Ignacio García Martes, 22 de Septiembre del 2026, 07:36
Foro Público
Donald Trump volvió a arremeter en contra de la prensa. El presidente de Estados Unidos decidió vetar a los periodistas de CNN, MS NOW y Político de la cobertura de la Casa Blanca, al acusar que difundían “noticias falsas”, sin embargo, ha sido parte de una narrativa de confrontación permanente en contra de la prensa.
Desde que el empresario manifestó sus intenciones de buscar la candidatura presidencial en 2015, comenzó a atacar a la prensa, al acusar a los medios y periodistas como responsables de la debacle de la nación en los últimos años y favorecer a los gobiernos demócratas.
En su primer mandato, Trump atacó a los periodistas constantemente al asegurar que habían difundido noticias falsas sobre los republicanos, por lo cual se confrontó con varios comunicadores, entre ellos el periodista mexicano Jorge Ramos, a quien expulsó de una conferencia de prensa cuando lo cuestionaba sobre su política antiinmigrante.
El republicano acusó a la prensa tradicional de perpetuar un discurso contrario a sus acciones, por lo cual priorizó la difusión de sus mensajes a través de su cuenta de Twitter, cuando los medios comenzaron a evidenciar que el magnate convertido en el presidente de la nación más poderosa del mundo divulgaba contenidos falsos.
El enfrentamiento de Trump contra la prensa siguió incrementándose, cuando los medios demostraron que su política migratoria había causado un problema en el crecimiento económico del país, pues el mandatario republicano había incumplido sus principales promesas de campaña.
Trump acusó a las empresas mediáticas de fomentar las “noticias falsas” como parte central de sus acciones editoriales, y los responsabilizó de la caída de las preferencias electorales de los republicanos, hasta que en 2020 el voto anti Trump causó su derrota ante Joe Biden.
En ese momento, Trump rompió con el institucionalismo y acusó “fraude electoral”, por lo cual comenzó a señalar una serie de situaciones indemostrables que ocasionaron que los medios, principalmente las grandes cadenas de televisión decidieran dejar de transmitir el mensaje presidencial por primera vez en la historia, debido a que consideraron que dolosamente estaba emitiendo mensajes falsos.
Tras perder la presidencia, Trump volvió a cuestionar la labor de los medios, en tanto cubrían sus procesos penales por los distintos delitos que se le imputaron. Pese a ello, el republicano se empoderó con una base electoral que criticó la gestión de Biden y por ello nuevamente volvió a competir por la presidencia.
Victimizado, Trump ganó la presidencia de Estados Unidos y volvió a arremeter en contra de los medios, al restringir las coberturas de los periodistas sobre su función, pues consideró que existía una campaña de desprestigio en su contra—narrativa que caracteriza al populismo demagógico que tanto han adolecido los países en los últimos años--, mientras el autoritarismo en la Unión Americana ha aumentado.
Los medios han cubierto las deportaciones masivas de migrantes que han sido detenidos por elementos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) que se han caracterizado por las violaciones graves a los derechos humanos, lo que a su vez ha causado un enojo significativo en distintas ciudades.
Aunque Trump ha intentado evadir esas responsabilidades políticas, la prensa ha cuestionado la labor del mandatario federal—que forma parte de la labor periodística--, pero que ha generado mayor encono por parte de la clase gobernante que pretende eliminar cualquier crítica.
La prensa responde
El gobierno de Trump decidió vetar el acceso de tres medios de comunicación que habían cuestionado su papel en la guerra de Irán, y por ello consideró que podría limitar el ejercicio periodístico, lo que a su vez ha causado que más empresas mediáticas se unan para dejar de cubrir las actividades presidenciales.
Medios como ABC, CBS, Fox News, NBC, Huffington Post, The Washington Post, The New York Times, entre otros, han anunciado que no cubrirán las actividades de Trump como señal de protesta por las medidas autoritarias que ha aplicado en contra de otros periodistas.
Por primera vez, los medios han decidido dejar de transmitir la función de un presidente en funciones, debido a que han considerado que atenta contra los principios democráticos de Estados Unidos y por ello seguirán con esas acciones hasta que la Casa Blanca recule.
No obstante, Trump—arrogante como se caracteriza—anunció la implementación de una plataforma digital denominada “Trump TV”, que realizará las coberturas de las actividades del mandatario republicano ante la negativa de los medios tradicionales.
Trump pretende mantener el control de la narrativa y para ello ha fabricado su propia plataforma digital para que pueda transmitir propaganda sobre sus acciones, situación que debilita a su propio partido político, ante una histórica caída en la imagen del republicano ante los inminentes comicios intermedios de noviembre.
La postura del republicano se acerca cada vez más a los gobiernos autoritarios que han defenestrado la labor de la prensa crítica, situación que acontece en autocracias que consolidan su poder mediante el control de la narrativa y el sometimiento de la labor periodística.
Hace unas semanas Trump también limitó las coberturas de los periodistas de la agencia de noticias AP, tras negarse a llamar el Golfo de México como Golfo de América, al cual bautizó como tal al inicio de su segundo mandato.
Trump se sentiría más feliz con una prensa que le rinda pleitesía, que aplauda sus declaraciones y siga permanentemente sus acciones, pero la realidad que es que esa situación sólo puede replicarse en países no democráticos como en Rusia, donde su aliado, Vladimir Putin, tiene el control absoluto de la prensa, así como en China, donde el gobierno de Xi Jinping también ha sometido a los medios informativos.
Además, Trump también demandó a la cadena de televisión pública británica BBC de difundir un documental erróneo, por lo cual sus enfrentamientos con la prensa han sido parte fundamental de su manera de actuar para evitar que exista alguna postura que lo presente como un personaje autoritario, pues su intención es mostrarse como uno de los personajes más fuertes que necesita Estados Unidos para retomar la grandeza perdida.
Trump, el gran decisor
El presidente de Estados Unidos ha decidido erigirse como el gran decisor. Determinó qué deben consumir los ciudadanos, y por ello también pretende actuar como el gran regulador sobre la difusión de información existente, situación que contraviene cualquier principio democrático.
La postura de Trump se relaciona más con el fascismo, que pretende consolidar una narrativa única, homogénea, hegemónica, absoluta, que a su vez se refleja en sus anhelos expansionistas, intervencionistas y excluyentes como ha sucedido con miles de migrantes que han sido expulsados del país, incluso tras haber nacido en la Unión Americana.
El mandatario federal pretende consolidarse como el decisor de aquellos contenidos que deben consumir los ciudadanos, por lo cual ante la falta de espacios con características que considera valiosas, ha decidido lanzar su propia plataforma digital que incluso supera a los gobiernos populistas tradicionales.
Esa condición se vincula cada vez más a los personajes que tanto confronta como el Chavismo de Venezuela, pues Hugo Chávez y posteriormente Nicolás Maduro ejecutaron acciones similares de control de la narrativa de la información que la ciudadanía debía consumir bajo la tutela del Estado.