George Khoury, víctima de detención arbitraria y tortura, y las nuevas falsas incriminaciones


Por Guadalupe Lizárraga

CIUDAD DE MÉXICO.- Tres páginas del expediente fabricado contra George Khoury Layón, el 7 de octubre de 2009, por el Ministerio Público de Matamoros, Tamaulipas, volvió a cobrar fuerza mediática al relacionarlo falsamente con el crimen de los israelíes en Plaza Artz, de la Ciudad de México, perpetrado el miércoles, 25 de julio de 2019, pero también con el falso secuestro y homicidio de Hugo Wallace. Este hecho difamatorio en medios y redes –promovido por la Agencia de Noticias del Estado Notimex, a la que se sumó la agencia APRO, de la revista Proceso, Ciro Gómez Leyva y otros periodistas–, hizo escarnio nuevamente contra las víctimas de Isabel Miranda Torres, quien a pesar de tener dos carpetas de investigación abiertas en la Fiscalía General de la República por la fabricación del caso, no ha sido llamada a declarar.

La acusación contra George Khoury es la misma de hace diez años, sólo que ahora se le atribuyó también haber ordenado el supuesto secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace Miranda, que pese al cúmulo de evidencias de su fabricación, y testimonios de quienes lo vieron después de su supuesta muerte, revelados desde 2014, los medios siguen reproduciendo íntegramente la versión de quien ha lucrado con la manipulación de cifras de secuestros en México, a través de su organización Alto al secuestro.

La primera vez que Khoury Layón fue interceptado por unos supuestos policías, según su propio testimonio, le pidieron dinero a cambio de que sus negocios funcionaran “en tranquilidad y seguridad”, el 16 de julio de 2005, cuatro días después de la supuesta desaparición de Hugo Wallace. En esa ocasión, Isabel Miranda Torres ya lo tenía en la mira de los primeros acusados del falso secuestro. Sin embargo, la defensa de Khoury pudo liberarlo sin mayor riesgo a su integridad, después que se negara a pagar la extorsión. La segunda ocasión fue el 30 de enero de 2006, siete días después de la detención arbitraria y tortura de César Freyre Morales, acusado de ser el líder de la banda que habría supuestamente secuestrado a Wallace. Una tercera detención fue el 2 de septiembre de 2009, pero en esta ocasión la detención incluyó tortura, que la víctima pudo grabar en audio con un artefacto mp3, lo que sería su prueba maestra para el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de Naciones Unidas, que desde el 18 de septiembre de 2017, pide su libertad inmediata al Estado mexicano. La ONU realizó un reporte de diez páginas y un estudio del dictamen de foniatría que un perito presentó en el Juicio 05/2009 instaurado en el Juzgado 1o de Distrito de Procesos Penales Federales en Matamoros, Tamaulipas, en la que se incluyó la transcripción de la narración de la tortura que George Khoury sufrió a bordo de su camioneta.

 

La incriminación de Icela Lagunas, en 2006, y Anabel Hernández, en 2010

En 2006, una de las primeras periodistas que acusó sin pruebas en los medios a George Khoury Layón fue Icela Lagunas, en El Universal y Reporte Índigo. Periodista al servicio de Isabel Miranda Torres, encargada de crear las historias sobre “secuestrados” que supuestamente Isabel Miranda liberaba mientras buscaba a su hijo. Pero quien dio proyección nacional e internacional a esas calumnias, fue la periodista colaboradora de la revista Proceso, Anabel Hernández. En su libro Los señores del narco, desde las páginas 450 a la 454, y en México en llamas, en la posición 2686, en el formato de Kindle, Hernández reprodujo textualmente el expediente fabricado, que basa la acusación del MP en un solo testigo protegido “Zajed”. La periodista se refiere a Khoury como “secuestrador”, “delincuente”, “narcotraficante”, “narco-antrero”, e incluso destaca sus supuestos alias: “el junior de Polanco”, “el gitano”, “el talibán” y “el Koki”. Éste último apodo es el único que la familia de Khoury Layón, reconoce como llamaba a George desde niño, según el testimonio de su hermana, María de Lourdes, quien tiene una orden de aprehensión por supuesta complicidad con su hermano, que data de hace diez años, y a quien también Anabel Hernández mencionó difamatoriamente en sus libros.

Anabel Hernández escribió:

“En 2006, El Koki, célula de la organización El Apá, fue acusado de ser autor intelectual del secuestro de Hugo Alberto Wallace, cuya madre, Isabel Miranda de Wallace, se puso a cazar por su propia cuenta a los presuntos responsables” (Hernández, A. Los señores del narco. Random House Mondadori: México, 2010, p. 453).

La primera edición del libro fue en noviembre de 2010, un mes antes de que el expresidente Felipe Calderón otorgara el Premio Nacional de Derechos Humanos a Isabel Miranda; un mes después de las nuevas torturas a todos sus inculpados para que se incriminaran del supuesto secuestro y homicidio de Hugo Wallace. Para entonces, las víctimas de Miranda ya habían escrito cartas a Calderón, habían solicitado la atención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), habían solicitado la admisión de su caso por tortura a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y habían hecho las denuncias formales por el acoso y encarcelamiento injusto a la defensa de las víctimas, como el caso de la ex abogada defensora Ámbar Treviño Pérez, quien estuvo presa del 9 de marzo al 10 de mayo de 2010, acusada por Isabel Miranda de “falsedad en declaraciones judiciales”. Sin embargo, la periodista Anabel Hernández ignoró todas estas acciones judiciales de las víctimas y todavía hizo un par de referencias al “secuestro” de Hugo Alberto Wallace, sin ninguna duda del hecho, en la página 449 de su libro, editado en español en 2010, y en la edición en inglés en 2013, bajo el título Narcoland. Pero la referencia más frecuentada a George Khoury era como “narcotraficante”:

“El Koki no era un narcotraficante ordinario, sino que pasaba por un exitoso hijo de familia con facha de gente decente. Era visto como un personaje cercano a la farándula y al glamur de discotecas en las ciudades de México y Acapulco. Quienes lo conocen lo recuerdan siempre vestido de elegante color negro, de trato fino, cortés y serio” (Los señores del narco, p. 454).

Anabel Hernández reprodujo frases exactas de otra nota anónima de El Universal, publicada el 16 de febrero de 2006, además de las de Icela Lagunas, a quien le da crédito en su libro.

“Khoury Layón es visto como un personaje cercano a la farándula y glamur en discotecas en las ciudades de México y Acapulco. Algunos lo conocen, lo visualizan casi siempre vestido de negro, de trato fino, cortés y serio. En fotografías que aparece socializando, siempre se le ve sin expresión” (Anónimo. 2006, febrero 16. Un personaje cercano a la farándula y al glamur en discotecas. El Universal).  

En esa misma nota de El Universal, con inconsistencias lógicas y calumnias, se afirma que Khoury estaba vinculado a los hermanos Beltrán Leyva, quienes en ese tiempo, operaban para el Cártel de Sinaloa liderado por el Chapo Guzmán. También se refiere a Khoury como el “pistolero” de Benjamín Yeshurun Sutchi, presunto extorsionador a quien buscaba la Interpol, información que también reprodujo sin corroborar Anabel Hernández en eventos públicos, en entrevistas a medios y en sus libros, información que ahora surge de nuevo con el asesinato de Ben Sutchi en Plaza Artz, de la Ciudad de México.

Cómo los medios relacionaron a Khoury con el crimen en Plaza Artz

El 25 de julio de 2019, los medios –alimentados por la agencia de noticias, Notimex, la primera en difundir la información falsa– reprodujeron sin ninguna investigación, el nombre de George Khoury Layón y su fotografía, relacionándolo con las actividades criminales de los israelíes en las que fue asesinado Benjamín Sutchi. Al día siguiente, el abogado penalista Gabriel Regino declaró en entrevista a Aristegui Noticias, que en 2005, siendo secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, cuando detuvo a Ben Sutchi, éste le ofreció un millón de dólares “para que lo dejara seguir trabajando”. Y al preguntar el exsecretario de dónde iba a sacar ese dinero, Sutchi habría respondido: “yo tengo amigos que pueden venir, como el Coqui (Jorge Kuri)”.

 

En conversación con Los Ángeles Press, el abogado penalista, quien defiende a otras víctimas de fabricación de culpables, destacó “el empecinamiento” del entonces secretario de Seguridad pública, Joel Ortega Cuevas, en la detención de Jorge Khoury Layón, y señaló que había sido responsable de la detención de al menos de 2006. Una nota de La Jornada, de ese año, da sustento a lo dicho por el abogado Gabriel Regino, firmada por la reportera Erika Duarte, el 13 de febrero de 2006.

La nota de Duarte se tituló “Vinculan a plagiario con el narco Khoury”. La reportera se refería a César Freyre Morales como plagiario, a menos de un mes de su detención ilegal directamente por Isabel Miranda y el agente ministerial Braulio Robles Zúñiga, de SEIDO-PGR.

El subtítulo de la nota decía: “Reconoce titular de SSP el valor de la familia que lo denunció mediante un espectacular”. La referencia al “valor” de la familia era dirigida a legitimar la versión de Isabel Miranda Torres. Aquí el fragmento:

“El secuestrador César Freyre Morales, detenido el 26 de enero pasado por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF) y exhibido en un anuncio espectacular en la Zona Rosa, es cómplice del presunto narcotraficante Jorge Khouri, quien a su vez tenía vínculos con el israelita Ben Sutchi, buscado por la Interpol y detenido en 2005 por agentes preventivos, aseveró el jefe de la policía capitalina, Joel Ortega Cuevas” (Duarte, E. 2006, febrero 13. Vinculan a plagiario con el narco Khoury. La Jornada). 

Sobre los 40 secuestros y 100 millones de dólares que dijo Anabel Hernández

Además de acusar a César Freyre, Jacobo Tagle y Juana Hilda González Lomelí por narcotráfico y secuestro, la periodista Anabel Hernández también relacionó a George Khoury Layón con “una banda de secuestradores que encabezaba Luis Manuel López Martínez, El Vale”, a quien le atribuyó cerca de “40 secuestros y una fortuna de más de 100 millones de dólares provenientes de los pagos de rescates”, según lo escrito en la página 451, de su libro Los señores del narco.

Sin embargo, en la nota número 570327 de El Universal se acusa a Luis Manuel López Martínez de robo a transportistas. Le atribuyen el apodo “El rey de Tepito” y lo exhiben en fotografía en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, junto con otros tres hombres. Los datos aportados por la periodista de Proceso no coinciden con las evidencias hemerográficas. Menos que uno de sus cómplices sea George Khoury Layón, quien siendo propietario de discotecas de alto consumo económico, en 2005, trabajara para el presunto asaltante de transportistas de Tepito, a quien la periodista decía pertenecer al “temeroso” grupo delictivo La Flor.  

 

El expediente fabricado del MP de Matamoros

La información del expediente creado en el Ministerio Público de Matamoros, Tamaulipas, contra George Khoury Layón, por el testigo protegido “Zajed” afirmaba que pertenecía al cártel de los hermanos Beltrán Leyva, comandada por Arturo Beltrán, “El Barbas”. El testigo dijo haber conocido a Khoury y a su hermana en Acapulco, Guerrero, en la discoteca Palladium, y quien los había presentado era Rubén Rivera Ramírez, a quien se dio a conocer en los medios como integrante del mismo cártel y operador del narcotraficnte Édgar Valdez Villarreal, apodado La Barbie. El testigo “Zajed” afirmó en esa declaración que Khoury se relacionaba con el cártel, y se encargaba de recolectar la venta de la droga (cocaína y marihuana), y en su declaración insistía en que la hermana de Khoury también estaba involucrada.

Dijo que se habían reunido varias veces, en Acapulco, con Valdez Villarreal y con Rubén Rivera Ramírez para hacer tratos de droga. Una de estas reuniones, supuestamente, tuvo lugar el 31 de mayo de 2008, para acordar el homicidio de un político de Acapulco, de nombre Julio César Hernández Díaz. La ejecución —afirmaba el testigo “Zajed”— había estado a cargo de Miguel Radilla, alias, “El Loco”, uno de los supuestos sicarios de “La Barbie” que había puesto al servicio de Khoury. Sin embargo, en una nota de El Universal, con fecha del 31 de octubre de 2009, se especificaba que el nombre del supuesto asesino era Miguel Valle Radilla, bajo el mismo alias, El Loco, y se le dictaba auto de formal prisión junto con Ascensión Torres García, alias “El Cora”, y José Luis Padilla García, alias “Padilla”. Los tres habían sido vinculados a la organización delictiva de los hermanos Beltrán Leyva por el tráfico de cocaína de Colombia a los estados de México, Morelos, Guerrero y Quintana Roo, pero no se mencionaba a George Khoury Layón en la nota. Incluso, la detención de los supuestos sicarios fue el mismo día de la detención de Khoury, el 9 de septiembre de 2009, y en el caso de ellos no hubo alegatos de tortura.

Otro sicario más —supuestamente al servicio de Khoury— era alguien de nombre Pedro Salas Guzmán, de quien el testigo protegido “Zajed” decía ser un comandante de la Policía Federal Preventiva, y la periodista Anabel Hernández lo relacionaba con el exsecretario de Seguridad Pública federal Genaro García Luna. De acuerdo con los medios locales en la Costa de Guerrero, se trataba del segundo comandante de la Policía Municipal de Petatlán, quien había sido detenido el 30 de mayo de 2008, por presunta responsabilidad del homicidio del agente de Gobernación municipal, Julio César Hernández Díaz, un funcionario local al que relacionaban con narcomenudeo. El homicidio se investigaba bajo la averiguación previa azue/peta/035/2008 y el comandante Salas quedó a disposición del Ministerio Público de la Federación de la PGR, junto con el exsíndico municipal José Salas Rivera, su hijo José Salas Meras y Eloy Pérez Otero, a quienes les imputaron cargos por portación de armas exclusivas del ejército. Una nota de Notimex, del 6 de junio de 2008, que había trascendido a nivel nacional, informaba que el comandante había salido absuelto, y lo habían secuestrado en una tienda de autoservicio después de su liberación.  

Tampoco esta información se relacionaba en absoluto con George Khoury. De hecho, no coincidían lugares ni fechas, ni contexto con lo que según decía el testigo protegido y mucho menos sustentaba que Khoury era el brazo operativo para la distribución de droga en discotecas, bares, y restaurantes de Acapulco y Ciudad de México, como ha sostenido reiteradamente Anabel Hernández.

El lugar donde dijo el testigo protegido que se encontraron el 31 de mayo de 2008 para hacer tratos de drogas, el Cronic Garden, había dejado de existir en 2004, y lo demostró la defensa de Khoury ante tribunal, el abogado Humberto Isaac Cano Peralta, quien confirmó esta información a Los Ángeles Press.

El testigo “Zajed” también relacionó a Khoury con “un ciudadano iraquí”, del que nunca dio más referencia, pero sugiriendo que por ser de esa nacionalidad el hombre tenía un trato delictivo. Respecto al narcotraficante Rubén Rivera Ramírez, de acuerdo con una nota de Excélsior, había sido detenido en 2009, en Quintana Roo, y decía que lo habían sentenciado a 166 años de cárcel por secuestro, delitos contra la salud y delincuencia organizada. Estos datos sobre Rubén Rivera aparecen en otros archivos de la prensa mexicana, pero no lo menciona Anabel Hernández en su libro, pese a que Rivera para 2010, ya estaba en prisión, y el testigo protegido lo relacionaba directamente con Khoury.

 

El doble juego en la falsa incriminación a Khoury

Isabel Miranda difundió en su perfil de Twitter el video entregado por la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México sobre el asesinato de los israelíes. Después de que los medios relacionaran el falso secuestro de su hijo con el crimen de Plaza Artz, envió una carta a Radio Fórmula, en simulación de aclarar los hechos. En esta carta, señala a George Khoury de tener una relación con el asesinado Ben Sutchi, con César Freyre y con Jacobo Tagle, acusándolos nuevamente de cometer un homicidio.

Jacobo Tagle Dobín, detenido arbitrariamente y torturado el 3 de diciembre de 2010, incriminó a George Khoury en su declaración del 4 y 6 de diciembre ante la SIEDO-PGR, elaborada previamente por el ministerio público Braulio Robles Zúñiga. Es la declaración bajo tortura a la que se refiere Miranda en su carta. 

En esta declaratoria fabricada, Jacobo relacionó a Khoury con el falso caso Wallace, al estar supuestamente relacionado con él mismo. Sin embargo, Tagle y Khoury no se conocían antes de la fabricación del caso Wallace, hasta que se encontraron en una misma prisión. Tagle también lo acusó de homicidio calificado en contra de Eduardo Salazar Bracamontes, dueño de la empresa Herbalife, asesinado de dos balazos en el tórax, el 24 de noviembre de 2004. Pero, antes de esa acusación de 2010, Khoury no tenía ninguna denuncia en su contra por ese hecho ni se le relacionaba con hechos delictivos hasta la acusación de julio de 2005, hecha por Isabel Miranda, y en consecuencia la persecución del jefe policial Joel Ortega Cuevas.

 

Sobre el reconocimiento de inocencia 

Además del reconocimiento de inocencia de la ONU 16/2017, la Secretaría de Gobernación, en su Unidad de Apoyo al Sistema de Justicia, emitió la recomendación Segob/UASJ/MJ/094/2019 al Consejo de la Judicatura Federal para informarle sobre la calidad de preso político que otorgaba a George Khoury Layón, después de diez años de prisión acusado de delitos fabricados por autoridades ministeriales y judiciales, en los años 2006, 2009, 2010 y 2012. En febrero de 2012, el delito fincado fue un homicidio calificado con una declaración obtenida bajo tortura, resuelto por el propio Consejo de la Judicatura de la Federación en el Protocolo de Estambul practicado a su coprocesado, bajo la causa penal 80/2012, en el Vigésimo Quinto de lo Penal, en la Ciudad de México. Sin embargo, la jueza Hermelinda Silva Meléndez, basándose en un “dicho de oídas”, sin existencia de pruebas incriminatorias y pasando por alto el protocolo del coprocesado, le dictó a Khoury 20 años de sentencia.

La defensa de Khoury Layón promovió el reconocimiento de inocencia a la 5a. Sala del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, pero también le negaron la valoración y admisión de las jurisprudencias y los dictámenes del Protocolo de Estambul del coprocesado, donde se apunta que la declaración fue obtenida bajo “graves actos de tortura” para que señalara a Khoury como “autor intelectual del homicidio”, sin la existencia de un autor material del mismo. Por lo que, hubo una ratificación de su inocencia, a principios de 2019, por parte de la ONU.

Hasta la fecha, George Khoury Layón sigue en prisión. El 15 de marzo denunció los malos tratos y consignas del penal federal El Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México. Por lo que la directora Jazmín Borbón Ochoa fue removida del cargo y Khoury, trasladado al al Cefereso #17, del estado de Michoacán.