
Sheinbaum afirma que no necesita ser invitada a los encuentros internacionales para combatir a narcotraficantes como El Mencho que, según Trump, “mandan en México”.
Ricardo Trevilla Trejo, titular de la Defensa Nacional, insistió en que "la FGR tiene la evidencia de la manera en que murió El Mencho".
Los Ángeles Press
La actividad de este martes 10 de marzo regresó a Palacio Nacional con el empeño del gobierno federal de sostener, mediante estadísticas seleccionadas, la narrativa de que Claudia Sheinbaum ya resolvió el problema de la seguridad.
Sheinbaum y sus funcionarios reiteran esa idea cada vez que se habla de violencia, pese a que lo único que muestran las cifras es una reducción que devuelve el principal indicador del fenómeno —el número de homicidios— a niveles similares a los observados durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador: de un homicidio cada 15 minutos, o 94 al día, a uno cada 20 minutos, o 71 diarios. Son, en realidad, prácticamente las mismas cifras con las que Enrique Peña Nieto cerró su gobierno.
Lo que es peor, mientras que Peña Nieto cerró el mes 17 de su gestión con un total de 33 mil 522 homicidios, Sheinbaum tiene, en los primeros días del mes 17 de su gestión, un total de 37 mil 29 homicidios, es decir, tres mil 507 más homicidios que los que tuvo Peña al final de ese mes.
Incluso si Sheinbaum pudiera impedir que ocurriera algún homicidio en lo que resta del mes de marzo, seguiría con una “ventaja” frente a los números de Peña, que empeora cuando se consideran los números de Felipe Calderón, quien cerró el mes 17 de su gestión con 14 mil 509 homicidios, lo que hace que Sheinbaum tenga más del doble del total de los que acumuló Calderón, cuando todavía le quedan 20 días más al mes 17 de su gestión.
Incólumes ante cualquier crítica a la manera en que “embellecen” los números, tanto Sheinbaum, como Omar García Harfuch, Rosa Icela Rodríguez y el resto de los participantes en la actividad de este martes, insistieron en la idea de que ya resolvieron el problema de seguridad, aunque en algunos casos sólo hagan comparaciones con lo ocurrido en los últimos 18 meses o, en el menor de los casos, con el inicio de 2024, cuando López Obrador aún era presidente.
En esa misma lógica, Sheinbaum y su equipo eludieron el fondo de una pregunta sobre alguna evidencia de que efectivamente Nemesio Oseguera fue “abatido”, como reza la versión oficial, de la manera en que todavía hoy se dijo en Palacio Nacional que había ocurrido.
En esta ocasión, la respuesta corrió a cargo del secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, quien insistió en que la Fiscalía General de la República tiene las pruebas, incluidas fotografías de lo ocurrido durante el operativo para arrestar a Oseguera. Según explicó, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación murió durante la intervención porque decidió oponer resistencia a las unidades militares y policiales que —de acuerdo con la versión oficial— intentaban detenerlo. Pero la explicación abre preguntas inevitables: ¿cómo es posible que un operativo de la Sedena apoyada por inteligencia de EEUU contra el capo más buscado no cuente con un registro verificable del momento en que ocurrieron los hechos? Y si, como afirma Trevilla, la evidencia está en manos de la Fiscalía, ¿por qué no se ha presentado públicamente esta información para disipar dudas sobre lo que realmente ocurrió? Hasta el momento no ha habido un registro verificable de la muerte de El Mencho.
Fiel al estilo de la Sedena, Trevilla se limitó a decir que la dependencia a su cargo “entregó toda la información a la Fiscalía”, luego de lo cual dijo que a Oseguera se le dio la oportunidad de entregarse, pero que él “se negó y atacó a elementos del Ejército, por lo que se tuvo que hacer uso de las armas”.
Crónicas de Tapalpa
El problema para la Sedena, para la Fiscalía y, de manera más general, para el gobierno federal es que sus versiones no encuentran sustento en la evidencia que distintos medios y periodistas independientes, nacionales y extranjeros han sido capaces de acopiar en difíciles viajes a la zona sur del estado de Jalisco, en el municipio de Tapalpa, donde se supone que las cosas ocurrieron como Trevilla y el resto del gobierno de México dicen que ocurrieron.
Y el problema, desde luego, no es que se trate de despertar compasión para quien, objetivamente, no tenía compasión con las víctimas de sus actividades. Oseguera y sus lugartenientes ejercieron violencia contra cientos de pequeñas comunidades rurales de México a las que sometieron sea porque infundían miedo, terror dirían algunos, a sus habitantes, o porque había políticos muy dispuestos a llegar a acuerdos de distintos tipos con los operadores de la estructura criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación o, como sucedió en Tabasco con el secretario de Seguridad de esa entidad, Hernán Bermúdez Requena, con organizaciones criminales locales, La Barredora en esa entidad, que tienen algún acuerdo operativo con el CJNG.
El gobierno de México parece indispuesto a ofrecer alguna prueba no sólo de la muerte de Oseguera sino, sobre todo, de que él presentó una resistencia formidable, digna de cintas de Oliver Stone, como el final de Tony Montana en la versión de Al Pacino de Caracortada, pero que no coincide con lo que se sabe del proceder de muchos de los narcotraficantes mexicanos, colombianos y de otros países, que suelen tratar de llegar a algún acuerdo con quienes tratan de arrestarlos.
Ése fue el caso de Ismael Zambada, El Mayo, a quien Sheinbaum volvió a señalar como el factor que, según ella explica el aumento de la violencia en Sinaloa en los últimos dos años.
Como sea, la negativa del gobierno de México a explicar y probar qué sucedió en Tapalpa, Jalisco, seguirá siendo el combustible que alimente el fuego de la especulación que luego lleva a los empleados de la presidencia a descalificar a los medios que no coinciden con los puntos de vista de Palacio Nacional, un mecanismo igual en todo salvo el nombre, al que usa el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos contra los medios allá.
A propósito de Trump, Sheinbaum una vez más dejó pasar la posibilidad de refutar los dichos del inquilino de la Casa Blanca acerca de que en México los que mandan son los cárteles de las drogas.
Sheinbaum habló de la reunión que Trump tuvo con algunos de los presidentes de América Latina y el Caribe, en la que Trump se refirió a ella por nombre e insistió en que en México mandan los cárteles.
Lejos de decir algo sobre esa afirmación, Sheinbaum optó por minimizar el hecho que no la hayan invitado a la actividad: “no necesitamos ser invitados”, dijo Sheinbaum luego de lo cual reconoció que además de México, quedaron fuera Brasil y Colombia.
Sheinbaum insistió, en cambio, en que ella tiene un “entendimiento desde antes con Estados Unidos, desde antes; desde que llegó el presidente Donald Trump establecimos un grupo de trabajo desde el 7 de febrero del 2025″, lo que parecería que en su lógica la exime tanto de la necesidad de estar presente en una reunión como la que tuvo Trump el fin de semana, como de la posibilidad o la necesidad de rechazar lo que Trump dice de ella.
Sheinbaum se refirió por algunos minutos al problema del abuso sexual de mujeres en las fuerzas armadas mexicanas, un tema tabú que ha sido repetidamente señalado pero que, de igual modo, ha sido repetidamente silenciado por los altos mandos de esas instituciones.
Aunque Sheinbaum reconoció el problema, no hubo claridad sobre qué hará en concreto para atajarlo.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum reconoció también el problema ocurrido en uno de los edificios originalmente dañados en el terremoto de septiembre 19 de 1985, que estuvo muchos años en una situación cercana al abandono, que durante algún tiempo parecía que sería rescatado, pero que volvió a resentirse con el terremoto del 19 de septiembre de 2017.
Desde entonces, pequeñas cuadrillas de trabajadores hacían algún tipo de trabajos en el predio ubicado en la confluencia de San Antonio Abad, esquina con Lorenzo Boturini y Alfredo Chavero, en la colonia Tránsito, en el Centro Histórico. En las últimas horas ocurrió un derrumbe que provocó la muerte de al menos una persona y una situación incierta.
Sheinbaum dijo que su gobierno y el de la capital prestan ayuda, especialmente animales de rescate de la Marina, sin que diera mayores detalles de qué hará su gobierno ahí.
Finalmente, Sheinbaum insinuó la posibilidad de viajar a Brasil para aceptar la reiterada invitación del presidente de ese país, pero eludió hablar de fechas concretas.