El movimiento estudiantil desde el 68 hasta hoy. Otra estética, misma ética, 5 generaciones unidas contra la impunidad.
Adrián Ramírez López*
El movimiento del 68 y su vigencia está en la fuerza dinámica de la memoria, de ser siempre presente de lucha. No hay pasado en él, no hay trasnocho, hay un movimiento estudiantil en el que los viejos estudiantes hoy egresados, profesionistas, o jubilados, nunca han dejado de estudiar y siguen luchando hombro con hombro con los jóvenes de cinco generaciones de distancia. Unidos en la lucha contra la impunidad y por la conquista de los derechos del pueblo.
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Hoy Raúl Álvarez Garín, se convierte en una fotografía iconográfica que encabeza la descubierta de la marcha y juntos con los encanecidos viejos del movimiento estudiantil, se renuevan en sus convicciones.
La impunidad es el hilo conductor de la perpetuación de las violaciones graves a los derechos humanos, los represores del pasado son los responsables de los hechos del presente. Enrique Peña Nieto es tan culpable como Gustavo Díaz Ordaz o Luis Echeverría Álvarez. El encubrimiento los une y los hace responsables.
En el 68 las minifaldas, los estampados psicodélicos, el traje, los sacos y las corbatas, los pantalones entubados y los copetes al estilo James Dean, “los rebeldes sin causa”, la música de protesta. Esta estética se hace nostalgia en la nueva estética del rap, del hip hop, de los copetes punketos multicolores. Los estudiantes tomando camiones y haciendo pintas con chapopote en ellos, las brigadas de volanteo y los carteles en postes, calles, las paredes de toda la ciudad tuiteadas y retuiteadas con mensajes en línea. Los tuits de radio bemba, de boca en boca, el radio de transistores pegado a la oreja para tratar de informarse.
Las plazas y mercados y las inmediaciones de las fábricas, eran las redes sociales donde las amas de casas llevaban sus volantes y octavillas para leérselas a los analfabetos. Los boteos para mantener el movimiento daban cuenta de cómo el pueblo se hacía parte de la lucha y se sumaba a los mítines y movilizaciones. Ahora twits, memes, trasmisiones en livestream, son solo medios para una misma labor: dar a conocer las demandas de los estudiantes y del pueblo que lucha.
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Dos estéticas, una misma época, unidas generacionalmente en la lucha contra la impunidad. Así, el Comité 68, Raúl Álvarez Garín y tantos otros que ya no están, siguen estando y siguen en la lucha por las demandas. Así, los jóvenes del IPN, los del Poli, los de la UNAM, los de la UACM, de las IEMMS, o de las normales rurales, se unen en el grito: “Dos de octubre, nooooooooooo, se olvidaaaaaaaaa, es de lucha combativa. “…”Y como dijo el Che Guevara, hasta la victoria siempre”.
Ayer la disolución social, hoy ataques a la paz pública, hoy Ley contra la delincuencia organizada, protocolos del uso de la fuerza, ley bala, leyes contra las manifestaciones, el uso las “armas poco letales”, la criminalización de las protestas, los ataques a periodistas, medios libres, a defensores de derechos humanos. La guerra de los drones y las ciber-policías, cazadores y represores del feisbuqueros y tuiteros, tratan de acallar lo que en el 68 difícilmente pudo ser documentado como hoy y por eso tratan de acallarlos, son blancos, son objetivos policíaco militares. Represión sofisticada y pública, que contrasta con las mazmorras, la tortura, las cárceles clandestinas.
Presos políticos ayer presos políticos hoy. Aun así, vale la pena luchar por nuestros derechos. El antídoto para la impunidad biológica, es la memoria histórica, los asesinos y represores, van muriendo, pero la historia y el pueblo, los han juzgado y mueren sabiéndolos culpables.
A 47 años El Estado Mexicano sigue siendo responsable de la represión del 68 hasta nuestros días.Publicidad
* El autor es presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos.
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