaría de Seguridad Pública, a cargo del hoy convicto en Estados Unidos, Genaro García Luna, y de la misma Isabel Miranda Torres.

Acuse de recibo de la petición de indulto a la presidente Claudia Sheinbaum, por parte de Jael Malagón Uscanga.

En la misiva, Malagón Uscanga refiere los maltratos y torturas que ha padecido en prisión, mismos que le ocasionaron el desprendimiento de la retina de un ojo en mayo de 2010, así como el calvario económico y emocional que ha sufrido su madre, Elena Uscanga, en la lucha por la justicia y su libertad.

Destaca que se trata de “un proceso plagado de irregularidades y violencia, que me ha condenado a vivir en condiciones inhumanas”.

“Mi madre, la señora Elena Uscanga, ha sido mi único sostén todos estos años. A pesar de su avanzada edad y limitaciones económicas, ha tenido que realizar pagos constantes a las autoridades carcelarias para garantizar mi seguridad y mi alimentación dentro de prisión. El desgaste emocional y físico que ha enfrentado mi madre es inconmensurable (...) Mi madre es una víctima colateral de este caso”.

Jael Malagón: El infierno de la telaraña de Isabel Miranda

Tras su detención arbitraria en diciembre de 2006, sin orden de aprehensión previa, a Jael Malagón se le sembró droga durante su detención, y fue acusado por Isabel Miranda de ser miembro de la supuesta banda de secuestradores liderada por César Freyre Morales, también inculpado falsamente, ya completamente desmontado y desmentido por la periodista Guadalupe Lizárraga en El falso caso Wallace (2018) y La lucha por la verdad (2019), pero aún sostenido por la Fiscalía General de la República, a cargo de Alejandro Gertz Manero.

Uno de los elementos con los que inició su “cacería” Isabel Miranda fue una fotografía donde aparecen Jael Malagón Uscanga y su exesposa, con el hijo pequeño de ambos, así como también César Freyre, Juana Hilda González, Jacobo Tagle, Brenda Quevedo y los hermanos Castillo Cruz, con una cruz en Chalma, poblado ubicado en Malinalco, Estado de México, lugar popularmente conocido por su iglesia y santuario del Señor de Chalma, y mismo que es destino de ofrendas y peregrinaciones para la población mayormente católica de México. Dicha fotografía fue robada del departamento de Juana Hilda González Lomelí, tras su detención el 10 de enero de 2006, y las agresiones físicas y amenazas que sufrieron ella y su hermano, para obligarla a declararse culpable e inculpar a los demás coacusados. Una versión previamente fabricada por los agentes de la SIEDO, Braulio Robles Zúñiga y Osvaldo Jiménez Juárez.

De izq. a der., arriba: Albert Castillo Cruz, Jael Malagón, Juana Hilda González Lomelí, César Freyre, Jacobo Tagle Dobin, Brenda Quevedo Cruz. Abajo: Tony Castillo Cruz. Los rostros e identidades de la exesposa e hijo de Jael las reservamos, en respeto a la familia de Jael.

Con el fin de poder retenerlos en prisión a falta de otros elementos probatorios, así como para poder sostener el caso en el ámbito federal en lugar de solamente en el local como correspondía, Isabel Miranda buscó la forma de poder acusarlos de “delincuencia organizada”. Conteniendo una sonrisa al comenzar a relatarlo, la propia “señora Wallace” lo reconoció en entrevista con la periodista de farándula, Mónica Garza, para el programa Historias Engarzadas, transmitido entonces por los canales de Televisión Azteca y actualmente disponible en YouTube: “Cuando yo me entero de que había un delito que se llamaba delincuencia organizada, (…) me entero de que tenía que probar el Ministerio Público por lo menos dos secuestros… Entonces tengo que buscar la manera de poder probar otro secuestro para que pueda permanecer en el ámbito federal, porque para mí era muy importante que se quedara en la PGR”.

Cuando la Procuraduría General de la República, actualmente Fiscalía, atrajo el caso del supuesto secuestro Wallace se encontraba a cargo de Daniel Francisco Cabeza de Vaca. Sin embargo, en diciembre de 2006, cuando se perpetró la detención arbitraria de Jael Malagón Uscanga, acababa de asumir el cargo Eduardo Medina Mora, quien permaneció como procurador hasta septiembre de 2009, y fue quien perpetró la detención también arbitraria de George Khoury Layón, relacionado con el mismo caso, de acuerdo con las investigaciones de Guadalupe Lizárraga.

Durante la mencionada entrevista, una de las mentiras más llamativas y que puede parecer menor, por parte de Isabel Miranda, es cuando refiere que “fue a ver una empresa que produce lonas, le platiqué (sic) lo que estaba viviendo y le pedí ayuda para que me imprimieran las lonas y no me las cobraran”. Según su versión, la empresa accedió, cuyo nombre evitan tanto la periodista como la entrevistada. “Ahora le han regalado (lonas) a otras personas, para buscar a otros secuestradores”.

La periodista no cuestiona la declaración y le pregunta, para reafirmar, si la campaña de lonas y anuncios espectaculares “para buscar a los secuestradores” no le costó nada. María Isabel Miranda Torres continúa con la mentira y afirma que, efectivamente, “no le costó un peso”. No obstante, en la actualidad es de dominio público que desde la década de los años 90, antes de la fabricación del caso Wallace, Isabel Miranda Torres ya era dueña de la empresa de anuncios espectaculares, Showcase Publicidad, SA de CV, misma que utilizó para la campaña de persecución contra sus víctimas.

Diez días después de la detención de Jael Antonio Malagón Uscanga, desde el 8 de enero de 2007, Isabel Miranda utilizó los espectaculares de su empresa, para exhibir el rostro de Jael, tachándolo de “secuestrador” y pidiendo que otras personas lo denunciaran, violando el principio básico de presunción de inocencia.

La acusación de Jael Malagón por el falso secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace fue sólo el inicio de la complicada telaraña que Isabel Miranda tejió en torno a él. Si bien posteriormente la propia Isabel Miranda reconoció desde el inicio que él no estaba relacionado con el caso Wallace, declaró que “probablemente estaba metido en otros”, según cuenta Elena Uscanga Cordero, madre de Jael, que ha seguido apoyando a su hijo todos estos años.

En medio de las acusaciones del caso Wallace, con el fin de complicar su caso por tiempo indefinido, y al igual que al resto de los inculpados, a Jael Malagón le fabricaron pruebas y cargos por otros tres casos de secuestro más. Sin embargo, en estos casos tampoco se ha podido probar su culpabilidad, ya que presentan numerosas inconsistencias e irregularidades. Las acusaciones se basan principalmente en pruebas testimoniales contradictorias, sin contar con pruebas periciales que las respalden.

Jael Malagón apuesta al indulto

El caso de Jael Malagón Uscanga, uno de los más invisibilizados por los medios de comunicación, espera ser escuchado en su solicitud de indulto. La mayoría que aborda el caso Wallace, en la versión de Isabel Miranda, suelen mencionar solo a seis personas, cuando en realidad, son ocho personas, como lo reveló Los Ángeles Press, de los cuales seis podrían ser candidatas a tener el indulto por estar ya sentenciados.

La vida de Jael Malagón quedó seriamente afectada no sólo por las golpizas ordenadas por Miranda con las que le desprendieron la retina del único ojo (diciéndole que “no era personal, pero tenían la orden”), el calvario económico, emocional y judicial que ha vivido su madre y la separación de su matrimonio, así como también una serie de tratos crueles e inhumanos en prisión.

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Edición: Guadalupe Lizárraga

Colección El falso caso Wallace