El ICE mantiene operativos parciales sin aclarar qué motivó la intervención que precedió a la tercera muerte de un migrante en una semana.
Por Patrick Whitttle / Jack Brook / Rebecca Santana
BIDDEFORD, Maine, EE.UU. (AP) — El gobierno del presidente Donald Trump ordenó este martes a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) suspender la mayoría de las paradas vehiculares, después de tres muertes relacionadas con operativos migratorios en menos de una semana.
La nueva instrucción permite detener vehículos únicamente cuando los agentes ejecuten una orden de arresto penal o participen en acciones conjuntas con otras corporaciones, según una persona informada sobre la decisión que habló bajo condición de anonimato por tratarse de operaciones sensibles.
Matthew Felling, portavoz del senador independiente por Maine Angus King, confirmó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) informó a la oficina del legislador sobre la suspensión de las detenciones de tráfico.
La medida fue adoptada después de que agentes federales mataran a tiros a dos migrantes durante intervenciones vehiculares en Texas y Maine, y de que un ciudadano mexicano muriera atropellado este martes en Florida mientras huía de un operativo migratorio.
El lunes, un agente del ICE abatió en Biddeford, Maine, al colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero, de 26 años. Los agentes vigilaban una vivienda vinculada con una persona que tenía una orden final de expulsión cuando intentaron detener el vehículo que conducía Durán Guerrero.
El Departamento de Seguridad Nacional afirmó que el conductor intentó huir y que el agente abrió fuego porque temía por la seguridad pública.
El senador Angus King ofreció una versión distinta. Dijo que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, le informó que el agente disparó después de que el conductor intentara utilizar el automóvil como arma. También señaló que Durán Guerrero no era la persona buscada durante el operativo.
Los agentes involucrados no portaban cámaras corporales. La fiscalía general de Maine, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional y el FBI investigan el caso.
Una semana antes, un agente del ICE mató a tiros en Houston al mexicano Lorenzo Salgado Araujo, de 52 años, mientras conducía a una cuadrilla de trabajadores de la construcción.
Las autoridades federales reconocieron posteriormente que Salgado Araujo tampoco era el objetivo del operativo. Los agentes circulaban en vehículos sin distintivos oficiales y no llevaban cámaras corporales.
El tercer caso ocurrió este martes en St. Augustine, Florida, donde un mexicano de 28 años murió atropellado por un camión de carga mientras huía de agentes del ICE y de Investigaciones de Seguridad Nacional.
El hombre viajaba con otras tres personas en un vehículo que se detuvo en el estacionamiento de una gasolinera. Cuando los agentes se aproximaron, los cuatro ocupantes intentaron escapar a pie. El mexicano cruzó una vía transitada y fue arrollado, según la Patrulla de Caminos de Florida.
Las autoridades no han explicado qué motivó la intervención ni han informado sobre la situación de los otros tres ocupantes.
Los casos renovaron el escrutinio sobre las tácticas empleadas por el ICE durante la campaña de deportaciones masivas impulsada por Trump.
La muerte de Durán Guerrero provocó protestas en Maine y reclamos de una investigación independiente. Cientos de personas se manifestaron frente a un centro de detención del ICE en Scarborough y exigieron la salida de los agentes federales del estado.
El gobierno de Colombia pidió explicaciones por la muerte de su ciudadano. El presidente Gustavo Petro calificó el tiroteo como un asesinato selectivo y acusó a los agentes del ICE de tratar a Durán Guerrero como una persona sin derechos.
El gobierno mexicano informó, por su parte, que solicitó a las fiscalías estatales de Estados Unidos revisar las muertes de mexicanos bajo custodia del ICE o durante redadas para determinar si existen elementos que permitan iniciar acciones penales.
El cambio de política representa una modificación inmediata en la estrategia operativa del ICE, después de que las paradas vehiculares derivaran en muertes, versiones contradictorias y nuevas críticas sobre la falta de cámaras corporales, identificación oficial y controles externos sobre los agentes federales.