
Sheinbaum también lamentó el que Donald Trump insista en las llamadas “paradas de tráfico” para detener a migrantes indocumentados.
Respecto de Ayotzinapa, Sheinbaum dice reunirse con los familiares de las víctimas, aunque evita informar de los detalles “por respeto”.
Los Ángeles Press
La actividad en Palacio Nacional este jueves 16 de julio quiso centrarse en temas ambientales. Estuvo presente Alicia Bárcena, quien fuera la última secretaria de Relaciones Exteriores de Andrés Manuel López Obrador, cuando Marcelo Ebrard buscó, sin éxito, ser candidato presidencial.
Aunque se abordaron algunos de los que, en opinión de Bárcena son los logros de su gestión ahí, señaladamente en el ámbito de la recuperación de ríos y otros cuerpos de agua, luego de que se hizo la presentación de esas acciones, las preguntas que tomó Claudia Sheinbaum convirtieron a la actividad del día en un accidentado recuento de los muchos frentes que su gobierno no logra controlar.
Fueron notables compromisos que, según dijo Sheinbaum, ha asumido con los familiares de víctimas de los hechos de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. Según se dijo, no ofrece detalles “por respeto” a esas personas que, sin embargo, en fechas recientes debieron absorber el golpe que, a pesar de las muchas promesas de escucha y atención, les dio la Comisión Nacional de Derechos Humanos al exonerar, en los hechos, al Ejército Mexicano y la Secretaría de la Defensa Nacional.
Sheinbaum también se dio tiempo para rechazar el que se pudiera invitar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación a una de sus actividades en el Salón Tesorería para dialogar ahí, en presencia de los medios, acerca del futuro de las negociaciones entre esa organización y el gobierno federal.
Notablemente molesta con la idea, Sheinbaum negó que pudiera realizarse y enfatizó repetidamente la idea de que la CNTE tiene sus propios espacios y mecanismos para dar a conocer sus puntos de vista.
Sin embargo, fue notable que Sheinbaum insistiera en la idea de confrontarse al grado que lo hace con Estados Unidos. No es sólo con el actual gobierno, plagado de problemas y contradicciones, de Donald Trump. Es también y de manera más insistente cada vez con el gobierno de Joe Biden y quien fue su embajador, el mexicoamericano Ken Salazar.
Si se revisan con cuidado los videos de las actividades en Palacio Nacional, se observa que durante las últimas dos semanas ha aumentado el tono de los señalamientos contra el exembajador Ken Salazar. Este jueves, Claudia Sheinbaum reiteró sus reproches al anterior gobierno de Estados Unidos por la forma en que manejó, de manera unilateral, el arresto de Ismael "El Mayo" Zambada. Entre sus críticas destacó la exhibición pública de la aeronave utilizada para trasladar al líder del Cártel de Sinaloa, como puede verse en el video que acompaña este párrafo.
Como ha ocurrido casi a diario en las últimas dos semanas y desde el verano de 2024 cuando se dio el arresto, la posición del gobierno de México, no es la de reconocer los problemas o limitaciones que les impidieron ejecutar las muchas órdenes de arresto que una docena de jueces giraron contra Zambada desde que despacharon la primera en 1998.
Sheinbaum insistió en reprochar el arresto, como hizo Andrés Manuel López Obrador en 2024 sobre este mismo asunto, Felipe Calderón durante su sexenio frente al embajador de Barack Obama, cuando denostaba a Carlos Pascual, o como hacía Miguel de la Madrid Hurtado cuando se quejaba amargamente de John Gavin, sin dejar claro qué espera que haga el gobierno de Donald Trump.
¿La posición del gobierno de Sheinbaum es que se les devuelva a Zambada, como ocurrió con Salvador Cienfuegos?
Sheinbaum mostró su molestia por el operativo en el que fue arrestado Zambada e insistió en las “contradicciones” del gobierno de Estados Unidos, sin reconocer las que el gobierno de México acumula sobre el mismo caso. La más evidente sigue sin respuesta: ¿por qué ningún presidente, desde Ernesto Zedillo hasta Andrés Manuel López Obrador, hizo efectivas las órdenes de arresto contra el jefe del Cártel de Sinaloa?
¿Por qué si hay tantas diferencias entre Zedillo, López Obrador, Calderón y la propia Sheinbaum, en ese asunto, el de la incapacidad del gobierno de México para ejecutar esas órdenes de arresto, hay un consenso de facto?
¿Será por eso que Trump, en medio de sus muchas contradicciones y errores, siempre que alguien le pregunta sobre los narcotraficantes en México dice o que ellos son quienes mandan o que Sheinbaum les tiene miedo?
En todo caso, como hizo ver la propia Sheinbaum cuando le insinuó la posibilidad de invitar a la CNTE a presentar sus puntos de vista en el Salón Tesorería, es su espacio, ella decide a quién le da la palabra y a qué temas le dedica tiempo y es claro que tiene un interés en mantener vivo el fuego de la indignación de su gobierno por el operativo, sin que quede claro qué espera lograr con Trump.
Algo importante es que no queda claro qué efecto tendrán los señalamientos diarios del gobierno de Sheinbaum una vez que Trump deje la Casa Blanca. ¿En Palacio Nacional creen que la recomponer la relación con los demócratas será tan sencillo? E incluso si por alguna extraña situación los republicanos pudieran ganar las presidenciales de 2028, ¿el equipo de Sheinbaum cree que podrán negociar algo positivo con J. D. Vance o con Marco Rubio?
Fue notable que Sheinbaum eludió profundizar sobre la posible responsabilidad que hubiera podido tener el actual embajador de México ante el Reino Unido, Alejandro Gertz Manero, quien era el fiscal general de la República cuando ocurrió el arresto de Zambada en territorio de Estados Unidos.
Como sea, en Palacio Nacional se dieron tiempo para mostrar también su enojo con la decisión de Donald Trump de insistir en las llamadas “paradas de tránsito” que ya han causado la muerte de al menos tres migrantes latinoamericanos en los últimos diez días, pero incluso en ese punto cabría preguntarse si el gobierno federal de México no debería centrarse en la defensa de los migrantes y reconocer que no fue capaz de lograr el arresto de Zambada.
Sheinbaum dedicó algunos minutos a resumir el alcance de su reunión, ayer miércoles, con el presidente de Panamá, José Raúl Mulino. Como suele ser el caso, se habló de un encuentro cordial, centrado en este caso en el tema del gusano barrenador.
Al inicio, Sheinbaum informó que viajará desde mañana a Quintana Roo y estará en Tulum y Cancún.