¿Qué pasó en agosto de 2026 en la crisis de abusos sexuales del clero?
León XIV preside la misa de la Solemnidad de los santos Pedro y Pablo en la Basílica de San Pedro, 29 de junio de 2026. Imagen de Marcin Mazur para la Iglesia Católica de Inglaterra y Gales @ https://www.flickr.com/photos/catholicism/55369831004/in/datetaken/

Rodolfo Soriano-Núñez

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El abuso en organizaciones como Schönstatt, el Sodalicio o los Heraldos tiene un carácter sistémico y nutrido por las prácticas sectarias que les caracterizan.

Esas prácticas sectarias se nutren de nociones de obediencia, lealtad y disciplina, que reducen la capacidad de sus fieles para reconocer el riesgo de ser víctimas de abuso.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

A medida que avanza el año, resulta muy difícil hacer un seguimiento de los numerosos hechos que afectan a una crisis que no es exclusiva de una sola organización religiosa, región o país. Algunos de los desarrollos más recientes ya se han cubierto en esta serie, pero otros son difíciles de detallar, aunque también sería peligroso descartarlos.

El más notable de todos provino de Brasil en los últimos días de agosto. Allí, una fiscal se declaró incapaz de perseguir a una organización similar a una orden que ha sido previamente en distintos textos de esta serie, los llamados Arautos do Vangelo, en portugués o Heraldos del Evangelio.

La traducción más fiel posible del documento de la fiscalía brasileña indica que cesó y archivó su investigación (“arquivamento”) por carecer de jurisdicción. Ni siquiera declaró la prescripción (“prescrição”), como ocurrió recientemente en Chile y Argentina.

Aunque, como ha ocurrido en Chile con Felipe Berríos, tampoco se trató de una absolución o un sobreseimiento. Sólo reconoce las restricciones grabadas en piedra en la filosofía del derecho brasileño para perseguir a esa cúpula. Dada la gravedad y complejidad de ese caso, el texto de la próxima semana se dedicará íntegramente a él.

Dejando de lado ese caso, cabe señalar que, a medida que se acerca la gira de León XIV por Francia, llega de allí una mezcla de noticias. La semana pasada, esta serie repasó la propuesta realizada por un grupo de sobrevivientes de abuso sexual. Lamentablemente, como suele ocurrir, cuando propuestas o declaraciones de ese tipo no van acompañadas de cierta presión de los medios, tradicionales o no, la disposición de la jerarquía católica tanto en Roma como en París dista mucho de estar presente.

Al mismo tiempo, de manera reveladora, Mouv’Enfants se moviliza contra la actividad (su sitio web está disponible en francés aquí). El nombre de la organización es una contracción de las palabras movimiento y niños en francés y su objetivo, en el contexto de la visita del papa, es impedir la celebración de lo que algunos esperan que sea una misa pública multitudinaria en un lugar céntrico de París: la Place de la Concorde, cerca de la esquina sur de los Campos Elíseos.

La exigencia de Mouv’Enfants acentúa una de las divisiones políticas más antiguas de Francia: la de los límites fijados ya por la Tercera República Francesa a la expresión pública de las creencias religiosas en la llamada Ley de Laicidad de 1905 (contenido en francés).

Es un asunto muy delicado en Francia hoy; invocar una laicidad estricta es la misma palanca legal y política que históricamente se ha activado en los debates para restringir las prácticas islámicas públicas, como la prohibición de velos que cubren el rostro, los llamados burkas. Al invocar esa misma doctrina contra una misa papal de alto perfil, Mouv’Enfants demuestra cómo la disputa por la presencia religiosa en la plaza pública francesa puede desplegarse desde múltiples ángulos políticos.

En ese sentido, aunque elegir la Place de la Concorde podría verse como un intento de las autoridades vaticanas y francesas de permitir la celebración de esta misa como un signo de armonía, Mouv’Enfants y las ONG que impugnan los permisos (contenido en francés), revelan lo conflictivo que es el asunto, más aún cuando Mouv’Enfants surgió en el contexto de la crisis de abuso sexual que pone a prueba la eficacia del sistema judicial francés, no solo en casos relacionados con clérigos, sino también de abusos en contextos familiares y escolares.

La publicación de Instagram posterior a este párrafo forma parte de la campaña actual de Mouv’Enfants para evitar que la misa se celebre en la Place de la Concorde.

La misa está programada para el sábado 26 de septiembre como última actividad pública de León XIV en la capital francesa antes de volar a la Basílica de Nuestra Señora de Lourdes, cerca de la frontera con España, según detalla el itinerario revisado disponible en el sitio web de la Santa Sede aquí.

Cabe destacar que el itinerario registra ahora un encuentro privado el domingo con las monjas carmelitas contemplativas que viven en un monasterio situado dentro del complejo de la Basílica. El encuentro privado con las monjas ocurrirá a las 16:45 locales, tras la misa que se celebrará en los jardines del complejo y otra reunión con el personal que trabaja allí y los enfermos que buscan, según la tradición, recuperar la salud por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes.

Lamentablemente, a diferencia del encuentro privado con las monjas carmelitas o de la reunión que el papa mantendrá con la Conferencia del Episcopado Francés a las 9:00 de la mañana de ese día, el encuentro que supuestamente tendrá lugar con sobrevivientes franceses de abusos sexuales del clero sigue fuera del itinerario oficial, en una de las muchas señales contradictorias enviadas tanto por la Santa Sede como por los líderes de la Iglesia Católica en Francia.

Esta decisión resulta más difícil de entender si se tiene en cuenta que una de las muchas novedades en la crisis de abusos sexuales del clero a lo largo del mes de agosto fue el anuncio de los jerarcas franceses de una nueva entidad encargada de recibir las denuncias de potenciales víctimas de abuso sexual en entornos católicos.

La necesidad de suprimir “del clero” en esa referencia a los abusos no es cuestión de estilo. Refleja un patrón evidente en muchos otros países y regiones. El abuso en contextos católicos no se limita a quienes están reconocidos oficialmente como clérigos, ya sea por los líderes religiosos o por las autoridades de algún país.

A menudo incluye a religiosos o personas consagradas, tanto mujeres como hombres, a seminaristas, que técnicamente solo son aspirantes a miembros del clero, y a laicos que ocupan posiciones de poder en las estructuras religiosas. Más sobre este tipo de casos al abordar los últimos acontecimientos en Argentina más adelante.

La nueva entidad en Francia es la sucesora de los esfuerzos que condujeron originalmente, en la década anterior, al llamado Reporte Sauvé. El informe ha sido citado con frecuencia en esta serie como la contribución clave de la Iglesia Católica en cualquier país europeo para indagar qué ocurrió en realidad en sus sacristías, casas parroquiales, colegios, orfanatos y centros de caridad.

Fue con los algoritmos ofrecidos por el Reporte Sauvé con los que, en 2023, esta serie pudo ofrecer una estimación global de la escala de la crisis de abusos sexuales del clero en países con poblaciones de al menos un millón de católicos, como muestra el texto enlazado tras este párrafo.

Desempeñó un papel fundamental a la hora de destapar, entre otros muchos casos, el del llamado Abbé Pierre, un sacerdote carismático que fue, ya durante la Segunda Guerra Mundial, una figura destacada en las iniciativas lideradas por los católicos en Francia y en todo el mundo para abordar, con cierto éxito, importantes problemas, como señaló el texto enlazado después de este párrafo en 2024.

La nueva entidad francesa se identificó brevemente como Renaître (Renacer) y asumirá las funciones de la llamada Instancia Entidad Nacional de Reconocimiento y Reparación (INIRR por las siglas en francés de Instance Nationale Indépendante de Reconnaissance et de Réparation, contenido en francés).

La titular de la antigua INIRR es Marie Derain de Vaucresson ha explicado el cambio como un intento de reconocer la necesidad de pasar de una etapa de escucha inicial y de descubrimiento de la magnitud de la crisis a una centrada en la “supervisión institucional sostenida” y en la reparación, que son, en todo el mundo, una de las principales preocupaciones de los sobrevivientes.

En marzo, la entidad publicó un informe de síntesis de sus actividades en 2025. Durante ese año tramitaron 270 casos e iniciaron 306 nuevos procesos de lo que en círculos católicos se denomina acompañamiento, que en este contexto se refiere a un proceso que incluye escuchar las acusaciones de una víctima e intentar encontrar una solución cuando es posible llegar a un acuerdo sobre cómo abordar la cuestión.

Una tendencia ya evidente en otros países es que la vieja historia del abuso sexual del clero como un asunto que permite a la Iglesia Católica atacar a los varones homosexuales como si su identidad sexual fuera, por sí, la causa del abuso sexual a menores, ya no es sostenible. No sólo un tercio de las mil 786 víctimas en total reconocidas como tales por la INIRR son mujeres, sino que en muchos casos las víctimas no eran necesariamente menores de edad, aunque nueve de cada diez víctimas de la "muestra" de la INIRR eran menores cuando comenzaron los abusos.

El informe de marzo de 2026 de la INIRR está disponible, aunque solo en francés, en formato PDF tras este párrafo.

La denominación misma de la nueva entidad de la Iglesia Católica francesa devino problemática de inmediato. Para cuando se conoció el nombre de la titular de la nueva entidad, la jueza emérita Sophie Darbois (contenido en francés y detrás de un muro de pago), se había pasado de Renaître a llamarla Instancia Nacional Independiente para el Acompañamiento de las Víctimas en la Iglesia (INIAVE, por su denominación original en francés Instance nationale indépendante d’accompagnement des victimes dans l’Église).

Dada la falta de voluntad de León XIV para reconocer su reunión con sobrevivientes franceses de abuso sexual en entornos católicos, resulta muy difícil apostar fuerte por el futuro de la nueva entidad francesa, aunque sería infantil descartar el hecho de que Darbois no es una persona que venga de una curia diocesana en Francia.

Es posible encontrar su nombre y rastrear su carrera profesional desde 1990 en fuentes del gobierno francés. Ese año obtuvo un importante nombramiento para la judicatura nacional, disponible, aunque sólo en francés, aquí.

En ese sentido, cuando se mira desde la distancia es fácil alabar los pasos dados en los últimos diez años por la Conferencia del Episcopado Francés, ya que han pasado de encargar el estudio más completo hasta la fecha sobre abusos sexuales, clericales o no, en Francia, a reconocer la magnitud de los abusos y ahora nombrar a una antigua jueza para presidir la entidad encargada de hacer avanzar la cuestión.

Lamentablemente, si uno repasa las redes sociales de muchas de las asociaciones de víctimas de Francia, las ventajas del modelo francés no son fáciles de encontrar, y hay sobrevivientes franceses que presionan con fuerza para seguir el ejemplo marcado por la Red Argentina de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de descartar e incluso rechazar cualquier posible encuentro o diálogo con la jerarquía de la que, para muchos de ellos, ya es su antigua iglesia, pues existe una percepción de traición, doble discurso y "lampareo" o gaslighting que, con las inevitables diferencias culturales o lingüísticas, es similar en Estados Unidos, Argentina, México, Alemania o Francia.

A pesar de estos sentimientos, evidentes en muchas de las publicaciones compartidas por sobrevivientes de todo el mundo, cabe señalar que a última hora del viernes 4 de septiembre, la cuenta de uno de los grupos de sobrevivientes de los abusos masivos, sistemáticos y multigeneracionales en el ya desaparecido colegio católico de Bétharram, publicó un breve mensaje en Facebook que comparte la noticia de la participación de uno de sus miembros en la reunión privada y fuera de agenda que León XIV mantendrá en el complejo de la Basílica de Nuestra Señora de Lourdes.

La noticia era aún más relevante ya que, pocas horas antes, habían recibido una respuesta negativa a su pedido, tal y como informaron originalmente los medios de comunicación franceses (contenido en francés).

El mensaje está disponible en un grupo privado de Facebook, pero dice: “Nos alegra saber que una víctima de abuso sexual por los Padres de Bétharram estará entre las siete víctimas recibidas por el papa. Es un reconocimiento para todos ellos”.

La noticia fue confirmada más tarde por medios de la región de los Pirineos, como puede verse aquí en Sudouest (contenido en francés).

Cualquiera que sea la opinión sobre las deficiencias del modelo francés y sobre cómo ha gestionado el Vaticano las visitas a España y Francia, al etiquetar las reuniones con sobrevivientes como “privadas” al tiempo que reconoce otras reuniones “privadas” en el itinerario oficial, el encomendar la nueva entidad a una jueza de carrera en lugar de un clérigo es prueba de que los obispos franceses reconocen la dificultad para gestionar la crisis desde las estructuras y procedimientos internos de su iglesia.

En la noche de Francia el sábado, medios en ese país (contenido en francés) reportaron que el único sobreviviente del abuso de gran escala ocurrido en el ahora clausurado colegio católico de Bétharram será Jean-Marie Delbos. En 2025, Camille Rio, un sacerdote católico francés recientemente entrevistado en esta serie, publicó en Los Ángeles Press un artículo que ofrece detalles, entre otros temas, sobre la manera en que Delbos se convirtió en una figura clave en la denuncia y la solución de las demandas de los sobrevivientes de ese colegio católico. El texto está disponible después de este párrafo.

Delbos (derecha) y su abogado, Jean-François Blanco. De la cuenta de Blanco en Bluesky @ bsky.app/profile/jfblanco.bsky.social/post/3lpcdt4fb2c27.
Delbos (derecha) y su abogado, Jean-François Blanco. De la cuenta de Blanco en Bluesky @ bsky.app/profile/jfblanco.bsky.social/post/3lpcdt4fb2c27.

En la otra orilla

Al otro lado del Atlántico, las cosas distan mucho de ser fluidas, aunque los gobiernos de Argentina y Perú hagan todo lo posible por superarse mutuamente. Hasta ahora, lamentablemente, la propuesta más escandalosa es la publicada el viernes por El Comercio, uno de los diarios de referencia en Lima, la capital de Perú.

En su portada llevan un texto sobre lo que hasta ahora es una propuesta para construir una estatua de 14 metros de altura para celebrar el regreso de Robert Prevost Martínez, antiguo obispo de Chiclayo, a su patria adoptiva.

Ya desde 2025 existía la propuesta de construir una estatua de cinco metros para celebrar la elección del “primer papa peruano”, que se ubicaría en un espacio público de Chiclayo, la sede de la que fue su diócesis.

Curiosamente, la nueva estatua, más grande, está previsto que se coloque en El Callao, una zona acomodada conurbada con Lima donde, en 2020, Prevost fue nombrado administrador apostólico después de que el papa Francisco obligara a dejar el cargo a José Luis del Palacio y Pérez-Medel.

El principal problema es cómo responderá León XIV a esto. En Francia, por muy mala que sea la situación debido a su falta de voluntad para reconocer la reunión privada como un acto oficial de su pontificado, al menos la Conferencia del Episcopado Francés está dispuesta a hacer avanzar el debate al nombrar a una exjueza para la nueva entidad que se ocupa de las consecuencias de los abusos sexuales del clero.

En Perú no hay nada similar, e incluso su propia gestión en Chiclayo está marcada por dudas sin resolver. Antes de ser elegido papa, esta serie ya estaba documentando los problemas que afectaron a su mandato, como demuestra el texto enlazado antes de este párrafo.

Es cierto que Eleuterio Vázquez Gonzáles, el sacerdote acusado de agredir a las hermanas Quispe Díaz en Chiclayo (véase el artículo enlazado tras este párrafo), ya ha sido secularizado, pero hasta ahora esa es la única medida adoptada por la jerarquía peruana y por el propio León XIV, aunque no debería ser difícil entender que, por muy bueno que sea evitar que ese ahora exsacerdote ejerza como tal, no es suficiente.

¿Cuál es entonces el mensaje que el Vaticano enviará a las víctimas peruanas, latinoamericanas y de otras regiones del mundo si, en lugar de seguir al menos el ejemplo marcado por los obispos franceses, el gran debate en Perú en estos días es quién construirá la estatua más grande, la más alta? ¿Cuál es el límite? ¿Bastan cinco metros, o el límite son 14 metros?

Esto es aún más relevante pues ni Francisco ni León XIV han sido claros sobre lo ocurrido en El Callao durante el mandato de Prevost como administrador apostólico allí.

Aunque Del Palacio evitó inicialmente el conflicto con Francisco y el entonces obispo Prevost, últimamente Del Palacio se ha manifestado en sus redes sociales al criticar la forma en que Francisco lo obligó a dejar el cargo.

El texto enlazado tras este párrafo ofrecía más detalles de cómo ocurrió el nombramiento y cómo encaja en los patrones descritos ahí del uso de administradores apostólicos como solución ad hoc cuando las cosas van mal en una diócesis.

Como se narró allí, Del Palacio es miembro del Camino Neocatecumenal, una organización similar a una orden católica con un historial documentado de abusos.

En el mundo angloparlante, el caso más notable fue el del titular de la arquidiócesis de Agaña, la capital de Guam, un territorio estadounidense en el Océano Pacífico. Como ocurrió con Del Palacio, Anthony Sablan Apuron, originalmente un fraile capuchino que también es miembro del Camino Neocatecumenal, fue obligado a dejar prematuramente el cargo, aunque en su caso hubo más claridad sobre su dimisión anticipada.

Una muestra de lo endémico que es el abuso en el Camino Neocatecumenal, los así llamados Kikos, es que la semana pasada León XIV expulsó del sacerdocio a un sacerdote nacido en Costa Rica que desarrolló su carrera en Estados Unidos, después de que, en 2025, un tribunal de Idaho lo declaró culpable de abuso sexual a un menor.

Robert Méndez Esquivel fue expulsado del sacerdocio o laicizado según informaron en redes sociales medios costarricenses (ver después de este párrafo) luego de que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe compartió la noticia de su secularización.

Hasta dónde llevarán las élites peruanas el “juego de las estatuas” es difícil de predecir. Keiko Fujimori nombró como enlace para la visita del papa a su país adoptivo a Rodrigo Boluarte Chávez.

Se trata de un diplomático de carrera, una señal de que todo sigue igual en la tierra del Inca y, por si fuera poco, la administración Fujimori ya ha declarado la visita de León XIV a Perú como un asunto de “interés nacional”, de modo que, a diferencia de lo que se ve en Francia, con impugnaciones específicas a la legalidad misma de una misa pública, en Perú el cielo es el límite en lo que respecta a los posibles límites a las manifestaciones públicas de la práctica religiosa, estatuas incluidas.

No es que Perú esté exento de la amarga experiencia de los abusos sexuales del clero. Por muy malos que hayan sido los Kikos en Guam, Idaho, España y otros lugares del mundo católico, Perú dista mucho de estar a salvo de organizaciones religiosas depredadoras y peligrosas.

Esta serie ha seguido el desarrollo de la crisis en el Sodalicio de Vida Cristiana. Como señaló el texto enlazado tras este párrafo, el más reciente sobre el asunto, la crisis en esa organización similar a una orden formalmente disuelta está lejos de resolverse.

La disolución o supresión canónica es sólo una fracción del problema si se tiene en cuenta el hecho de que, además de los abusos, sexuales y de otro tipo, perpetrados contra los aspirantes a miembros de ese grupo, existe también la cuestión del despojo de tierras realizado con la complicidad de una red bien conectada de políticos y empresarios peruanos que fueron lo suficientemente "astutos" como para cubrirse las espaldas y construir una estructura lo bastante compleja como para que la supresión vaticana no tenga efectos prácticos sobre ella.

Eso por no mencionar el hecho de que el riesgo de que el Sodalicio se convierta en asociaciones diocesanas de fieles en Denver, Filadelfia y en diócesis de Brasil, Colombia, Chile y Perú sigue siendo tan claro y presente como lo era cuando, con los últimos latidos de su corazón, el papa Francisco firmó los documentos para suprimirlo.

En otras palabras, al comparar las formas en que Francia y Perú se preparan para recibir a León XIV, resulta inevitable preguntarse, si bien por muy imperfecta que sea la respuesta francesa, ¿por qué Perú invierte tanta energía en la conmemoración, la gestión de la imagen, los monumentos y otros símbolos mientras las cuestiones de rendición de cuentas siguen sin resolverse e incluso sin abordarse?

Como demuestran los artículos enlazados arriba y abajo, hay poca o nula expectativa de un cambio procedente de la Conferencia Episcopal Peruana, pues tanto el actual presidente como el anterior secretario general enfrentan graves acusaciones de no haber abordado casos de abuso, al tiempo que impulsan una pastoral que promueve la radicalización política, las teorías de la conspiración y otros males del populismo político contemporáneo.

Otros desarrollos

Por último, hay novedades en Argentina y Colombia. En Argentina, uno de los casos más atroces del país, el del Instituto Próvolo, un colegio donde niños menores de edad sordos fueron víctimas de abusos sexuales a manos de sacerdotes, monjas y personal laico que trabajaba allí, fue reabierto por el juez que lleva el caso de Kumiko Kosaka, una monja que había sido absuelta inicialmente en 2023.

El 24 de agosto, el Superior Tribunal de la provincia de Mendoza, en el poniente de Argentina, revocó la sentencia de no culpabilidad de un tribunal inferior. La monja fue declarada culpable de al menos dos hechos de abuso sexual como cómplice de Horacio Corbacho y de al menos tres hechos adicionales de abuso por su cuenta.

Un resultado similar, aunque todavía en primera instancia local, se obtuvo en el juicio a Patricio Cruz Viale, sacerdote y miembro de la orden conocida como Schönstatt, nacida originalmente en Alemania, con profunda influencia y amplia presencia en Argentina y Chile. Además de Cruz Viale, que fue condenado por el abuso de una víctima, su depredador más destacado es Francisco José Cox Huneeus, antiguo arzobispo de La Serena, Chile, que fue el personaje principal del artículo enlazado arriba.

El caso de Cruz Viale demuestra, por si hubiera alguna duda, que el abuso en organizaciones como Schönstatt, que privilegian una mirada sectaria de la realidad, incluida la Iglesia Católica, es un problema sistémico, nutrido por nociones de obediencia, lealtad y disciplina, que anulan la capacidad de las personas para tomar decisiones por sí mismas y que, por ello, protegen a depredadores como Cox Huneeus, quien sólo al final de su vida enfrentó algo remotamente parecido a un castigo, en la medida que se le laicizó.

El papel de la obediencia como una actitud que facilita el abuso ha sido ampliamente documentado en la literatura sobre abuso sexual en general. Recientemente fue tema de un texto de Hermina Nedelescu, científica y sobreviviente de abuso sexual clerical en la Iglesia Ortodoxa, disponible en inglés aquí en Prosopon Healing.

Algunos detalles del caso Cruz Viale se ofrecieron por primera vez en esta serie en el artículo enlazado antes de este párrafo, en la sección titulada “Schönstatt, de nuevo”, y más recientemente en el enlazado después, en la sección “Y América Latina también”.

Hacia el norte, en Colombia, las noticias no son alentadoras, pues el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella nombró ministra de Educación a una integrante de Cepromelat, el llamado Centro de Protección de Menores del Consejo Episcopal Latinoamericano.

Ilva Miriam Hoyos Castañeda es una abogada cercana tanto a la Conferencia Episcopal de Colombia como al Opus Dei, egresada del doctorado en la universidad insignia de esa organización, la de Navarra, en el norte de España.

Una entrega previa de esta serie, enlazada arriba, ofreció algunos detalles de las actitudes de Hoyos Castañeda ante el tema del abuso sexual en contextos católicos al repasar el papel de Cepromelat en la gestión de la crisis en América Latina.

Como se señaló allí, Hoyos Castañeda ha llegado al extremo de decirse víctima del periodista Miguel Ángel Estupiñán (ver aquí) quien, basándose en la legislación vigente en Colombia, ha arrojado algo de luz sobre algunos de los muchos casos de abuso sexual relatados en el libro titulado El archivo secreto, publicado en Colombia.

El texto de Estupiñán que provocó esa reacción en quien es también asesora de la Conferencia Episcopal de Colombia está disponible aquí.

Lo que el nombramiento de Hoyos Castañeda significará para las víctimas de abusos sexuales del clero en Colombia no es difícil de imaginar, ya que se trata de una persona de línea dura, siempre despectiva con las acusaciones, con gusto por insertarse en los rincones más radicales de la derecha católica latinoamericana y muy cercana al Opus Dei.

En ese sentido, la organización similar a una orden fundada por Josemaría Escrivá de Balaguer volvió a acaparar los titulares internacionales luego de que El País de España publicara el contenido de un par de cartas escritas por el finado papa Francisco en las que se describe la difícil relación que mantenían con Ángel Javier Pérez Pueyo, obispo de Barbastro-Monzón (España), tal como narró el texto enlazado tras este párrafo en octubre de 2025.

Hay que tener en cuenta que De la Espriella se ve a sí mismo como un promotor de la llamada "batalla cultural", que es como la extrema derecha latinoamericana justifica hoy su propia práctica política, de formas muy similares a las de destacados miembros del Sodalicio peruano, como en el caso de Giuliana Caccia, una líder de esa organización similar a una orden con el dudosísimo honor de haber ganado una excomunión del papa Francisco.

Lo hizo tras acudir a la nunciatura en Lima para simular que era víctima de un miembro del Sodalicio que había presentado una acusación verosímil de abusos sexuales del clero contra sus superiores (véase el texto enlazado tras este párrafo).

Más al norte, en Sacramento, California, una ley aprobada recientemente tiene el potencial de impedir que las víctimas de abusos sexuales, en contextos religiosos o de otro tipo, den un paso al frente. La SB577 tiene el potencial de hacer casi imposible que las víctimas mayores de 40 años se presenten, narren sus casos y busquen soluciones.

Según los datos revelados por el Instituto para la Rendición de cuentas de los Depredadores Sexuales o Sexual Predator Accountability Institute (SPAI), una ONG especializada en estos temas, la edad media a la que los sobrevivientes de abusos sexuales encuentran la fuerza necesaria para dar el paso es de 52 años. Por ello, piden al gobernador de California, Gavin Newsom, que vete el proyecto de ley.

Se puede consultar la postura del SPAI sobre este asunto en sus redes sociales o en su sitio web (contenido en inglés), donde se puede obtener información adicional sobre cómo apoyar sus esfuerzos para pedir a Newsom que vete el proyecto de ley.

Por último, más al norte, en Canadá, durante el último día de agosto se conocieron noticias sobre el juicio al cardenal Marc Armand Ouellet. Fue absuelto por los tribunales (contenido en inglés) y condenaron a la mujer que lo señaló originalmente a pagarle cien mil dólares canadienses, además de dictaminar que su identidad se revelará oficialmente.

Según el juez Martin Castonguay, las acusaciones de Paméla Groleau contra Ouellet carecían de fundamento y de credibilidad, ya que Groleau cambió su versión varias veces. El juez estimó que ella es la “única” en clasificar sus interacciones con el cardenal como abuso sexual.

Según un párrafo de la sentencia, Castonguay consideró que el alegato de Groleau era “falso.” Groleau acusó a Ouellet de tocarla sin su consentimiento en tres ocasiones entre 2008 y 2010, mientras se formaba y trabajaba como agente pastoral laica para la Iglesia Católica en Quebec.

Tan pronto como se hizo pública la sentencia, Ouellet afirmó que iba a donar el dinero procedente de Groleau, mientras que Vatican News narró inmediatamente el resultado del juicio en textos en al menos cuatro idiomas (inglés, francés, español e italiano), y los medios católicos de los mundos francófono y anglófono amplificaron la noticia.

Ouellet es un caso especialmente sensible para la Iglesia Católica en Canadá y en todo el mundo porque fue una figura poderosa durante los mandatos de los papas Benedicto XVI y Francisco, ya que presidió el ahora Dicasterio para los Obispos y, como tal, presidió la Pontificia Comisión para América Latina.

Fue el predecesor de Robert Prevost allí y, como tal, desempeñó un papel fundamental en el nombramiento de obispos en América Latina y en todo el mundo.

Obispos y cardenales sentados cerca de la imagen de bulto del apóstol en la basílica vaticana durante la misa de la Solemnidad de los santos Pedro y Pablo, 29 de junio de 2026. Imagen de Marcin Mazur para la Iglesia Católica de Inglaterra y Gales @ www.flickr.com/photos/catholicism/55368824857/in/datetaken/
Obispos y cardenales sentados cerca de la imagen de bulto del apóstol en la basílica vaticana durante la misa de la Solemnidad de los santos Pedro y Pablo, 29 de junio de 2026. Imagen de Marcin Mazur para la Iglesia Católica de Inglaterra y Gales @ www.flickr.com/photos/catholicism/55368824857/in/datetaken/

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Un resumen de este texto está disponible en audio después de este párrafo.

Nota de producción: El texto del resumen, como el principal, fueron escritos y editados sólo por el autor. La grabación de la lectura del audio se hizo con una herramienta de texto-a-habla (Microsoft Word vía Web). La IA se usó sólo para generar la voz y no para la creación del contenido.

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