
Sheinbaum y Omar García Harfuch presumieron los datos de seguridad que, a pesar de su entusiasmo, siguen siendo similares a lo que reportaba Peña Nieto.
Una vez más, Sheinbaum tenía listo un vídeo subtitulado para responder una pregunta de una actividad que pretende ser libre, espontánea, sin guión ni censura.
Los Ángeles Press
La actividad de este martes 8 de septiembre en Palacio Nacional fue una nueva oportunidad para que el gobierno de Claudia Sheinbaum celebrara sus propios logros.
Ajena a cualquier crítica que pudiera contradecir las cifras acomodadas a conveniencia del actual gobierno, la jornada sirvió también para que la mandataria insistiera en legitimar la existencia de mexicanos de segunda, a quienes no se les reconocen plenamente sus derechos, y se aferrara a la interpretación más generosa posible de los resultados de la prueba educativa PISA.
Como suele ocurrir los martes, estuvieron en Palacio Nacional los más prominentes miembros del gabinete de Seguridad del gobierno federal: Rosa Icela Rodríguez, titular de Gobernación, Omar García Harfuch, responsable de Seguridad, así como los militares a cargo de las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina-Armada de México.
Como viene ocurriendo desde principios de 2025, García Harfuch y sus más cercanos adelantaron la idea de que la violencia se ha reducido. Y es cierto: ya no alcanza los niveles dantescos registrados durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, cuyo sexenio acumuló el mayor número de homicidios reportados y, además, fue ligeramente más breve que el de sus predecesores. Duró 70 meses, frente a los 72 de los gobiernos anteriores, al menos desde Lázaro Cárdenas en el siglo XX.
A pesar de ese déficit de 61 días, López Obrador acumuló la obscena cifra de 202 mil 336 homicidios, 40 mil más que los 156 mil 66 de su más cercano contendiente en esa macabra competencia, y poco menos de 80 mil más que los 120 mil 463 que logró Felipe Calderón Hinojosa cuando, en un arrebato propio de su persona, decidió que era tiempo de patear el avispero de la violencia.
Sheinbaum, desde luego, evitó cualquier referencia crítica a lo hecho por López Obrador, eludió cualquier reconocimiento de que su estrategia es al menos tan mala como la de Peña Nieto y se aferró tanto como pudo a la idea de que México es ahora tan “pacífico” como lo era en 2015.
Si uno revisa cualquier hemeroteca, especialmente de los medios más dóciles a López Obrador, uno encontrará, por ejemplo, un texto como este de La Jornada del 14 de diciembre de 2015, que da cuenta de las críticas virulentas entonces del futuro presidente a Peña.
En uno de los párrafos de la nota dice: “En su cuenta de Facebook, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional de Morena publicó: ‘Concedamos que Peña debió haber renunciado desde el principio y no lo hizo. Pero, luego, con lo de Tlatlaya, Ayotzinapa y la fuga de "El Chapo" debieron dimitir todos los miembros del gabinete de seguridad’”.
Como sea, ajenos a los pesares que provoca la memoria, en Palacio Nacional, Sheinbaum y sus empleados se aferraron a la idea de que las cosas están mejor porque regresamos a indicadores de violencia que provocaban, en 2015, las críticas punzantes, implacables, del entonces presidente del Movimiento de Regeneración Nacional.
Pero, incluso si así fuera, cuando uno considera los datos que el gobierno de México reconoce como ciertos y válidos, cuando Sheinbaum todavía no acaba el mes 24 de su gestión, ya acumula más homicidios que los que tuvo Peña Nieto al cerrar ese mismo periodo, como se puede ver en la gráfica que aparece después de este párrafo.
Ahora Sheinbaum está a punto de cerrar el primer tercio de su sexenio. Y ya rebasa a cualquiera de los presidentes previos para los que existen datos, salvo López Obrador y lo más probable es que, cuando se proyecta el total acumulado de homicidios durante su gestión, a menos que logre un cambio radical en las tendencias observadas, su gestión sólo será menos mala en 2030 que la de López Obrador pues, de mantenerse el ritmo actual cerrará su sexenio con poco más de 136 mil homicidios.
Es cierto, muchas cosas podrían cambiar en el futuro, pero el ánimo observado en Palacio Nacional hoy y cada que se presentan datos, no es de quienes pudieran admitir que hay algo que corregir. Es el de quienes se celebran a sí mismos.
En todo caso, la propia Sheinbaum abrió la puerta a que se le hicieran preguntas sobre temas distintos a la seguridad, lo que permitió que ella pudiera regresar a explicar su decisión de crear una nueva división entre los mexicanos que abre la puerta, como lo señala el texto que aparece enlazado después de este párrafo, a que haya mexicanos de primera, a quienes se les reconocen todos sus derechos y mexicanos de segunda, que sólo tienen acceso a algunos de esos derechos.
En el vídeo que aparece después de este párrafo, Sheinbaum insiste en justificar la decisión de su gobierno de dividir a los mexicanos entre aquellos que sólo tienen una nacionalidad, los que merecen la confianza de su gobierno y de su partido, y aquellos que no merecen esa confianza, son sospechosos de deslealtad de antemano y verán cercenados sus derechos, gracias a la mayoría automática de Morena en las cámaras del Congreso de la Unión.
Sheinbaum recicló hoy, una vez más, el mismo argumento con el que originalmente presentó la iniciativa a finales de agosto que inmediatamente será atacada con amparos ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y, dado que sus integrantes están lejos de aceptar alguna crítica al actual gobierno, será recurrida ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que ya ha fallado anteriormente contra gobiernos que hacen cosas similares, como ocurrió con el del antiguo mandamás de Venezuela, Nicolás Maduro, ahora encarcelado en Manhattan, cuando buscó terminar con la carrera política de Leopoldo López.
Hacia el final de la actividad fue notorio que Sheinbaum aceptó una pregunta, siempre comedida y elogiosa a su persona, en la que se pedía su opinión sobre los más recientes resultados de la prueba llamada PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Como suele ser el caso con las actividades de Sheinbaum, su equipo de producción “mágicamente” tenía listo un vídeo, incluso con subtítulos en español, en el que un funcionario de la OCDE hacía un reconocimiento a las autoridades educativas, los profesores, padres de familia y estudiantes de México porque no sufrieron como los de otros países una caída en los números reportados por ese instrumento.
La captura de pantalla que aparece después de este párrafo es del vídeo que el equipo de producción de Sheinbaum le tenía listo para rodar apenas le hicieron la pregunta en un acto que presume ser libre, sin guión ni censura, pero que en los hechos prueba lo contrario, de otro modo, ¿por qué tenían preparado el vídeo?
¿Ya sabía el equipo de producción de la presidencia que le iban a hacer a su superior una “pregunta” sobre el tema?
Aunque Sheinbaum aprovechó tanto como pudo la felicitación del funcionario de la OCDE, insistió en la crítica de su partido a la prueba PISA como tal, a la OCDE y en general a todo aquello que no se alinee con la visión del mundo que defienden Sheinbaum y sus funcionarios. Según dijo Sheinbaum misma “siempre hemos criticado la prueba PISA”.
Finalmente, Sheinbaum reconoció que se ha negado a recibir a Grecia Quiroz, alcalde de Uruapan, Michoacán y viuda de quien ocupara el cargo previamente, Carlos Manzo, que fuera asesinado mientras realizaba una actividad pública en una de las plazas de esa ciudad. Según Sheinbaum, su negativa a recibirla tiene que ver con el hecho que Quiroz aspira a ser candidata.