Cinthya Alvarado Enriquez Jueves, 10 de Julio del 2025, 00:00
Conviasa, facilita el traslado de miles de personas a través de rutas clandestinas, a menudo en condiciones precarias y peligrosas para los migrantes.
Por Cinthya Alvarado Enríquez
Aunque con sus órdenes ejecutivas, el presidente estadounidense Donald Trump inhibió las caravanas masivas de migrantes, es un hecho que siguen ingresando grupos, sobre todo de latinos. En el caso específico de los cubanos, el activista y defensor de derechos humanos, Luis Alonso Abarca González, ha detectado que la mayoría de ellos se ven forzados a caer en una red transnacional de tráfico de migrantes que involucra la aerolínea Conviasa, con el aparente contubernio de los gobiernos cubano, venezolano, nicaragüense y mexicano.
Es tan rentable el tráfico de migrantes que grupos de "polleros" tejen redes bajo la cubierta de agencias de viajes anunciadas en redes sociales, en contacto directo con autoridades migratorias de Cuba, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México, hasta involucrar al consulado mexicano en La Habana. De otro modo, no se podría explicar cómo hubo oleadas de cientos de miles de migrantes provenientes de países de Oriente, viajando por La Habana-Managua en vuelos de Conviasa.
"Quise generar una cita en el consulado mexicano y encontré la primera irregularidad: en toda la red de la Cancillería se puede sacar cita en cualquier lugar de México y para cualquier consulado... en el caso de Cuba, el sistema no existía, estaba saturado. El gobierno está involucrado con esas redes. Es prácticamente imposible para un cubano conseguir ese visado, que tiene que pagar a esas 'agencias' que incluyen el visado una vez que tienen un boleto con ellos": Luis Alonso Abarca
Conviasa vende a un sobreprecio inexplicable
Un vuelo de 2 horas que podría costar entre 200 y 300 dólares, Conviasa lo vende a precios que van desde los 3,450 dólares en febrero, y baja en mayo a 1,950 dólares. El costo incluye la cita con el Consulado Mexicano, que le explican al cubano cuando llega a la agencia de viajes. La agencia le indica que debe cubrir el costo, y entonces le gestionan su cita. En comparación, un vuelo de La Habana a Managua con Aeroméxico tiene un costo de 539 dólares, mientras que con United Airlines es de 996 dólares.
La empresa transnacional Conviasa, creada por decreto presidencial de Hugo Chávez en 2001 “como la línea bandera de Venezuela”, fue formalmente constituida el 30 de marzo de 2004 mediante el decreto N° 2,866. A pesar de ser una empresa paraestatal de un país socialista, opera bajo estándares capitalistas. Como señaló el defensor de derechos humanos Luis Alonso Abarca González, del Comité Digna Ochoa en Chiapas, "se rige bajo los patrones de oferta y demanda: cuando baja la migración, también hacen ofertas en sus precios. Pero no es barato ni acorde con los estándares normales. El viaje de hora y media de La Habana a Managua tiene un costo mínimo de 1,950 dólares, llegando hasta los 3,450 dólares, cuando podría costar menos de 200 dólares. En este negocio, también participa la Red Consular dependiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE)".
"Las personas que están entrando y consiguiendo los visados solo lo logran pagando miles de dólares. Hay muchos cubanos y venezolanos trabajando en esas redes. Hay dos rutas: una difícil, atravesando Centroamérica, y la otra VIP, viajando hacia Cancún con todo y visa. El costo es de unos 10 mil dólares": Luis Alonso Abarca.
Ofrecen viajes desde Moscú, Estambul, por ejemplo, hacia La Habana, y desde allí hacia Managua, donde el paquete incluye visados o permisos. Nicaragua cobra 10 dólares por el permiso de tránsito durante 10 días en su territorio. De esta manera, captan divisas y obtienen impuestos de las agencias de viajes y de vuelos internacionales.
Por su apoyo a migrantes que han sufrido abusos a sus derechos humanos, Luis Alonso ha sido informado de que la visa en La Habana solo la puede tramitar la agencia de viajes una vez que el migrante compra el vuelo. Abarca relata que intentó solicitar una cita para la visa durante mes y medio sin éxito. “No hay, está saturado el sistema", es el mensaje que arroja la página del Servicio Exterior Mexicano (SRE). Pero cuando los migrantes compran su vuelo, la agencia obtiene el trámite de un día para otro, con un costo de mil dólares que le cobran al cubano, además de los 2,300 dólares del vuelo.
Las irregularidades en el Consulado Mexicano
Existe un sistema especial en el consulado mexicano exclusivamente para la expedición de citas en Cuba. A nivel cancillería, la cita se puede obtener en cualquier oficina y el sistema consular es el mismo, pero no en Cuba. En ese caso, el sistema no existía y estaba saturado todo el tiempo. “Quiero denunciar al consulado mexicano y probar que está coludido con redes de tráfico de migrantes de Nicaragua y Venezuela. Según el tipo de migrantes, hay otros gobiernos involucrados. El consulado les dice que tienen que pagar para conseguir la cita; no pueden entrar sin ella. Yo pensaba que tal vez el sistema estaba fallando, pero probé, por ejemplo, con Managua, y sí me abría el sistema. Únicamente pueden conseguir su visado a través de estas agencias, que en realidad son redes de tráfico de migrantes”.
Y es que prácticamente la mayor evidencia de estas redes de tráfico humano es la presencia de migrantes. En el caso de México, no hay investigaciones profundas ni en tiempo real, ni con resultados que corten ese entramado. Con la denuncia del activista de Digna Ochoa, la participación de Conviasa es un dato contundente que debe ser investigado, dado que esta es una empresa promovida por el propio Maduro, siendo una paraestatal.

La ruta de las "agencias" de migrantes
El flujo migratorio hacia México disminuyó en 2025, pero cubanos, haitianos y venezolanos siguen registrándose al llegar a Tapachula, en las oficinas del Instituto Nacional de Migración y de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). Son cientos los que permanecen en la zona sureste de México, rentando cuartos o incluso alojándose en hoteles, algunos insertándose en empleos o subempleos vendiendo comida, ropa, agua, o trabajando en restaurantes, bares, cafeterías o barberías.
En investigaciones realizadas a las afueras de la COMAR, se menciona que todos compran su “paquete” con agencias de viaje que incluyen la visa, permisos, vuelo, comida y transporte hasta Tapachula. Mily, de 35 años, relató haber pagado 4,500 dólares por todo el proceso. “El viaje incluía paradas en unos cuatro lugares donde descansábamos, en casas o en hoteles sencillos. Nos llevó cinco días desde que llegamos a Managua. Ya nos estaban esperando y nos dijeron que teníamos que irnos en unos buses para atravesar hasta Honduras, y así seguimos viajando. Nos prohibieron tener el celular encendido; solo lo hacíamos cuando pasábamos a otro país. Los hombres que nos trasladaban eran amables, pero cuando llegamos a Guatemala y, sobre todo, a México, el trato cambió. Fue rudo y hasta nos recibieron con hombres armados. Ahí sí sentí que ya no era una agencia de transporte o de viajes”.

Lo que antes no era masivo ni corporativo, se convirtió en una práctica de coyotes locales. Cada uno controlaba su “tramo”. Si querías pasar por su comunidad, te daban comida y agua a cambio de dinero, y así empezó a generarse una economía local. La oleada de miles de migrantes fue algo nunca antes visto. El tema migratorio empezó a cobrar relevancia cuando se dio la primera crisis de Cuba. Había miles de niños no acompañados, se descubrió trata de personas, y entre 2018 y 2021 no se hablaba de crimen organizado, sino de motonetos, pandilleros y grupos paramilitares, para no reconocer que existen cárteles de droga, grupos paramilitares, insurgentes y autodefensas.
Chiapas tiene sus particularidades. Grupos locales se vinculan a las comunidades a las que les ofrecen supuesta protección. Sería inviable para los delincuentes actuar sin la colaboración de la gente local, que es reclutada, y ahora incluso forzada, como en el rancho Izaguirre. Un trabajo entre comillas.
¿Qué cambió?
La dinámica que nadie esperaba fue la llegada masiva de miles de migrantes, lo que generó una crisis, pero también abrió una oportunidad para estos grupos, quienes comenzaron a vincularse con organizaciones criminales. Estos grupos de delincuencia organizada han adquirido un poder considerable: secuestros, cobro de derecho de piso, tráfico de migrantes y grandes ganancias.
¿Qué está pasando? La crisis de 2013 y 2014 comenzó a ser relevante para ONGs y la academia, en cuanto al tema migratorio. Sin embargo, de manera sutil, muchos evitan reconocer la presencia del crimen organizado. Prefieren no mencionarlo.
¿A partir de cuándo podemos decir que el crimen organizado se metió en migración?
Abarca analiza que “Podemos decir que esto se hace visible a partir de 2019, en los ríos Suchiate y Usumacinta, con la ayuda del ejército. Es impensable que miles y miles de migrantes pasen sin que la Guardia Nacional lo sepa. Cuando Trump dice que están permitiéndolo y que hay colusión, los puntos de control están justo al lado de donde hombres armados empujan a migrantes en el Suchiate y en Talismán”.
“¿Cómo operan? Tienen apoyo no sólo del gobierno mexicano. Sería imposible que pudieran mover las redes transnacionales del narcotráfico, cuyos tentáculos se extienden hasta China y Rusia. Por eso hay tanto migrante chino, tanto migrante de esa parte del mundo que ni siquiera imaginábamos. La única forma de llegar es desde La Habana a Managua. Habría que preguntarse: ¿Por qué Nicaragua permite que lleguen y les extienda un permiso de 10 días con un costo de 10 dólares? Desde la frontera hacia Honduras, cruzan de manera ilegal por el monte, evadiendo los puntos fronterizos. De Nicaragua a Honduras, les dan un pase de migración, de acuerdo con los cárteles y la migración, con un sello de la autoridad. En el último retén, les quitan ese papel y ahora sí les dicen: 'Si te volvemos a detener, te echamos para atrás'. Luego, en Guatemala, la cosa se va poniendo más dura”, comenta el defensor de derechos humanos del Comité Digna Ochoa.

Al principio, esta red actúa como una agencia de viajes capitalista, una empresa que sigue los patrones de una agencia tradicional. Por supuesto, garantizan que la gente llegue bien porque es un negocio, donde un cliente satisfecho va a recomendarlo a otros, y así se perpetúa el negocio y el movimiento migratorio con el acuerdo de varios países como Cuba y Venezuela, incluidos agentes militares y migratorios de Honduras, Guatemala y México.
Pero, a medida que se acercan más a México, se dan cuenta de que ya no es sólo una agencia de viajes, sino un cártel. El trato se vuelve más duro: ahora hay hombres armados, instrucciones tajantes de “cero teléfonos, cero mensajes, sin preguntas y, menos aún, reclamos”. Quien se ponga exigente, nervioso o neurótico, puede quedarse en el camino con una bala en la frente.
¿Cómo se ponen en contacto con ellos?
¿Por qué actúan como una agencia de viajes? Porque se promocionan en redes sociales como Facebook y hacen vuelos desde Moscú a La Habana, de Estambul a La Habana y hacia Managua. Aparentemente todo es legal, porque usan las rutas legales. Son migrantes de Kirguistán, de Georgia, con muchos dólares. Hay migración de primer, segundo y tercer mundo. Algunos llegan con papeles de residencia de México, llegan a Cancún ya con papeles y todo, y en Cancún, Migración les da hasta residencia permanente para que puedan moverse libremente. Es una red transnacional, lo que implica que hay redes al más alto nivel del gobierno, porque, si no fuera así, sería imposible que, en cuestión de días, ya estén regularizados.
Las altas tarifas
De Cuba a Nicaragua pagan hasta 4,000 dólares por un vuelo de hora y media, que podría costar menos de 300 dólares. Es una locura. Ahora, ya se ha inaugurado un vuelo de La Habana a Tapachula, que va a captar al migrante VIP, a aquellos que desean llegar con todos sus papeles arreglados. Han ubicado un mercado y lo van a aprovechar, aplicando la lógica de estudio de mercado. El Consulado de México está coludido, porque un migrante cubano, para viajar a México, debe hacerlo ya con visa de turista. El consulado vende a estas agencias las citas, porque si tú intentas solicitar una cita por tu cuenta, casualmente nunca hay. El costo por cita es de mil dólares, lo sé por testimonios directos de migrantes.
"El tema migratorio no adquirió relevancia hasta hace unos años. No se hablaba de crimen organizado, y se mantenía al margen del discurso; había autocensura. Se mezclaron el tránsito y el consumo, grupos paramilitares, migración y los servicios para los migrantes": Luis Alonso Abarca.
La dinámica cambió con la llegada de tantos migrantes, desatándose una crisis humanitaria, explica el activista. "Esta crisis va de la mano con una estrategia de los gobiernos que dan más poder a los grupos de crimen organizado, donde los migrantes se convierten en un producto de cambio, y son, en muchos casos, desechables. Se descubrió una oportunidad de ganancia con las oleadas migrantes, y con ello también vino el reclutamiento forzado para que operen en las redes del crimen organizado. Sin embargo, se evita hablar de que detrás de esos grupos migrantes hay crimen organizado", apunta.
En diversas entrevistas a migrantes cubanos, recibimos narraciones como la siguiente: “Una vez llegamos a Managua, nos espera el coyote en el aeropuerto, y empieza la travesía. En términos de distancia, el viaje hasta Tapachula podría hacerse en dos días, pero nos puede llevar hasta seis días, porque vamos evadiendo puntos migratorios y a otros grupos del crimen organizado. Avanzamos en puntos muy al norte de Honduras, o a veces muy al sur, casi colindando con El Salvador, país que, por cierto, evitamos. A Guatemala entramos, pero a veces por la parte norte”.
En Guatemala, atraviesan por Antigua y generalmente avanzan hacia el norte. Luego pueden descender hacia el Pacífico por las rutas comerciales, cruzando a plena luz del día, a la vista de la Guardia Nacional, en el Río Suchiate. Allí son recibidos por hombres con armas largas que, como anfitriones, les indican el camino hacia motocicletas o camionetas redilas, que los llevan a ranchos o casas de seguridad. Después, son trasladados en vehículos particulares o en redilas por caminos de extravío paralelos a la costa, entrando a Tapachula por la carretera del Puerto.
Al llegar a Tapachula, los migrantes son dejados en una base, donde hay taxis que trabajan para los coyotes. Los llevan cerca del libramiento sur y los dejan en su destino, ya sea un hotel o donde los esperen. Antes de dejarlos ir, les toman un video de prueba de supervivencia y de que la “mercancía” ha llegado con bien. Los familiares en la isla cubana, que han estado informados del avance del viaje, son quienes probablemente extenderán la red, asegurando así el funcionamiento de estas redes de comercio y servicio migrante.
La comida está incluida, así como el alojamiento y el transporte. En cada ruta, incluso algunas veces los coyotes hacen charlas, presumiendo sus éxitos en la compra de bienes raíces, autos, lujos, o se quejan de que Trump les ha bajado el negocio.
Como menciona Abarca, también hay migrantes VIP con mucho dinero que entran por Cancún, saltándose “la vía de la muerte”. La logística de las agencias está bien orquestada y definida. Las rutas son dos: vía Cancún o vía Tapachula. Ya salen con la visa pagada de La Habana; vienen con papeles, con visa de turista. La visa la expide la Cancillería. Funciona bajo un sistema de oferta y demanda: si hay pocos migrantes, bajan los precios y ajustan la trayectoria. Por lo menos, esa visa podría costar unos 3,000 dólares, además del costo del vuelo.
Conviasa, la aerolínea estatal de Venezuela, tiene vuelos de Managua a Tapachula por 1,300 dólares. El precio incluye la comida, algunas galletas, agua y un lugar donde quedarse. ARAGUA es otra aerolínea en la misma situación, ambas propiedad del Estado venezolano.
Nicaragua se beneficia de la entrada de divisas, lo mismo que Venezuela y Cuba. Pero está claro que las autoridades mexicanas también están involucradas en el reparto. Mientras que Guatemala mantiene una política migratoria dura, exigiendo visas, los demás países, en especial aquellos de corte “socialista”, se han metido de lleno en el negocio de dejar pasar y permitir que todo suceda.
“Son cinco días máximo, no pueden tardar más, porque no pueden generar más gastos. Hacen pausas en las fronteras. Ellos van acompañados y escoltados, con una aplicación que detecta cuando alguien está activando redes. Así evitan que la gente active alertas, porque si pasan doce horas sin que los familiares sepan de cómo están los migrantes, y emiten alertas, las fiscalías se ven obligadas a girar órdenes de búsqueda, lo que complicaría el viaje”.
Y la oferta de servicios sigue creciendo: “Si llegas a Tapachula, te ofrezco servicios: tarjeta permanente, refugio temporal, residencia con INE, CURP, hasta licencias de conducir, vuelo a la Ciudad de México o a Monterrey, viaje en lancha de Puerto Madero a Oaxaca, viaje VIP en camionetas de lujo. El servicio es a la carta”.
En Cuba, es la agencia la que compra los boletos y, además, se encarga de gestionar el visado con el consulado mexicano; los migrantes no pueden realizar estas operaciones por su cuenta.
En el caso de los haitianos, también vuelan a Managua, siguiendo la misma historia. Si viajan por su cuenta y son detenidos por los cárteles, corren el riesgo de ser robados. Por "seguridad", deben viajar de esta manera, ya que el riesgo es demasiado alto.
Migrantes de países como Georgia, Kirguistán y Uzbekistán, que se hospedan en hoteles caros en Tapachula, comparten su situación con nicaragüenses, cubanos y venezolanos que tienen visado CBP (Customs and Border Protection), lo que les da acceso preferencial para solicitar refugio en Estados Unidos. En contraste, los mexicanos enfrentamos restricciones migratorias mucho más severas.